El Militante Nº 139

Sindical .

1 de mayo / 1 de junio



25º Aniversario de El Militante

En junio de 1976 los marxistas, entonces agrupados en el periódico obrero Nuevo Claridad y hoy, tras el cambio de nombre en 1989, en El Militante, iniciábamos la publicación de nuestra prensa. En aquel momento, millones de jóvenes y trabajadores de todo el Estado luchaban hombro con hombro contra la dictadura franquista. Una oleada de movilizaciones, huelgas de empresa, locales, de regiones enteras por mejoras salariales y en nuestras condiciones de trabajo, manifestaciones masivas a favor de la amnistía y de los derechos democráticos para las nacionalidades, recorrían la geografía del Estado español de norte a sur y de este a oeste. Las organizaciones obreras, PCE y PSOE, junto a los sindicatos de clase agrupaban a millones de personas que creían firmemente que la lucha por las libertades democráticas y la transformación de la sociedad eran el mismo combate.

Los marxistas defendíamos enérgicamente la necesidad de levantar una política genuinamente socialista, basada en la fuerza extraordinaria de los trabajadores, de la juventud y de otros sectores de la sociedad que apoyaban sin reservas la lucha por el socialismo. Nuestra posición contra la política de colaboración de clases y pactos con la burguesía, practicada por los líderes del PSOE y el PCE, se reflejó desde el primer artículo que publicamos en 1976 y que abogaba por la ruptura con el régimen y la movilización revolucionaria de la población para alcanzar una auténtica democracia obrera.

En aquel período, como ahora, defendíamos la necesidad de expropiar a la burguesía, nacionalizar los bancos, los latifundios y grandes monopolios bajo el control democrático de los trabajadores, para planificar la economía y resolver los problemas fundamentales de millones de personas. De esta manera la posibilidad de acabar con el paro y conseguir una vivienda digna, una sanidad y educación pública de calidad para todos, sería algo real y no un sueño utópico.

En estos 25 años El Militante ha estado presente en todas las batallas de la clase obrera por una existencia mejor. En nuestras páginas se han reflejado miles de conflictos, huelgas, manifestaciones y por supuesto, hemos aportado desde la posición del marxismo revolucionario nuestra visión de todos estos acontecimientos. Pero además El Militante ha sido y es, una tribuna política para combatir la ofensiva ideológica que desde los medios de comunicación de la burguesía, desde las direcciones reformistas del movimiento obrero, se ha librado contra las ideas del marxismo, especialmente después del fracaso de los regímenes estalinistas de la URSS y el Este de Europa. Nuestra aportación más importante en estos 25 años ha sido mantener alta la bandera del socialismo en un momento en que no pocos han renegado de ella.

El Militante se ha convertido también en el vehículo de expresión de las luchas obreras en todo el mundo, dejando claro que para los marxistas el internacionalismo proletario es un principio en la lucha por la emancipación de los trabajadores.

En estos veinticinco años hemos visto derrotas de la clase obrera, abandonos políticos de muchos dirigentes, incluso desmoralización de muchos activistas. Sin embargo la crisis del sistema capitalista vuelve a poner de manifiesto la necesidad de continuar en el combate que hace decenas de años iniciaron otros luchadores anónimos. Parafraseando a León Trotsky, nuestra fe en el futuro comunista de la humanidad no es menos ardiente, pero si más firme que hace veinticinco años. Ese es el compromiso que mantenemos con los trabajadores: estar en la vanguardia de la lucha por la transformación socialista de la sociedad.

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Nunca, en sociedades formalmente democráticas, los grandes medios comunicación han llegado a un nivel de monopolio y manipulación tan descarado como ahora. Lo más trivial es amplificado hasta la saciedad y la vida real de millones de trabajadores y sus familias, sus luchas y sus opiniones, apenas tienen cabida en los noticiarios de las televisiones o en las páginas de los periódicos. Por ejemplo, ¿cuántas horas de emisión en Televisión se le ha dedicado a la lucha de Síntel y cuántas a Marujita Díaz y Dinio, personajes de ese mundillo putrefacto en que la ostentación de la frivolidad es el único motivo de su existencia? Está claro que más horas al segundo tema. Día a día se hace evidente que los medios de comunicación están al servicio de la burguesía, así como la necesidad de que los trabajadores nos dotemos de nuestra propia prensa obrera.

Pese a todos los recursos económicos de que disponen los medios de comunicación burgueses, la "calidad de la información" que transmiten pasa por un criterio mucho más poderoso que cualquier otro: evitar que la gente normal saque conclusiones políticas que sitúen a la burguesía como responsable de los problemas que sufrimos la mayoría de la sociedad.

Aparte de la conveniente dosis de telebasura, resulta inevitable tener que informar de las cosas que pasan en este mundo y, por supuesto, apuntar la correspondiente explicación de por qué suceden.

¿Hay guerras? Nada que ver con los intereses del imperialismo, la conquista de nuevos mercados por las multinacionales... ¡el culpable es el fanatismo!

¿Hay hambre? Nada que ver con que los países en desarrollo transfieran billones de pesetas cada año a los ricos de los países ricos en concepto de deuda externa y que los gobiernos democráticos del Tercer Mundo pasen luego la factura de la deuda a los pobres de su propio país. ¡Si hay hambre es porque el capitalismo aún no se ha desarrollado bien en estos países!

¿Hay desempleo en Europa? ¡Pues claro! Nada que ver con el sistema capitalista. ¿Pero qué se creen estos trabajadores? Educación gratis, medicamentos gratis, impuestos para financiar todo eso... ¡Así no se puede ser competitivos! ¡Tenéis que vivir como hace un siglo, es por vuestro bien!

Luego están las noticias que sencillamente se ocultan: centenares de conflictos en fábricas, barrios, movilizaciones en otros países. Así queda claro que la lucha de clases –¡esa idea decimonónica!– no existe... por lo menos en la realidad virtual que crea con sus medios "independientes" de información.

¿Y qué decir de los análisis de fondo? Hace pocos meses todos los economistas burgueses pronosticaban que el boom norteamericano duraría décadas ininterrumpidas, que arrastraría al mundo entero a una era de prosperidad nunca vista. Claro que con esa perspectiva, ¿para qué luchar por el socialismo? El capitalismo autocorrige los fallos que tuvo en el pasado. ¡Qué patético resultan esos análisis ahora! ¿Dónde están las puntocom que iban a "cambiar completamente" las relaciones sociales, los ciclos económicos y bla, bla, bla? ¿Y por qué no decirlo? Los artículos publicados en el El Militante desde hace varios años basados en el análisis marxista han acertado, los de la prensa burguesa, no. Lo mismo sobre el futuro de paz bajo el capitalismo en Kosovo, en Oriente Medio... ¿Dónde está la paz?

En los últimos años se ha confirmado que la lucha por el socialismo es una necesidad más apremiante que nunca. Socialismo o barbarie, ¡claro que sí! Y en la lucha por el socialismo necesitamos nuestros propios instrumentos de combate, la prensa obrera es uno de los fundamentales.

¡APOYA LA PRENSA OBRERA!




 

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