E l  M i l i t a n t e   Nº 1 46

Sindical....

15 enero / 7 febrero 2002


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Perspectivas para el Sector Crítico

Xaquín García Sinde
Comisión Ejecutiva CCOO · Galicia

El Sector Crítico de CCOO celebrará una asamblea estatal en Madrid el 19 de enero. Esta reunión debe servir como punto de partida de una campaña estatal del Sector Crítico explicando cuál es nuestra alternativa al pacto social firmado recientemente, el Acuerdo para la Negociación Colectiva 2002, que el Sector Crítico rechazó.

El Sector Crítico cristalizó en el marco del proceso precongresual del VI Congreso Confederal (1996), como reacción de una parte muy importante de los cuadros y afiliados de CCOO al proceso de derechización que se estaba dando en nuestro sindicato. Por esto precisamente una de sus señas de identidad es la demanda de un giro sindical a la izquierda.

En el VI Congreso, el Sector Crítico demuestra su influencia al obtener un 30%. La reacción del aparato oficialista es una brutal campaña de represión. Esta caza de brujas, aunque muy dura, se demostró ineficaz. De cara al VII Congreso (2000), los oficialistas cambian el palo por la zanahoria y hacen un ofrecimiento de "normalización" interna. Esta supuesta normalización consistiría en rebajar las tensiones por ambas partes: ellos suavizarían el régimen de apartheid contra los críticos impuesto en muchos órganos y nosotros tendríamos que suavizar el grado de crítica a su política. Dicho de otra forma: si nos portábamos bien (según su punto de vista), repartirían algunos cargos.

Parte del Sector Crítico, un tanto desgastado por los ataques constantes de los cuatro años anteriores, vio en la normalización una puerta abierta, también influidos por la falsa idea de que sólo ocupando puestos de responsabilidad en el aparato sindical se puede ganar influencia entre los trabajadores. Transcurridos ya casi dos años desde el congreso, la conclusión es que la normalización no existió. Como mucho significó la integración de algunos críticos, especialmente los más vinculados al PCC y al aparato del PCE; pero en muchos órganos de dirección, empezando por la propia Comisión Ejecutiva Confederal, seguimos estando excluidos del proceso de toma real de decisiones.

Además, desde el congreso los oficialistas profundizaron todavía más su giro a la derecha, como pudimos ver el año pasado: negativa a responder al decretazo de reforma laboral del 3 de marzo, firma del acuerdo de pensiones unas semanas después, oposición a la huelga general en Galicia y, culminándolo, un pacto social con la CEOE, como respuesta cobarde a las perspectivas de recesión económica. Esto creó tensiones entre los oficialistas, como las habidas sobre cómo responder al decretazo o las que se reflejaron en la reciente campaña de acusaciones contra el responsable confederal de Organización, Rodolfo Benito, y la Unión de Madrid por parte de Toxo y la Federación Minerometalúrgica, acusándolos de orquestar el rechazo de la plantilla de Síntel a la propuesta auspiciada por la Federación, con el objetivo de crearle problemas a la misma.

El Sector Crítico sigue siendo necesario

Aunque es inevitable que en el próximo período una parte de los oficialistas giren hacia una mayor movilización, sería un error depositar esperanzas en ellos porque lo harán forzados por las circunstancias. La burguesía les va a pedir tanto, que cumplirlo equivaldría a un suicidio sindical. No serán ellos los que garanticen un firme giro sindical a la izquierda porque estarán a cada momento mirando hacia atrás a ver si ven la posibilidad de retornar a las cómodas negociaciones y pasteleos por arriba.

La situación de los trabajadores sigue empeorando, y la mejor prueba es el incremento del paro en el año 2001, que rompe la tendencia desde que gobierna el PP. En otras palabras, la causa de fondo que dio lugar al surgimiento del Sector Crítico –luchar por un giro sindical a la izquierda para defender mejor los intereses de nuestra clase– está hoy más vigente que nunca.

El deterioro de la situación económica propiciará todavía más ataques del PP y los empresarios, lo que facilitará que los trabajadores entiendan cuáles son los dos modelos que existen en CCOO, que las diferencias responden a diferentes visiones de cómo responder a esos ataques: si con la lucha y la movilización, o con el pacto y la resignación aceptando lo menos malo, como defienden los oficialistas en su obsesión por pactar a cualquier precio.

Hay que pasar a la ofensiva. El Sector Crítico debe lanzar una campaña decidida (como se hizo con la reforma laboral de 1997) para explicarles a los trabajadores las perspectivas económicas, los planes del PP, qué nos estamos jugando y reafirmar la necesidad de un giro sindical a la izquierda, a través de reuniones, asambleas y movilizaciones. Tenemos que extender la influencia del Sector Crítico yendo a la base, acudiendo directamente a las fábricas, a los afiliados, a los trabajadores. Las posibilidades están ahí. No desviemos el rumbo. Si apelamos directamente a los trabajadores, si les demostramos que hay otra forma de sindicalismo, el próximo ascenso de la lucha de clases nos pondrá al frente del movimiento.




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