Los acontecimientos que se suceden en el mundo en
estos últimos meses nos han permitido asistir a nuevos ejercicios de
hipocresía y manipulación por parte de los propagandistas de la prensa
burguesa. Por nuestra parte nosotros seguimos con nuestro objetivo, hacer
propaganda pero de los intereses de la clase obrera. La insurrección
popular provocada por la salvaje crisis económica y social en Argentina
es ahora un elemento central de la propaganda burguesa en el Estado
español. Como siempre, detrás de cualquier denuncia o crítica que
leamos en las páginas internacionales o de economía, realmente lo que
hay es dolor no por el sufrimiento humano, sino por los miles de millones
que hay en juego. Recordemos que sólo entre Telefónica, Endesa, Repsol,
BBVA y SCH hay invertidos más de cinco billones de pesetas, equivalentes
al 10% del PIB argentino o el 5% del español.
Estos banqueros y empresarios sin escrúpulos que se
han llenado sus bolsillos con miles de millones de pesetas gracias a la
compra a precio de saldo de la industria pública argentina, ahora que
llega la crisis, entienden sin mayor discusión que casi cuatro millones
de argentinos se queden sin medicinas por el desabastecimiento de las
farmacias, que existan más de 5,4 millones de pobres que viven con 3,2
dólares al día, o que cada día 1.464 argentinos se conviertan en
pobres. Sin embargo se rasgan las vestiduras porque van a sufrir un
recorte de sus beneficios.
Nos quieren intoxicar además con el sentimiento
antiespañol del pueblo argentino. Es falso. Intentan distorsionar el
justo odio de clase de estos trabajadores apelando al sentimiento patrio.
Lo que experimentan los trabajadores argentinos contra estos empresarios y
banqueros, en este caso españoles, es una repulsa contra aquellos que
después de exprimirlos como limones, ahora, durante la crisis, quiere
mantener intactos sus beneficios multimillonarios a la vez que les exigen
más sacrificios. Pero este odio es tan propio de un trabajador argentino
como de un español. Porque esta supuesta unidad de todos los españoles a
la que ahora recurre la prensa burguesa no se refleja a la hora de
equilibrar beneficios y salarios. ¿O es que estos periodistas no
recuerdan que es muy distinto, a pesar de haber nacido en el mismo país,
el reparto de los beneficios? Sin ir más lejos en el año 2000, en el
estado español, a pesar de que la banca consiguió más de un billón de
beneficios y los empresarios vieron crecer un 30% sus ganacias, la subida
salarial fue del 2,4%, que descontando el 4% de la inflación, supone una
pérdida media de poder adquisitivo del 1,6%.
La prensa obrera es una necesidad, un instrumento
fundamental para combatir las mentiras de la prensa burguesa. Ayúdanos a
financiar y propagar las ideas de este periódico.
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Debido a que todavía faltan datos por recoger, será
en el próximo numero del periódico cuando daremos los datos finales del
2001 y presentemos el objetivo del 2002.
Desde el anterior número hemos recibido las siguientes
aportaciones:
Andalucía Oriental: 149.865 pta.
Andalucía Occidental: 95.588 pta.
Asturias: 66.990 pta.
Cantabria: 750 pta.
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