E l  M i l i t a n t e   Nº 1 46

Editorial...

15 enero / 7 febrero 2002


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El pacto social sólo beneficiará a los empresarios

El pasado 20 de diciembre tuvo lugar la firma del Acuerdo sobre Negociación Colectiva (ANC) entre los representantes de las patronales CEOE y CEPYME y los de los sindicatos UGT y CCOO.

Según las declaraciones de los dirigentes sindicales ésta es la manera con la que pretenden hacer frente a las graves consecuencias que para los trabajadores pueda tener la recesión económica mundial en el Estado español. Han optado por seguir con más de lo mismo. Si la política de pactos sociales y consensos ha fracasado en el periodo de boom económico, ¿por qué va a ser útil ante la recesión?

En primer lugar se nos presenta este pacto como la alternativa a otro mal peor, es decir, a que el gobierno hubiera legislado. Éste es, supuestamente, uno de los grandes triunfos del acuerdo. Pero claro está, esto dependerá de lo que se haya firmado, del contenido, ya que el objetivo del gobierno al legislar no era otro que preservar los beneficios de las empresas y debilitar a los trabajadores para que a través de la Negociación Colectiva no se consiguieran aumentos "excesivos" de los salarios y facilitar a las empresas los despidos y el cierre en momentos de crisis.

Contenido del ANC

El texto del ANC es bastante claro. Tras varias páginas sobre el cambio que se produce en el ciclo económico y la dificultad que eso supondrá para los empresarios y trabajadores, se puede leer lo siguiente, en el capitulo II, sobre criterios a seguir en materia salarial:

"Las organizaciones firmantes declaramos nuestra intención de llevar a cabo en el 2002 una política de moderado crecimiento de los salarios (...).

"(...) CCOO, UGT, CEOE y CEPYME consideramos que la negociación salarial debe tomar como primera referencia la inflación prevista por el Gobierno para el año 2002 (...).

"(...) Los convenios colectivos así negociados incorporarán una cláusula de revisión salarial, sin que ello trunque el objetivo de moderación salarial (...).

"(...) Asimismo consideramos oportuno recomendar que no deben utilizarse otras previsiones de inflación distintas de las oficiales (...).

"(...) debe tenerse en cuenta que el crecimiento de los salarios en Convenio debería también tener como referencia los costes laborales unitarios, de forma tal que la cifra resultante permita a las empresas, en particular las abiertas a la competencia internacional, mantener, al menos, el grado de competitividad actual y no verse perjudicadas con respecto a sus competidores".

Es decir, ahora se trata de que aceptemos subidas salariales del 2% cuando todos sabemos que las previsiones de inflación del gobierno PP no se cumplen, como han venido denunciando todo este tiempo los propios sindicatos. El gobierno ha utilizado su previsión oficial para rebajar pensiones, salarios a los funcionarios, empleados públicos y limitar los incrementos del SMI.

Sin ir más lejos, cuando estaba fresca todavía la tinta del pacto, se han conocido los datos del año 2001, en que el gobierno también fijó la previsión de inflación del 2% y la cifra oficial ha sido del 2,7%, casi un punto más de lo previsto, lo que supondrá una nueva perdida de poder adquisitivo para los salarios.

Además, la inflación subyacente, es decir, sin contar el precio de los combustibles, ha llegado nada menos que al 3,8% el año pasado. Según la OCU, sobre una bolsa de 750 productos básicos, los precios han subido el 1,27% sólo considerando los últimos tres meses. Por otro lado, coincidiendo con la puesta en marcha del euro, en este primer mes del 2002, se ha producido un alza generalizada de los precios en productos de primera necesidad, el pan, el transporte, a lo que hay que añadir el famoso duro en la subida de los carburantes para que, según dice el Gobierno, las comunidades autónomas financien la sanidad pública.

En el ANC se dice también que en algunos casos, y siempre respetando el criterio de la moderación salarial, se podrán plantear subidas por encima del 2% pero ligados al incremento de la productividad.

Ya hemos explicado muchas veces que conseguir empresas más productivas y competitivas no depende sólo de los salarios, ni siquiera es lo fundamental, ya que esto va relacionado con invertir en educación, infraestructuras, finanzas saneadas... Si no ¿cómo explican que las empresas alemanas o francesas, en general, sean mucho más competitivas que las españolas con salarios bastante mayores?

No cabe duda de que los empresarios, con este pacto, sí que se están preparando para defender sus intereses ante la recesión. No contentos con esto se ha recogido también una cláusula de descuelgue, por si lo anterior no fuera suficiente. Así, en la página 20 del ANC se dice:

"La inclusión de la llamada cláusula de inaplicación del régimen salarial forma parte del contenido mínimo de los Convenios Colectivos de ámbito superior al de empresa.

"En tal sentido las Organizaciones Empresariales y Sindicales consideramos necesario que en tales Convenios se establezcan las condiciones y procedimientos por los que podría no aplicarse el régimen salarial a las empresas cuya estabilidad económica pudiera verse dañada como consecuencia de tal aplicación".

Ante la próxima recesión ¿cuántas empresas podrán alegar que una subida salarial que no quiera aceptar pone en peligro su "estabilidad económica? No es necesario tener una larga experiencia sindical como delegado de personal o ser un dirigente sindical para contestar a esta pregunta, cualquier trabajador puede hacerlo.

Todas estas concesiones que se pretende que hagamos los trabajadores se dice que es para luchar mejor por el empleo, tanto para mantener y mejorar el ya existente como incrementarlo.

Pero en todo el ANC no hay ni un solo compromiso de la patronal que garantice esto, ni siquiera han hecho promesas como en otras ocasiones, aunque luego tampoco se cumplieron.

En conclusión, si leemos detenidamente el acuerdo suscrito entenderemos por qué es un grave error decir que los contenidos de este pacto social se contraponen a los que perseguía el Gobierno y entenderemos su positiva opinión sobre el mismo.

Un acuerdo a espaldas de los trabajadores

Un acuerdo de esta envergadura debería de haber contado con la opinión de la base de los sindicatos, que ni siquiera ha sido informada antes de su firma. A estas alturas, la inmensa mayoría de los trabajadores no conoce su contenido, ni los afiliados, ni siquiera los delegados. Es como si los firmantes no tuvieran demasiado interés o confianza en defender lo que han suscrito aunque desde luego sí que consideran de enorme trascendencia el acuerdo firmado. UGT, en la resolución aprobada unánimemente por el Comité Confederal Extraordinario el 18 de diciembre de 2001 a favor del acuerdo llega a decir: "(...) Se trata de suscribir un acuerdo ante un cambio de ciclo económico, lo que constituye un hecho prácticamente inédito en nuestra historia reciente (...)".

Pero sino ha sido antes tendrá que ser después de la firma cuando se discuta su contenido en la base de los sindicatos y entre el conjunto de los trabajadores.

Desde El Militante vamos a tratar de explicar el contenido del ANC, y por qué consideramos un grave error de los dirigentes sindicales haberlo firmado, profundizando en errores anteriores. Es necesario cambiar rápidamente esta política, obligar a la dirección a girar a la izquierda y si los actuales dirigentes no lo hacen habrá que cambiarles.

El ANC dice: "Transcurridos nueve meses de vigencia del Acuerdo, las partes signatarias evaluarán la aplicación efectiva del mismo en orden a su posible renovación o prórroga". Sin embargo, desde ahora podemos afirmar que no será necesario esperar nueve meses para comprobar que una Negociación Colectiva basada en estos criterios no conseguirá ni mantener ni recuperar el poder adquisitivo de los salarios, ni aumentar los derechos sindicales, ni reducir la jornada laboral y desde luego no mantendrá el empleo existente, ni mejorará su calidad.

Un programa de clase contra la crisis capitalista

Por ello será la propia realidad de la situación la que obligará a llevar a cabo una política de movilizaciones para hacer frente a la crisis. Desde luego estaríamos en mejores condiciones si los dirigentes de UGT y CCOO explicaran desde ya esta perspectiva, para prevenir los ataques, dejando claro que no debemos permitir ningún despido, y que no vamos a consentir que tras años de beneficios record, ahora quieran que seamos los trabajadores los que paguemos las consecuencias de la crisis capitalista.

Si se reduce la actividad reduzcamos las horas de trabajo, ¡por una jornada de 35 horas semanales sin reducción de salario! Si se produce una subida cada vez mayor de precios de productos básicos que ni el gobierno ni los empresarios detienen, exijamos una subida de salarios no al cabo de un año, sino de forma inmediata, para ello hay que defender la escala móvil de precios/salarios; hay que exigir un incremento del SMI a 120.000 pesetas y cobertura total para todos los parados.

Ante un posible incremento de las empresas que se declaran en crisis, hay que exigir que muestren las cuentas y enseñen donde están los beneficios que hasta ahora han estado amasando. Cuando los tenían no nos llamaron para repartir esa "pesada carga", pero cuando vienen las vacas flacas nos dicen que estamos en el mismo barco y que repartamos los sacrificios. ¡Ningún cierre de empresa! Si el empresario no quiere mantenerla hay que expropiarle: nacionalización bajo control de los trabajadores, manteniendo todos los puestos de trabajo.

Bajo el capitalismo hemos tenido lo mejor que podía ofrecernos en estos últimos años de crecimiento económico, ahora durante la recesión nos exigirán más sangre, sudor y lágrimas a los trabajadores para mantener y defender su decrépito y corrupto sistema. ¡No podemos aceptarlo!




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