Emilia Lucena
Durante varias semanas centenares de
miles de trabajadores y jóvenes mexicanos han apoyado con
manifestaciones y concentraciones la marcha del Ejército
Zapatista de Liberación Na-cional (EZLN) desde Chiapas a
Ciudad de México, rompiendo el aislamiento del EZLN con
respecto a los trabajadores del resto del país. Al igual
que en México, la clase obrera en muchos países ha visto
con enorme simpatía este movimiento. La lucha del EZLN,
incluso más allá de sus planteamientos, es vista como un
referente en la lucha contra la injusticia y la pobreza que
genera el capitalismo.
Chiapas es el Estado más pobre de
México. De un total de 3.210.000 habitantes, 2.900.000 (es
decir, el 90,2% de la población) vive en la pobreza según
datos oficiales. De estos 2,9 millones de pobres, 2.400.000
son indígenas, por lo que desde un principio la lucha por
una vida digna se ha identificado con la lucha contra la
opresión que viven las minorías étnicas en este país.
Esta es la base material que a lo largo de la historia ha
provocado levantamientos e insurrecciones por parte del
campesinado chiapaneco.
Ahora, muchos de ellos creen que con la
marcha zapatista y las exigencias planteadas en el Congreso,
pueden salir del pozo negro de la miseria al que les condena
el sistema capitalista.
Las exigencias del EZLN se han concentrado
en tres puntos: excarcelación de los presos zapatistas,
desmantelamiento de siete de las 259 posiciones que el
ejército mantiene en Chiapas y la aprobación de la Ley de la
Cocopa (Comisión de Concordia y Pacificación) que incluye,
como punto central, la autonomía de los territorios
indígenas y la utilización colectiva de los recursos
naturales.
Balance de lo conseguido
El balance de lo conseguido no es muy
prometedor. Es cierto que algunos presos han sido
excarcelados, pero la inmensa mayoría de los presos
zapatistas continúa en las cárceles del gobierno mexicano.
También se han desmantelado algunos cuarteles, pero lo que ha
hecho el ejército es llevar a los soldados al resto de
cuarteles en Chiapas que están construyendo a marchas
forzadas nuevos barracones para alojar a estos soldados.
Según la revista mexicana Proceso, en realidad sólo
han salido de Chiapas 1.500 soldados.
En cuanto a la Ley de la Cocopa lo único
conseguido es la formación de una comisión para
"aclarar y centrar sus objetivos". Pero incluso en
el mejor de los casos, es decir, que el Congreso aprobara esta
ley sin excesivas modificaciones, ¿qué supondrá la misma
para los pobres de Chiapas?
Ya lo han dejado bien claro tanto los
congresistas del PAN, partido del gobierno, como los del PRI.
Esta ley no modificará el artículo 27 de la constitución
mexicana. Este artículo protege explícitamente la propiedad
privada. Por otra parte, Claudio X. González, presidente de
la patronal ya ha advertido que el norte del país está
agotado y que "el sur es la gran reserva" para los
empresarios. Estas declaraciones, recogidas en el periódico
mexicano La Jornada, ponen en evidencia que la rapiña
y expoliación de los empresarios no va a detenerse se apruebe
o no la Ley de la Cocopa.
Luchar contra la miseria es luchar por el
socialismo
Los campesinos y trabajadores de Chiapas
están dispuestos a luchar. Lo han demostrado durante los
últimos años, pero es necesario un debate sobre las
auténticas causas de su pobreza y marginación y una
alternativa revolucionaria, que es la única posible para
conseguir sus objetivos. Gonzalo Ituarte, sacerdote de la
localidad chiapaneca de San Cristóbal de las Casas, conocido
como "el vicario de la justicia y la paz" lo ha
dicho bien claro: "A la lucha por la presencia o no del
EZLN en el Congreso de la Unión se dio tal relevancia y tal
resistencia como si la ley indígena fuera el centro de la
guerra y no lo es. Es un elemento importante pero al fin de
cuentas es subsidiario y requiere de otras
transformaciones".
Otras voces coinciden con él, a raíz de
las declaraciones del subcomandante Marcos a Proceso, (edición
1.271), donde afirmaba que no era un revolucionario sino
"un rebelde social". Como explicaba José Luis
Alonso Vargas, integrante de Los Guajiros, "...Salvo por
la declaración de un guerrillero que dijo que querían tomar
el poder en el Distrito Federal e instaurar el socialismo, el
EZLN ha expresado que no pretende tomar el poder y que se
mantendrán en una rebelión pacífica. Creo que Marcos es
sincero: no quiere el poder. Pero sólo con la presión
zapatista van a lograr muy poco. No creo que el sistema les
satisfaga en todo lo que piden".
Como han explicado los marxistas en
México, agrupados en torno al periódico Militante, un
EZLN revolucionario, con un programa que contemplase la
nacionalización de la tierra y la banca sin indemnización,
que organizase la lucha no sólo de los indígenas de Chiapas
sino la de todos los trabajadores y jóvenes mexicanos que
sufren la explotación y miseria que conlleva el capitalismo,
que entiendiese que la lucha de los campesinos está
indisolublemente ligada y supeditada a la lucha de la clase
obrera por transformar la sociedad, por construir el
socialismo, sería absolutamente imparable y generaría un
enorme movimiento de solidaridad y apoyo en toda América
Latina y el resto del mundo, que cambiaría la faz del
continente americano.