Cristiane Leyendecker
Brasilia (Brasil)
Las conquistas de los trabajadores brasileños están
siendo amenazadas una vez más por el gobierno de Fernando Henrique
Cardoso. Está pendiente de aprobación en el Congreso Nacional un paquete
de medidas de restricción a las huelgas de los funcionarios públicos y
que flexibilizan la Consolidación de las Leyes Laborales (CLT) de tal
manera que los acuerdos entre empresas y sindicatos tendrán una peso
mayor que la propia CLT, hecho que perjudicará principalmente a los
trabajadores con menor organización sindical. Además, la modificación
de la CLT va a significar retrocesos reales en las conquistas de los
trabajadores: tanto el depósito del 8% del salario que se destinaba al
Fondo de Garantía por Tiempo de Servicio (FGTS), como el plus de
nocturnidad y de insalubridad pasan a depender directamente de la
negociación entre los empresarios y trabajadores; la remuneración de las
horas extras superior al 50% de la horas normales ya no está garantizada;
el permiso de maternidad y paternidad, al no estar garantizadas en la
Constitución, podrá ser abolido; los pluses para trabajos insalubres,
peligrosos o penosos ya no está garantizados; el salario-familia puede
ser eliminado; ya no habrá una base salarial mínima. En fin, después de
tantas luchas por conquistas laborales los trabajadores perderán sus
derechos más elementales.
Ley anti-huelga
Aparte de estas medidas, el gobierno de Cardoso está
lanzando un paquete anti-huelga, que hace a este gobierno tan autoriatario
como los que existían en tiempos de la dictadura militar. La Medida
Provisional (MP) tiene como objetivo restringir el derecho a huelga a los
funcionarios públicos. El presidente intentó aprobar la MP después de
la reciente huelga de profesores que duró más de tres meses. La medida
restringirá al periodo de un mes la legalidad de una huelga, después de
este plazo se podrán cobrar multas a los sindicatos convocantes y se
legalizará los despidos colectivos y nuevas contrataciones para sustituir
a los huelguistas. La medida atenta contra el derecho constitucional a
huelga, además deja sin efecto cualquier conquista pasados los 30 días
de huelga, al ser considerada a partir de este tiempo ilegal por parte del
gobierno.
Sin embargo, los trabajadores brasileños no
permitirán otra derrota. Los sindicatos vinculados a la Central Única de
Trabajadores (CUT) están organizando una huelga general en todo el país
para principios de marzo.