E l  M i l i t a n t e   Nº 1 46

Juvenil....

15 enero / 7 febrero 2002


Sumario
Editorial
Estado Español
Internacional
Sindical
Juventud
Fondo de Lucha
La Transición Española
Teoría Marxista


Balance de las movilizaciones contra la LOU

Fortalecer el movimiento estudiantil frente a los nuevos ataques del PP

Miriam Municio
Secretaria general del
Sindicato de Estudiantes

Durante el primer trimestre de curso hemos asistido a la movilización más importante que ha protagonizado la juventud desde hace quince años. Han sido tres meses en lucha contra el Ministerio de Educación y su Ley de Universidad (LOU) que, finalmente, el PP aprobó el 20 de diciembre en el Congreso de los Diputados. La prepotencia, la imposición y la represión han sido, nuevamente, las respuestas de la derecha a millones de jóvenes y trabajadores que defendemos la educación pública.

Los estudiantes, desde el 25 de octubre, hemos salido a la calle en cinco jornadas de huelga general en todo el Estado además de participar masivamente, junto a los trabajadores, en la multitudinaria marcha sobre Madrid del 1 de diciembre, en la que se hizo palpable —con 300.000 personas en la calle— el rechazo generalizado a la política privatizadora de la derecha y el aislamiento social tan fuerte del Gobierno del PP. El 80% de la población apoyaba nuestras reivindicaciones, según distintas encuestas.

Sin embargo, sin olvidar el fuerte desgaste social que ha sufrido el gobierno de Aznar, la realidad es que el PP ha podido aprobar la LOU.

¿Era posible echar atrás la LOU?

El Sindicato de Estudiantes explicó desde el primer momento que sí era posible echar atrás la LOU. Desde luego, no iba a ser tarea fácil. El desmantelamiento de la enseñanza pública es fundamental para la derecha dentro de su política general de degradar cada vez más las condiciones de vida de las familias trabajadoras (recortes de los gastos sociales, privatizaciones, reformas laborales, etc.) para que los empresarios puedan, más en un contexto de crisis y recesión económica como el que se avecina, seguir manteniendo sus beneficios. Pretenden adaptar el sistema educativo al mercado laboral, en el que abunda el empleo basura, poco cualificado y mal pagado. Desde su punto de vista no es rentable gastar miles de millones de pesetas en formarnos y, en este escenario, la educación superior se convierte en un privilegio para quien se lo pueda pagar. Por todo esto para el PP era fundamental sacar adelante esta ley.

Pero, aún así, ganar al PP, a pesar de su mayoría absoluta en el Parlamento, era posible si lográbamos un movimiento lo más amplio y masivo posible. Había que implicar no sólo a los estudiantes de la universidad sino también a los de los institutos que iban a ser los más afectados por la LOU, puesto que el nuevo sistema de acceso por universidades vinculado a la reválida, significa más obstáculos para acceder a la universidad. La estrategia del Ministerio de Educación era clara: tratar de dividir el movimiento. Aprobar la LOU en otoño y, una vez cerrado ese frente, empezar con la Ley de Calidad y la de FP. No podíamos caer en su juego. Echar atrás la LOU significaba estar en mejores condiciones de frenar el resto de contrarreformas educativas que prepara la derecha. Por eso, el Sindicato de Estudiantes convocó unitariamente a los estudiantes de institutos y universidad desde el principio.

Pero, lo más importante era unificar la lucha con los trabajadores; empezando con los profesores y el Personal de Administración y Servicios (PAS) de la universidad y continuando con el profesorado y personal no docente de institutos y colegios, que también están sufriendo las consecuencias de la política privatizadora llevada a cabo por el PP. En definitiva, lograr un movimiento masivo, unitario y que tuviera una expresión coordinada en todo el Estado. La responsabilidad de conseguir esto recaía en los dirigentes sindicales de CCOO y UGT.

1 de diciembre:
La ministra contra las cuerdas

Tras el éxito del 1 de diciembre, la lucha entraba en un momento decisivo. Estábamos en el punto álgido, en todas partes se hablaba del conflicto educativo y la posibilidad de ganar al PP estaba al alcance de la mano. No sólo la ministra, cuya dimisión era coreada por parte de todo el mundo, sino el Gobierno en pleno estaba siendo cuestionado por millones de jóvenes. Sabían que una victoria de los estudiantes sería un ejemplo de lucha para los trabajadores y, por eso, mantenían una actitud de dureza negándose a hacer la más mínima concesión.

Era el momento para dar un nuevo paso en la lucha. La forma más seria y consecuente de hacerlo era convocando, antes de navidades, una huelga general de toda la comunidad educativa en la que participasen todos los profesores de secundaria y universidad, los estudiantes, y que habría contado con el apoyo de las asociaciones de padres. Una huelga así, concentrando a cientos de miles de personas en manifestaciones a lo largo y ancho de todo el Estado, hubiera sido un enorme paso adelante y habría dejado al gobierno en absoluta evidencia.

Esta fue la propuesta que el Sindicato de Estudiantes hizo a los dirigentes sindicales de CCOO y UGT. Lamentablemente, la rechazaron con el argumento de que no era el momento de utilizar esta medida. Esta actitud desmovilizadora contrastaba con las ganas de luchar de un amplio sector del profesorado y el PAS que, en diferentes universidades, realizaron huelgas de hasta varias semanas. Precisamente era, en ese momento, cuando la gente estaba en la calle y todavía no se había aprobado la ley, cuando más presión se podía hacer.

El Sindicato de Estudiantes convocó una nueva huelga de estudiantes para el 19 de diciembre. Nuevamente, hubo decenas de miles de estudiantes en las calles de todo el Estado contra la política educativa del PP.

Lógicamente, el cansancio de tres meses ininterrumpidos de movilizaciones y, sobre todo, el jarro de agua fría que significó que los dirigentes de CCOO y UGT no continuaran la lucha después del 1 de diciembre, con el consiguiente escepticismo de que se pudiera echar atrás la LOU, hizo que en esta jornada de huelga la participación fuera menor.

Hacer frente a la Ley de Calidad

Sin embargo, esta lucha no ha caído en saco roto. Gracias a las masivas manifestaciones de estos meses el aislamiento social del PP ha sido claro y hemos desenmascarado su política privatizadora y elitista ante la mayoría de la sociedad. Los jóvenes hemos demostrado que no estamos dispuestos a acatar sin más los ataques que nos quieren imponer. Esto es muy importante, puesto que la lucha de la juventud anima la lucha de los trabajadores, imprescindible para poder frenar todos los ataques de la derecha.

Una de las conclusiones de esta lucha es la necesidad de tener un movimiento estudiantil a nivel estatal más fuerte. Teniendo una organización combativa, de izquierdas y coordinada a nivel estatal, como es el Sindicato de Estudiantes, en todas las facultades e institutos del Estado, nuestra capacidad de movilización y nuestro impacto entre los trabajadores se dejaría sentir con más fuerza. Por eso, fortalecer y construir el SE es la mejor manera de continuar la lucha contra la derecha que, por otro lado, renueva los ataques con la anunciada Ley de Calidad, a la que tendremos que hacer frente con nuevas movilizaciones.




Suscríbete

Mándanos tú opinión

© E l  M i l i t a n t e