El Militante Nº 139

Internacional .

1 de mayo / 1 de junio



Balance de la marcha del EZLN

¿Cómo acabar con la miseria en México?

Emilia Lucena

Durante varias semanas centenares de miles de trabajadores y jóvenes mexicanos han apoyado con manifestaciones y concentraciones la marcha del Ejército Zapatista de Liberación Na-cional (EZLN) desde Chiapas a Ciudad de México, rompiendo el aislamiento del EZLN con respecto a los trabajadores del resto del país. Al igual que en México, la clase obrera en muchos países ha visto con enorme simpatía este movimiento. La lucha del EZLN, incluso más allá de sus planteamientos, es vista como un referente en la lucha contra la injusticia y la pobreza que genera el capitalismo.

Chiapas es el Estado más pobre de México. De un total de 3.210.000 habitantes, 2.900.000 (es decir, el 90,2% de la población) vive en la pobreza según datos oficiales. De estos 2,9 millones de pobres, 2.400.000 son indígenas, por lo que desde un principio la lucha por una vida digna se ha identificado con la lucha contra la opresión que viven las minorías étnicas en este país. Esta es la base material que a lo largo de la historia ha provocado levantamientos e insurrecciones por parte del campesinado chiapaneco.

Ahora, muchos de ellos creen que con la marcha zapatista y las exigencias planteadas en el Congreso, pueden salir del pozo negro de la miseria al que les condena el sistema capitalista.

Las exigencias del EZLN se han concentrado en tres puntos: excarcelación de los presos zapatistas, desmantelamiento de siete de las 259 posiciones que el ejército mantiene en Chiapas y la aprobación de la Ley de la Cocopa (Comisión de Concordia y Pacificación) que incluye, como punto central, la autonomía de los territorios indígenas y la utilización colectiva de los recursos naturales.

Balance de lo conseguido

El balance de lo conseguido no es muy prometedor. Es cierto que algunos presos han sido excarcelados, pero la inmensa mayoría de los presos zapatistas continúa en las cárceles del gobierno mexicano. También se han desmantelado algunos cuarteles, pero lo que ha hecho el ejército es llevar a los soldados al resto de cuarteles en Chiapas que están construyendo a marchas forzadas nuevos barracones para alojar a estos soldados. Según la revista mexicana Proceso, en realidad sólo han salido de Chiapas 1.500 soldados.

En cuanto a la Ley de la Cocopa lo único conseguido es la formación de una comisión para "aclarar y centrar sus objetivos". Pero incluso en el mejor de los casos, es decir, que el Congreso aprobara esta ley sin excesivas modificaciones, ¿qué supondrá la misma para los pobres de Chiapas?

Ya lo han dejado bien claro tanto los congresistas del PAN, partido del gobierno, como los del PRI. Esta ley no modificará el artículo 27 de la constitución mexicana. Este artículo protege explícitamente la propiedad privada. Por otra parte, Claudio X. González, presidente de la patronal ya ha advertido que el norte del país está agotado y que "el sur es la gran reserva" para los empresarios. Estas declaraciones, recogidas en el periódico mexicano La Jornada, ponen en evidencia que la rapiña y expoliación de los empresarios no va a detenerse se apruebe o no la Ley de la Cocopa.

Luchar contra la miseria es luchar por el socialismo

Los campesinos y trabajadores de Chiapas están dispuestos a luchar. Lo han demostrado durante los últimos años, pero es necesario un debate sobre las auténticas causas de su pobreza y marginación y una alternativa revolucionaria, que es la única posible para conseguir sus objetivos. Gonzalo Ituarte, sacerdote de la localidad chiapaneca de San Cristóbal de las Casas, conocido como "el vicario de la justicia y la paz" lo ha dicho bien claro: "A la lucha por la presencia o no del EZLN en el Congreso de la Unión se dio tal relevancia y tal resistencia como si la ley indígena fuera el centro de la guerra y no lo es. Es un elemento importante pero al fin de cuentas es subsidiario y requiere de otras transformaciones".

Otras voces coinciden con él, a raíz de las declaraciones del subcomandante Marcos a Proceso, (edición 1.271), donde afirmaba que no era un revolucionario sino "un rebelde social". Como explicaba José Luis Alonso Vargas, integrante de Los Guajiros, "...Salvo por la declaración de un guerrillero que dijo que querían tomar el poder en el Distrito Federal e instaurar el socialismo, el EZLN ha expresado que no pretende tomar el poder y que se mantendrán en una rebelión pacífica. Creo que Marcos es sincero: no quiere el poder. Pero sólo con la presión zapatista van a lograr muy poco. No creo que el sistema les satisfaga en todo lo que piden".

Como han explicado los marxistas en México, agrupados en torno al periódico Militante, un EZLN revolucionario, con un programa que contemplase la nacionalización de la tierra y la banca sin indemnización, que organizase la lucha no sólo de los indígenas de Chiapas sino la de todos los trabajadores y jóvenes mexicanos que sufren la explotación y miseria que conlleva el capitalismo, que entiendiese que la lucha de los campesinos está indisolublemente ligada y supeditada a la lucha de la clase obrera por transformar la sociedad, por construir el socialismo, sería absolutamente imparable y generaría un enorme movimiento de solidaridad y apoyo en toda América Latina y el resto del mundo, que cambiaría la faz del continente americano.




 

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