Felipe Palacios · Carlos Rodríguez
(Afiliados a CCOO y despedidos)
Hasta hace poco trabajábamos en LEMATEL,
una empresa de electricidad y mantenimiento en Guadalajara.
Hemos sido despedidos por hacer elecciones sindicales en la
empresa y presentarse uno de nosotros de delegado por CCOO.
LEMATEL subcontrata el trabajo a otras
empresas de Guadalajara, es decir, el empresario trafica con
los obreros, los presta a otras.
Teníamos un contrato a fin de obra (es
decir, hasta cuando nuestro jefe quisiera), y trabajamos
subcontratados en Alcalá de Henares en una empresa llamada
ROURA que construye monolitos de Repsol, Shell, Campsa...
donde vienen los precios de las gasolineras. Trabajábamos en
ROURA porque habían despedido a los 25 trabajadores que
estaban en ella, muchos con más de veinte años en la
empresa. Curiosamente ellos cobraban mas de 200.000 pesestas
al mes mientras nosotros no llegábamos a las 120.000. Uno de
nosotros llevaba un año en la empresa y otros cuatro meses.
En total éramos siete trabajadores en Alcalá y otros quince
distribuidos en otras empresas. Los de Alcalá éramos todos
jóvenes, nuestro jefe solía estar contento con nosotros y se
forraba a nuestra costa; nos decía: "es fácil, bonito,
¿os gusta?". Y nosotros asentíamos y bajábamos la
cabeza, hasta que un día decidimos que había que dar la
batalla. ¿Cuándo si no? ¿Esperar a ser 50 en la fábrica,
todos fijos? Eso no se iba a dar nunca.
Así que el compañero Felipe fue a
Comisiones para hacer los trámites para presentarse de
delegado. No nos dio tiempo ni a hacer una asamblea para decir
por qué íbamos a luchar, nuestro ex jefe nos despidió
"por falta de trabajo". Al mismo tiempo coaccionaba
a algunos de los que se quedaron con el despido, e incluso les
prohibió hablar con nosotros, evidentemente no podía
permitirse tener un delegado díscolo que entorpeciera sus
planes. Al final hubo elecciones y salió el administrativo
que tiene en la oficina, persona que seguramente seguirá los
intereses del empresario.
Los empresarios sólo dialogan cuando les
interesa
Todo esto nos hace pensar; no se respeta a
los sindicatos en las empresas, sólo cuentan con los
sindicalistas para negociar despidos o retrocesos; dialogan
cuando les interesa y si no, estacazo a los trabajadores, como
en la última reforma laboral. Es hora de dar una repuesta a
esta patronal envalentonada y al gobierno en que se apoyan.
Individualmente, por empresa, somos carne de cañón,
¡miradnos a nosotros¡ Sólo una acción conjunta de todos
los trabajadores en todo el Estado podría echar atrás sus
planes y cambiar la situación de los trabajadores en las
empresas. Pese a las dudas que pueda haber entre algunos
compañeros sindicalistas de Comisiones, una huelga general de
24 horas en todo el Estado sería un primer paso para agrupar
a los trabajadores en todo el Estado español, tras varios
años de paz social sin movilizaciones, plantarle cara a la
patronal y al gobierno del PP, y conseguir mejoras para
nosotros, para los obreros.