E l  M i l i t a n t e   Nº 1 46

Estado español....

15 enero / 7 febrero 2002


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Apagón en Barcelona o el chantaje de las eléctricas

Aniol Santo

Una semana antes de la ola de frío y nieve del pasado 14 de diciembre ya se comentaba el frío que iba a hacer y la posibilidad de un enorme temporal. A pesar de eso Catalunya quedó totalmente colapsada. Más de 50 carreteras catalanas sufrieron cortes y hubo 6 muertos en accidentes de coche. Pero lo más grave fueron los apagones de electricidad, que dejaron a oscuras a casi toda Barcelona.

El viernes por la mañana la compañía eléctrica Fecsa (filial catalana del Grupo Endesa) emitió una nota en la que decían estar preparados para satisfacer el previsto aumento de la demanda de energía. A las seis de la tarde, cuando apenas cuatro gotas de agua habían caído en el suelo de Barcelona, se produce una avería en un parque eléctrico que produce el gran apagón y deja sin luz a casi toda la provincia de Barcelona.

Hasta un millón de personas se quedaron sin luz más de tres horas. No sólo las viviendas quedaron a oscuras. Los trenes de cercanías quedaron paralizados, varias líneas de metro quedaron inutilizadas y las calles quedaron a oscuras, ni iluminación navideña ni farolas ofrecían la más mínima luz para la gente que estuviera en la calle, que se orientaban en la oscuridad con la luz de los coches y hasta con mecheros. A última hora de la tarde, más de 20.000 usuarios de la línea de los Ferrocarrils de la Generalitat seguían en las estaciones esperando. Un centenar de estudiantes quedaron atrapados en la UAB. Más de 20.000 comercios afectados por el apagón. A las diez de la noche, todo seguía igual de oscuro, y hasta las oficinas centrales de la compañía estaban sin servicio eléctrico, además de la Jefatura Superior de Policía, la Guardia Urbana y el Ayuntamiento de Barcelona. En muchos casos hasta fallaron los suministros previstos para casos de emergencia.

La verdadera causa del problema

La causa del apagón según Fecsa- Endesa fue una avería en un parque eléctrico, fruto de la nevada, que se extendió a más de 40 subestaciones transformadoras.

Pero la causa real no fue una nevada anunciada días antes que fue inusual pero tampoco de las peores que han caído en Barcelona sino la falta de infraestructuras suficientes para abastecer de electricidad a toda la población de Barcelona. Si se hubieran invertido 30.000 millones de pesetas en la construcción de diez o doce subestaciones transformadoras más se habría evitado el apagón. Pero lo único que a los capitalistas les interesa son sus multimillonarios beneficios, que en el caso de Fecsa-Endesa han ido en los últimos años en aumento. ¿Para que invertir en la modernización de unas instalaciones que tienen ochenta años? Les dan igual las consecuencias de ello.

Centenares de miles de personas hemos vivido el día 14 y el fin de semana siguiente las magníficas consecuencias de la privatización del sector energético. He aquí los enormes beneficios para el conjunto de la sociedad que aportan la propiedad privada y el libre mercado (aunque eso de libre mercado suena a cantinela en este caso, como en muchos otros, ya que Fecsa es el monopolio en generación de electricidad en Catalunya): más beneficios para la burguesía en detrimento de los trabajadores.

Chantaje con las tarifas

Además, en respuesta a la petición de nuevas inversiones, la compañía eléctrica ha respondido de forma escandalosa: sólo en el caso de que haya un aumento de las tarifas.

Por otro lado, la Generalitat de Catalunya también es culpable de esta situación, dejando que Fecsa-Endesa no invierta sus multimillonarios beneficios en mejoras unas instalaciones tercermundistas. Hasta agosto del año pasado, ha abierto 142 expedientes sancionadores a Fecsa que suman 120 millones de pesetas (menos de un millón por cada uno), la mayoría de los cuales están atascados en procesos judiciales que se harán eternos. Ante la enorme indignación que entre la población afectada, en su gran mayoría trabajadores, la Generalitat le ha abierto tres expedientes más de hasta 500 millones, pero que sin duda acabaran como el resto, es decir, nunca, y en el caso de que los paguen, son cantidades insignificantes para sus cuentas. Se seguirá sin solucionar el problema de fondo, la falta de inversión.

Sólo con la nacionalización de estas empresas bajo control de los trabajadores se podrá evitar lo sucedido el 14 de diciembre, garantizando de esta forma un servicio de calidad que las empresas privadas, donde lo que manda es su beneficio, son incapaces de ofrecer.




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