Soy enferma mental y estoy buscando trabajo. Pero no es
fácil a mis 34 años y sin experiencia. Tengo una titulación de
bachiller y varios cursos de informática e idiomas. Pero no sirve para
nada si tengo que buscar empleo en la empresa privada. Y eso a pesar de
las facilidades económicas que da el gobierno para emplear a disminuidos.
Resulta que si tengo una crisis (y sería fácil, trabajando a destajo,
por la tensión) perdería rápidamente el empleo. De modo que me dirigí
a una Fundación para Integración de Enfermos Mentales, FAISEM.
Conocí esta empresa por mediación de los psicólogos
y psiquiatras de la Seguridad Social. Al principio, y con una crisis,
sólo iba allí para pasar el tiempo en algún lado y para encontrarme con
otros enfermos mentales. Pero también había posibilidad de trabajar en
los talleres, como hice más adelante. Pero gratis. Entonces me dieron la
esperanza de que aprendería una profesión mientras trabajaba
gratuitamente y que así tenía la posibilidad de que me dieran trabajo
algún día. Trabajé durante ocho meses gratuitamente. Pero desde el
primer día producía. Me harté y me fui.
Empecé a buscar trabajo y me acerqué a un organismo
de FAISEM. Pero sólo tenían cursillos en empresas privadas en los que se
trabaja gratis mientras aprendes y después de 3 ó 4 meses contratan a
uno o dos enfermos de los 4 ó 5 que hacen el cursillo. Y quizás sólo
para un mes o dos y en las vacaciones de los otros trabajadores no
enfermos. Ahora ya no se trabaja gratis directamente para FAISEM en los
talleres porque están los cursillos. Algunos de los cursillos son, por
ejemplo, de reponedora. Este trabajo necesita poco aprendizaje y en dos o
tres días ya está aprendido. No son necesarios los dos o tres meses de
trabajo gratuito en los que la empresa se ahorra el sueldo de cuatro o
cinco trabajadores. Y yo lo sé porque he sido reponedora. Y como este
cursillo son todos los demás.
Cursillos en los que te pasan por las narices el mundo
del trabajo sin oportunidad de cobrar por un trabajo hecho, mejor o peor,
pero hecho.
También estuve en la Once para buscar trabajo. Estoy
en su bolsa de trabajo pero con muy pocas esperanzas de encontrarlo, y en
todo caso, sería en la empresa privada. En las empresas de la Once no
puedo trabajar porque mis problemas no son de visión. Es una pescadilla
que se muerde la cola, pero yo sigo queriendo trabajar.
Mary · Málaga