Tohil Delgado
Una vez más los jóvenes somos
víctimas de la hipócrita prensa de la burguesía. Coincidiendo con el
que sin duda ha sido el mayor periodo de movilización estudiantil de los
últimos quince años, han tratado de descalificar nuestra lucha diciendo
que no sabemos lo que pedimos, que nos dejamos manipular, etc. Pero todas
estas mentiras no han conseguido calar en la sociedad y por lo tanto ahora
pretenden atacar por otro frente, que no es otro que el de tacharnos a
todos los jóvenes de borrachos e irresponsables.
Para ello no dejan de publicar
numerosos artículos de prensa con títulos tan sugerentes como
"Destetados con alcohol" (El País del 22/04/01), o
"Hazañas alcohólicas" publicado por este mismo diario el día
2 de diciembre, justo un día después de la magnífica marcha sobre
Madrid contra la LOU que concentró a más de 300.000 personas, en la que
la mayoría éramos estudiantes. En todos estos artículos los jóvenes
aparecemos como seres inconscientes que sólo nos movemos por el afán de
emborracharnos, e incluso en algún capítulo de series televisivas
famosas se nos muestra como una generación perdida por el alcohol y la
demencia. Ésta es la imagen que la burguesía quiere transmitir de
nosotros, y así es como le gustaría que actuásemos los jóvenes, porque
de esta forma no estaríamos incordiando con nuestras huelgas y
movilizaciones cada vez que reivindicamos algo tan legítimo como una
educación digna que garantice nuestra formación como personas y futuros
trabajadores. Ellos quieren que no mostremos nuestro descontento con la
política del gobierno, que simplemente aceptemos sus imposiciones,
realmente ese es el sueño de la burguesía. Y para ello una de sus armas
más efectiva es ofrecernos una única alternativa de ocio, una
alternativa embrutecedora, que lo único que persigue es acallar nuestras
conciencias y acabar con nuestras inquietudes para así poder manejarnos
mejor y que no seamos conscientes de lo que hacen con nuestras vidas.
Alcohol sí, pero pagándolo al
precio que los empresarios desean
Los políticos burgueses se
llenan la boca diciendo que están tratando de reducir el consumo de
alcohol entre los adolescentes, que eso del botellón se va a
acabar muy pronto y así una tras otra decenas de frases vacías que en
realidad no pretenden llevar acabo.
La solución más rentable (y
por tanto la que todo capitalista persigue) no es que los jóvenes dejemos
de beber, sino que dejemos de beber en las calles, ya que si estuviésemos
igualmente borrachos dentro de los bares discotecas o pubs el problema no
existiría, es más no habría que extrañarse si nos felicitasen por
contribuir al desarrollo de la economía.
Es por todo esto por lo que
debemos darnos cuenta de que este problema, como tantos otros que hoy
padecemos la juventud y la sociedad en general, nunca serán resueltos por
el sistema capitalista que lo que hace es agudizarlos, crear otros nuevos
o aportar soluciones que a nosotros nos dejan como estábamos.
Por lo tanto la única opción
que tenemos los jóvenes y trabajadores para acabar con todas las lacras
que hoy acechan sobre nosotros es la de luchar por la transformación
socialista de la sociedad, donde veremos potenciadas de una forma sin
precedentes la cultura y creatividad del ser humano.