Aniol Santo
Una semana antes de la ola de frío y nieve del pasado
14 de diciembre ya se comentaba el frío que iba a hacer y la posibilidad
de un enorme temporal. A pesar de eso Catalunya quedó totalmente
colapsada. Más de 50 carreteras catalanas sufrieron cortes y hubo 6
muertos en accidentes de coche. Pero lo más grave fueron los apagones de
electricidad, que dejaron a oscuras a casi toda Barcelona.
El viernes por la mañana la compañía eléctrica
Fecsa (filial catalana del Grupo Endesa) emitió una nota en la que
decían estar preparados para satisfacer el previsto aumento de la demanda
de energía. A las seis de la tarde, cuando apenas cuatro gotas de agua
habían caído en el suelo de Barcelona, se produce una avería en un
parque eléctrico que produce el gran apagón y deja sin luz a casi toda
la provincia de Barcelona.
Hasta un millón de personas se quedaron sin luz más
de tres horas. No sólo las viviendas quedaron a oscuras. Los trenes de
cercanías quedaron paralizados, varias líneas de metro quedaron
inutilizadas y las calles quedaron a oscuras, ni iluminación navideña ni
farolas ofrecían la más mínima luz para la gente que estuviera en la
calle, que se orientaban en la oscuridad con la luz de los coches y hasta
con mecheros. A última hora de la tarde, más de 20.000 usuarios de la
línea de los Ferrocarrils de la Generalitat seguían en las estaciones
esperando. Un centenar de estudiantes quedaron atrapados en la UAB. Más
de 20.000 comercios afectados por el apagón. A las diez de la noche, todo
seguía igual de oscuro, y hasta las oficinas centrales de la compañía
estaban sin servicio eléctrico, además de la Jefatura Superior de
Policía, la Guardia Urbana y el Ayuntamiento de Barcelona. En muchos
casos hasta fallaron los suministros previstos para casos de emergencia.
La verdadera causa del problema
La causa del apagón según Fecsa- Endesa fue una
avería en un parque eléctrico, fruto de la nevada, que se extendió a
más de 40 subestaciones transformadoras.
Pero la causa real no fue una nevada anunciada días
antes que fue inusual pero tampoco de las peores que han caído en
Barcelona sino la falta de infraestructuras suficientes para abastecer de
electricidad a toda la población de Barcelona. Si se hubieran invertido
30.000 millones de pesetas en la construcción de diez o doce
subestaciones transformadoras más se habría evitado el apagón. Pero lo
único que a los capitalistas les interesa son sus multimillonarios
beneficios, que en el caso de Fecsa-Endesa han ido en los últimos años
en aumento. ¿Para que invertir en la modernización de unas instalaciones
que tienen ochenta años? Les dan igual las consecuencias de ello.
Centenares de miles de personas hemos vivido el día 14
y el fin de semana siguiente las magníficas consecuencias de la
privatización del sector energético. He aquí los enormes beneficios
para el conjunto de la sociedad que aportan la propiedad privada y el
libre mercado (aunque eso de libre mercado suena a cantinela en este caso,
como en muchos otros, ya que Fecsa es el monopolio en generación de
electricidad en Catalunya): más beneficios para la burguesía en
detrimento de los trabajadores.
Chantaje con las tarifas
Además, en respuesta a la petición de nuevas
inversiones, la compañía eléctrica ha respondido de forma escandalosa:
sólo en el caso de que haya un aumento de las tarifas.
Por otro lado, la Generalitat de Catalunya también es
culpable de esta situación, dejando que Fecsa-Endesa no invierta sus
multimillonarios beneficios en mejoras unas instalaciones tercermundistas.
Hasta agosto del año pasado, ha abierto 142 expedientes sancionadores a
Fecsa que suman 120 millones de pesetas (menos de un millón por cada
uno), la mayoría de los cuales están atascados en procesos judiciales
que se harán eternos. Ante la enorme indignación que entre la población
afectada, en su gran mayoría trabajadores, la Generalitat le ha abierto
tres expedientes más de hasta 500 millones, pero que sin duda acabaran
como el resto, es decir, nunca, y en el caso de que los paguen, son
cantidades insignificantes para sus cuentas. Se seguirá sin solucionar el
problema de fondo, la falta de inversión.
Sólo con la nacionalización de estas empresas bajo
control de los trabajadores se podrá evitar lo sucedido el 14 de
diciembre, garantizando de esta forma un servicio de calidad que las
empresas privadas, donde lo que manda es su beneficio, son incapaces de
ofrecer.