Poco después de
que Marruecos consiguiera la independencia el berebere El Haj Omar cantaba:
"Seguimos teniendo el cuchillo en la garganta, el acero es el mismo que
en tiempos del protectorado, sólo ha cambiado el mango" (extraído del
libro de Moumen Diouri ¿A quién pertenece Marruecos?).
Y si esta verdad era
evidente a primeros de los años sesenta, cuando Hassan II sube al trono,
ahora se está expresando de la forma más escalofriante y despiadada contra
el pueblo marroquí y el pueblo saharaui.
Hassan II
Cuando en 1961 subió
al trono Hassan II no se molestó en engañar a nadie, desde los primeros
días de su mandato quiso dejar bien claro que no le iba a importar pasar a la
historia como el mas sangriento monarca de la historia del Magreb. Así, una
de sus primeras decisiones de alcance fue la formación de su propio Servicio
de Inteligencia con la ayuda del Mossad israelí con el cual establece una
estrecha colaboración aunque su país perteneciera al mundo árabe.
No duda en poner al
servicio del imperialismo sus puertos y aeropuertos en la época de la guerra
de Oriente Medio para que hagan escala estratégica entre EEUU e Israel.
El Mossad, como
agradecimiento, además de ayudarle en todo lo necesario para su Servicio de
Inteligencia, colabora en el secuestro y asesinato de Ben Barka (famoso
dirigente socialista asesinado en París en 1965).
Política de Presas
Por aquella época
Marruecos era un país eminentemente campesino con una proporción aceptable
de tierra fértil y seca que mantenía a una abundante población agraria,
pero el FMI y el Banco Mundial ven con buenos ojos alimentar económicamente a
esta dictadura donde las inversiones extranjeras parecen severamente
defendidas, no como en muchos países latinoamericanos con sus revoluciones y
levantamientos campesinos. La idea es que todos esos cultivos sean vendidos a
buen precio en el Mercado Común.
Se inicia así la
llamada Política de Presas, que durará de 1964 a 1971. Durante este
período, en base a fuertes préstamos, se construyen una serie de presas que
convertirán un millón y medio de hectáreas (Ha.) en regadío pero que a su
vez dejaran sin agua el doble de esa superficie.
Evidentemente la
mayor parte de las Ha. de regadío pasarán a manos de la familia real (se
estima en un millón), de algunos militares y de la burguesía marroquí. Para
hacerlo todo más camuflado se forman ocasionalmente sociedades estatales que
tienen el control de esas tierras.
En sólo siete años
Hassan consigue que el 25% de los agricultores tengan el 80% del agua de
regadío para un 10% de superficie agrícola quedando el 75% restante de
agricultores mal viviendo con el 20% de agua, con unas tierras que se van a ir
desecando y que ya no podrán alimentar a casi nadie.
Esto origina mucho
campesino pobre que ya no puede vivir con sus tierras desecadas y que solo
puede mal vender sus pequeños terrenos para irse a la ciudad.
Ni que decir tiene
que estas políticas no son aceptadas pacíficamente por este orgulloso pueblo
que ha conseguido resistir durante décadas las invasiones coloniales
francesas y españolas y se inician así unas revueltas campesinas, reprimidas
brutalmente, que a pesar de todo no podrán evitar ese pillaje. Un ejemplo
heroico lo representa Temara, en 1970, donde se levantan 10.000 campesinos
expropiados siendo posteriormente reprimidos por el ejército.
La gran emigración
Se inicia lo que
será el primer éxodo, sobre todo de jóvenes, a la ciudad y el inicio de la
gran emigración a los países europeos. Estos jóvenes a duras penas pueden
sobrevivir en los arrabales de las ciudades marroquíes, hacinados en
habitaciones sin agua ni luz y con continuos ataques de la policía que no
duda incluso en provocar incendios en esos barrios para que se vayan de las
ciudades.
En la década de los
70 se calcula que una media de 400.000 marroquíes al año fueron cruzando el
estrecho para buscar trabajo en Europa (Francia, Bélgica, España, Italia,
etc.).
Los fosfatos y la
minería
El otro sustento
económico de la monarquía era la minería donde los trabajadores no corren
mejor suerte. Los ritmos de trabajo son inhumanos, los mineros carecen de
subsidio ni asistencia sanitaria y en algunas minas se está rayando la
autentica esclavitud.
En 1968 estalla la
que será una histórica huelga minera. Los trabajadores de Khouribga
mantienen largo tiempo su lucha a pesar de quedar aislados y ser reprimidos
duramente.
Los años siguientes,
sobre todo de 1970 al 1973, se caracterizan por importantes levantamientos
campesinos y mineros, que en algunas ocasiones coinciden con huelgas de otros
sectores, como el textil. Ciudades como Casablanca, Rabat, Fez y otras ya
agrupan a un buen número de obreros.
A estas
movilizaciones se unen varias huelgas generales del estudiantado, en contra
especialmente de la llamada reforma del bachillerato que planea el apartar del
sistema educativo a un mayor número de jóvenes.
Pero en esa época
también se instalan importantes empresas, con los ojos puestos en la mano de
obra barata: Goodyear monta su mayor planta del mundo, Lafargue-Marroc,
Interrlane (Guillette)... Éstas y otras muchas empresas, así como las
financieras y bancos que las respaldan, reciben por instalarse importantes
ayudas por parte del gobierno de Marruecos, tal es el caso del Banco de París
y de los Países Bajos, Marroc-Leasing, Manatex, etc. Así, se llega al año
1975, que recoge un movimiento huelguístico sin precedentes. Solamente en
empresas o sectores de la producción importantes, en este año, se hacen más
de cien huelgas que ponen en jaque la producción industrial del país,
incluyendo la producción de fosfatos, del que Marruecos es el primer
productor mundial, con unas reservas que representan el 71% del total del
globo.
La guerra del Sáhara
Hassan II ha sufrido
ya dos intentos de ser derribado por descontento incluso en sectores
importantes de su mismo ejército. Las represalias son salvajes: son detenidos
decenas de miles de "sospechosos" de cualquier cosa. Analistas muy
moderados aceptan como buenas cifras de 4.000 desaparecidos, en poco más de
dos años. A pesar de todo la juventud sigue saliendo a la calle y la clase
obrera mantiene huelgas contra las inhumanas formas de explotación.
A Hassan II sólo le
queda, como a la mayor parte de los dictadores, una salida: huir hacia
delante, desencadenando una guerra serviría para quitarse parte del ejercito
de encima y provocar una carnicería para la juventud y los trabajadores, que
le están poniendo contra la pared. Ésta es la verdadera causa de la Marcha
Verde.
Los restos de la
dictadura franquista apenas se tienen en pie. España es incapaz de responder
a Hassan II al estilo franquista. Pero, "un escorpión siempre muere
clavando el aguijón" y sale de sus colonias firmando un Acuerdo
Tripartito que de hecho significaba la esclavitud y el sometimiento del pueblo
saharaui.
Se inicia así una
guerra por la supervivencia del pueblo saharaui contra Marruecos, en la zona
ocupada, y en los campamentos próximos a la frontera. En el desierto argelino
se debe luchar ferozmente contra el régimen de Hassan II. La RASD y el Frente
Polisario lideran una lucha heroica sólo comparable a las luchas de los
pueblos palestino o vietnamita contra una ocupación imperialista.
Son largos años de
guerra, la clase obrera de la mayoría de los países europeos (España,
Francia, etc.) queda impactada por esta lucha y se vuelca en ayudas a ese
pueblo oprimido. Por otro lado, el ya resentido ejército marroquí cae en la
más absoluta desmoralización al verse utilizados como carne de cañón en
esta lucha sin sentido.
Pero todo el mundo no
lo está pasando mal, Hassan II, en 1978, sin contar con las propiedades de la
familia real, posee 1.400.000 Ha., de las cuales 672.000 son de regadío.
Recibe el 33% de los ingresos de las exportaciones de naranjas de todo el
país y el 50% de las de fosfatos.
Por otro lado, los
aviones, tanques, radares de alta tecnología, y todo tipo de armamento del
más moderno, le siguen llegando. USA, Israel, Francia, España, etc. no
están dispuestos a perder sus inversiones multimillonarias en dólares y
defienden con fiereza al monarca:
Sólo en 1981
Marruecos recibe 108 tanques Chysler por valor de 182 millones de dólares, 6
aviones OV-10 Bronco y 20 aviones Northrop F-52 y F-5.
En el 1982, más de
lo mismo: 381 misiles tierra-aire Maverick por valor de 28 millones de
dólares y 18 helicópteros AB-206 con patente Augusta-Bell, fabricados en
Italia.
Marruecos se está
convirtiendo en una de las primeras –sino la primera– potencias militares
de África. Cada año hace maniobras conjuntas con USA que afectan sobre todo
a las fuerzas de intervención rápida (es la era Reagan).
Una deuda externa de
infarto
Los costes de la
guerra caen como una pesada losa sobre los trabajadores marroquíes. La deuda
externa ya muy alta antes de 1975 por las inversiones hidráulicas y demás,
se dispara con la carga de los costes de la guerra. Aunque no se ha podido
valorar exactamente, la guerra va costando 1,25 millones de dólares por cada
día que transcurre y su coste total podría haber sido de unos 3.600
millones.
Para hacerse una idea
de lo que esto supone a la población marroquí, bastará señalar que en 1980
el Gobierno dedicaba el 40% de los presupuestos a Defensa e Interior, en
contraste con otros ministerios: 0,6% a Juventud y Deportes, 0,2% a Trabajo,
0,1% a Asuntos Sociales, 0,2% a Cultura y un 5% a Sanidad.
Los precios de los
productos de primera necesidad se duplicaban prácticamente cada dos años;
por ejemplo, de 1979 a 1981 sube un 86% la harina, 97% el azúcar, 75% el
aceite, 100% la leche...
El año 1981 va a ser
especialmente duro para los trabajadores. La represión es salvaje, sólo en
Casablanca, en una movilización que duró dos días, se habla de más de 100
muertos, 8.000 arrestos y 2.000 encarcelados con penas de tres meses a veinte
años.
En 1984 Marruecos es
un país salvajemente endeudado, en el que hace falta la mitad del PIB para
pagar los intereses anuales de la deuda, en un contexto en el que la clase
obrera, sobre todo los jóvenes, llevan ya quince años emigrando. De los 27
millones de habitantes que tiene entonces el país, se calcula que 9,5
millones están viviendo con menos de un dólar al día. Sigue la represión
contra las movilizaciones, que ya afectan a todas las ciudades importantes,
son cientos de muertos y miles de condenas a años de cárcel. Los periodistas
extranjeros son expulsados del país.
Un ejemplo
tristemente cínico es que en 1984 la principal fuente de entrada de divisas
extranjeras a Marruecos es el dinero que envían estos emigrantes para ayudar
a sus familias (unos 2.000.000 de emigrantes estaban enviando por aquel
entonces estas ayudas). Por cierto, en el año 2000 sigue siendo esa la
principal entrada de divisas.
Las empresas
extranjeras siguen invirtiendo ante las ganancias y seguridad que les da el
régimen de Hassan II y éste no duda en utilizar el ejercito y su armamento
contra su propio pueblo contra las luchas de estudiantes y trabajadores que se
vuelven a repetir en este periodo.
Hassan II también
recibe ayudas bilaterales de muchos gobiernos: de USA 6.000 millones de
dólares, de Francia 60 millones, de RFA 285 millones, Italia 25 millones y
España 23 millones.
No importa a ninguno
de estos gobiernos el que sigan las movilizaciones y la represión, como
ejemplo: en los primeros cuatro meses de 1987 se producen 22 grandes huelgas o
de empresas importantes o de sectores importantes que se extendieron a
ciudades enteras.
El año 1989 registra
mas de cien huelgas importantes, entre ellas llamó especialmente la atención
por su dureza la de la mina de Jerada que rápidamente se extendió a los
estudiantes y a toda la ciudad que era de unos 60.000 habitantes.
Referéndum o no
En los 90 las
Naciones Unidas quieren "buscar una solución democrática al tema"
del Sáhara Occidental, plantean un referéndum que queda "olvidado"
y no por casualidad, en el cajón de algún burócrata mientras los saharauis
apenas pueden sobrevivir en los campos de refugiados y en la zona ocupada son
explotados, atormentados y perseguidos con sistemas de represión
verdaderamente salvajes.
Al mismo tiempo
Marruecos tiene que renegociar su deuda con el FMI y el Banco Mundial no puede
pagar ni los intereses de la deuda y la respuesta de los jefes mundiales del
capitalismo es sencilla: "¡Vale! pero queremos un mayor control sobre la
economía marroquí y que el Gobierno de Marruecos aplique las siguientes
medidas:
-
Devaluación
del Dirham.
-
Supresión
del control del Banco Central sobre la moneda.
-
Congelación
salarial.
-
Supresión
de la Caja de Compensación para ayudas a la subida de precios de los
productos de primera necesidad.
-
Facilidades
a los capitales extranjeros.
-
Privatización
del sector público.
-
Aumento
de los impuestos directos.
-
Disminución
de impuestos sobre el capital.
-
Disminución
del Presupuesto del Estado y del gasto público.
-
Disminución
de presupuesto para gastos sociales: salud, enseñanza, vivienda, etc.
Y, por eso, hoy,
siguen desfilando por decenas las pateras por el estrecho. Según varias
encuestas, el 90% de los jóvenes están dispuestos a huir de ese holocausto
lento.
Hoy, con 29 millones
de habitantes, hay siete millones de parados. Pero el 95% de la población
carece de cualquier tipo de asistencia sanitaria ni de subsidio.
Millones de personas
se amontonan en los barrios periféricos de Casablanca, Tánger, Rabat,
Marrakech y otras poblaciones, durmiendo 8 o 10 por habitación, sin agua ni
luz en las viviendas y un creciente hostigamiento policial.
Mas del 60% de la
población carece de agua potable y el 87% también de electricidad.
Organizaciones
humanitarias privadas vacunan y atienden a los niños y adultos,
evidentemente, a los que llegan a tiempo, el índice de mortalidad es muy
elevado como en cualquier país africano.
La careta
democrática
Hoy la monarquía de
Mohammed VI intenta presentar una careta democrática. Parece que quiere
cambiar algo pero no desmonta ni un ladrillo de su aparato represivo. Sus
policías y su ejército están más preparados que nunca para reprimir a la
población, y no hay más que ver los métodos utilizados contra los jóvenes
que en la pasada primavera se manifestaban en zona del Sáhara ocupado.
Pretende dar la
imagen de querer aliviar el sufrimiento de su pueblo pero ¿qué inversiones
ha hecho de su enorme riqueza para sanidad, educación, vivienda o cualquier
otra de las necesidades acuciantes de la mayoría del pueblo marroquí? Se
estima en estos momentos que la familia real posee una fortuna cercana a los
40.000 millones de dólares. Entre una docena de miembros de la burguesía y
de los altos mandos del ejército acumulan una fortuna de más de 13.000
millones de dólares –para hacernos una idea la deuda externa de Marruecos
es de 20.000 millones–.
Resulta patético
leer las declaraciones del "socialista" Abderrahmán Yusufi, primer
ministro del gobierno de Marruecos, defendiendo al monarca y justificando los
"pocos cambios" –mejor decir ninguno–, en base a una mafia
inmovilista que controla la vida económica y política de Marruecos.
Estos lideres de
"izquierda" realmente han sido comprados por el sistema, sin su
apoyo descarado la monarquía ya habría pasado a la historia. Sus
justificaciones y apoyos son el verdadero sostén del régimen. La represión
es un síntoma del miedo del régimen a perder el control, sino ¿porque a la
menor crítica prohíben la salida de tres semanarios, que no se les podía
acusar precisamente de bolcheviques, como: Le Journal, Assahifa
y Demain?
"Nos hemos
aburguesado. Nos hemos separado del pueblo. Tenemos que reconquistar los
barrios populares" expresaba Yussufi a Le Monde Diplomatique de
julio del 2000, mientras se quejaba que los partidos islámicos, algunos de
ellos aún ilegales, están aglutinando a la población. Pero, nada dice de
por qué la dirección de los socialistas y comunistas está apoyando al
régimen en lugar de quitarse de encima esa pesadilla ni porque los dirigentes
sindicales han aceptado cuatro migajas de mejoras para garantizar la paz
social a este Gobierno.
Señores, ¿qué ha
cambiado realmente aparte de las traiciones? ¿En qué ha sido diferente
Mohammed VI de Hassan II?
Ni monarquía ni
capitalismo
Esta monarquía
nació y se forjó con el látigo en la mano. Dice un refrán antiguo que:
"el látigo hay que enterrarlo con la mano que lo empuñaba si quieres
dormir tranquilo".
La clase obrera
marroquí necesita una organización con una dirección revolucionaria que
defienda sus derechos hasta el final, no hasta la primera oportunidad de
pactar.
Hay enormes riesgos
de que, un poco de una forma parecida a Argelia, los enfrentamientos tomen, en
un futuro, aspectos de guerra civil, islamismo contra occidentalismo, como si
unas costumbres milenarias, con las que se regía la sociedad hace siglos u
otras copiadas de los países occidentales europeos deban solucionar los
problemas que tiene el pueblo marroquí hoy.
El enfrentamiento
debería de ser clase explotada contra clase explotadora y entonces una vez
liberados del yugos explotador abrir las posibilidades mas amplias a una
sociedad lo mas libre posible donde puedan convivir diferentes creencias y
donde los derechos nacionales de cualquier pueblo puedan ser reconocidos
libremente. Pero, esto es luchar por un Marruecos obrero y socialista no de
Mohammed VI.
Por la revolución
socialista en el Magreb
Y en esta lucha la
RASD tiene mucho que decir, su enemigo no es el pueblo marroquí, es la
monarquía y el capitalismo marroquí esa dictadura que oprime a marroquíes y
saharauis.
En la zona ocupada y
en los campamentos del desierto argelino el saharaui debe tender la mano al
obrero, al joven o al campesino marroquí como hermano de lucha.
La lucha hoy es por
un Magreb obrero y socialista que una a esos pueblos de la zona
separados artificialmente por el colonialismo del siglo pasado.
No existe ninguna
razón histórica para que esos pueblos sigan aislados, quitando los intereses
del capitalismo en que sean eternas colonias.
Hoy lo que está
marcando el ritmo de la lucha no son los planes del gobierno marroquí sino la
fuerza de su movimiento obrero. Es interesante darse cuenta de que, por
ejemplo, el gobierno de Mohammed VI lleva varios meses intentando devaluar el
dirham para hacer sus exportaciones más competitivas en Europa, receptora del
60% de las ventas marroquíes hacia el exterior, pero no acaban de decidirse a
tomar estas medida por las oleadas de movilizaciones que generarían cuando
esta devaluación se convirtiera en inflación en los productos de dentro del
país (El Periódico, 2/05/01, publicó un extenso artículo sobre este
tema).
Ninguna confianza en
la ONU. Si Mohammed VI ha dado migajas de "democracia" sólo dará
migajas de "autonomía" y encima exigirá que acaten su
"constitución" y que se reconozca que es territorio marroquí.
Lo decía bien claro
Abrahám Sefarty: "Si se pierde el referéndum sería una catástrofe
nacional. Marruecos no abandonaría el Sáhara y la situación sería
insostenible frente a la legalidad internacional...", "si se ganara,
Argelia no lo aceptaría...", "parece que Francia y USA ya están
convencidos ahora de que el referendum no es buena solución..." (ver
entrevista en Le Monde Diplomatique nº 57, julio 2000).
En mi opinión se
están agrupando todas las fuerzas para que este referéndum jamás se llegue
a celebrar, planteando en sustitución la migaja de una autonomía limitada.
Aunque esto llegara a
ocurrir la RASD y el Frente Polisario debe hermanar su lucha con los
trabajadores marroquíes. Una nueva guerra daría alas y apoyos para recibir
más dinero, más armamento y poder masacrar impunemente a su propio pueblo y
al saharaui.
Para esto no ha
luchado heroicamente el pueblo saharaui durante 25 años. El pueblo saharaui
puede y debe ganar esta lucha, pero, su aliado no es la Asamblea de las
Naciones Unidas donde los dólares mandan mas que las leyes, su único aliado
es la clase obrera internacional en especial la clase obrera marroquí.
Desde estas modestas
líneas hemos denunciado cada pacto de primero la dictadura y luego la
monarquía española con ese cruel gobierno.
Las bases de las
organizaciones obreras españolas siempre se han volcado para ayudar al pueblo
saharaui pero han tenido los mismos problemas que en Marruecos con sus
direcciones.
Felipe Gonzalez
gobernó más de una década sin criticar a Hassan II. Todo lo contrario, le
dio ayudas y todo tipo de colaboraciones y era sobradamente conocida la
amistad del monarca marroquí con Juan Carlos.
De Aznar ya no hace
falta ni hablar.
En cualquier caso,
gobierne quien gobierne, no me cabe la menor duda de que la clase obrera
española no ha girado la espalda a ese pueblo y en los próximos años
tendrá, pienso yo, oportunidad de demostrarlo.
Última hora
Con
posterioridad al momento de escribirse este artículo, dos hechos han
confirmado las perspectivas que se apuntan en su texto: la ONU, en boca de su
enviado especial y ex secretario de Estado norteamericano, James Baker, ha
anunciado que descarta la celebración de un referéndum de
autoderterminación para el Sahara; por otro lado, en el mes de mayo se han
producido numerosas manifestaciones de protesta contra el régimen,
brutalmente reprimidas con el resultado de varios muertos.
Bibliografía
— Moumen Diouri,
¿A quien pertenece Marruecos? Libros Límite.
— Le Monde
Diplomatique, números 57 (julio 2000) y 63 (enero 2001).