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GM
Belgrado
Los dirigentes de la
oposición convocaron a la población frente al Parlamento
estatal. No es la primera vez que se producen protestas de
masas en las calles de Belgrado, pero el autor de estas
líneas nunca había presenciado una multitud tan grande y
heterogénea. Estudiantes, profesores, diferentes sindicatos,
todos marcharon por separado a la ciudad, y al final se
juntaron en el parlamento.
En cada esquina había gente y se podían
ver camiones, autobuses e incluso motos aparcadas que formaban
barricadas perfectas. "Ahora o nunca" era la frase
más repetida entre las masas.
Nadie se atrevía a realizar un cálculo
oficial del número de gente reunida en la calle, pero sí
había más de medio millón de personas. Sin embargo, no
puedo relatar esta epopeya sin contar la ocurrida el día
anterior. Sería un error, porque la primera barrera no se
rompió en Belgrado, sino a unos cuantos kilómetros de
distancia, en el complejo minero de Kolubara.
Las protestas estallaron en todo el país y
en Belgrado una semana antes, nada más comenzar las sospechas
de fraude electoral.
Como en 1996 (cuando el establishment
tuvo que admitir la victoria de la oposición en las
elecciones municipales), la gente salió a las plazas de las
principales ciudades de todo el país exigiendo justicia, y
comenzó una campaña de desobediencia civil. Sin embargo,
esta llamada se limitó a determinadas capas sociales: los
profesionales de clase media y el movimiento estudiantil, que
tradicionalmente formaban el centro de estos movimientos. Las
pequeñas empresas, cines, teatros, escuelas y universidades
respondieron a las llamadas de la oposición y fueron a la
huelga inmediatamente, pero los obreros industriales, en
general, en estos movimientos permanece impasible. En parte
debido a la política elitista y antiobrera de los dirigentes
de la oposición, y principalmente debido a la manipulación
de los sindicatos controlados por el Partido Socialista de
Milosevic a través la burocracia sindical, no se han
producido grandes oleadas huelguísticas en los últimos diez
años.
Participación de la clase obrera
Esta vez las cosas fueron más lejos. El
punto de inflexión se alcanzó hace unos meses, mucho antes
de las elecciones, en el lugar donde la lucha de clases había
alcanzado su nivel más alto durante años, en Kosovo. Con la
débil excusa de que destruía el medio ambiente, 900 soldados
de la "fuerza de pacificación" de la KFOR, con la
ayuda de tanques y helicópteros, tomaron una fundición en el
sur de Kosovo. Los trabajadores se negaron a regresar al
trabajo y decidieron formar un piquete. Este acontecimiento
fue utilizado por el establishment serbio, aparecieron
noticias e imágenes de la huelga en la televisión nacional
en los horarios de máxima audiencia, y el régimen dando su
apoyo a los trabajadores (sólo en palabras, por supuesto).
Así que, después de la publicación de
los resultados electorales, la oleada de huelgas fue más
profunda de lo que nadie podía imaginar. A mediados de
semana, menos de cien fábricas estaban en funcionamiento en
todo el país. La huelga empezó por el transporte público y
la recogida de basuras y culminó en las minas de carbón más
importantes del país, en Kolubara. Esta última huelga
amenazaba con dejar a la mitad del país sin electricidad. La
policía rodeó la planta e inmediatamente se desató una
campaña de propaganda contra los mineros, comenzando las
amenazas de despidos. A pesar de todas las presiones, los
trabajadores resistieron, se negaron a negociar y exigieron
que los dirigentes de la oposición fueran allí en persona.
El miércoles por la tarde llegó un autobús con un portavoz
de la oposición, atravesó las barricadas policiales y entró
en la planta, y el jueves por la mañana los mineros estaban
en Belgrado para poner el último clavo al ataúd de Milosevic.
Los mineros de Kolubara son sólo el ejemplo más destacado,
los trabajadores de todo el Estado hicieron lo mismo. Como
dije al principio, Belgrado estaba llena de maquinaria pesada
y gente animada y decidida a continuar pasara lo que pasara.
La iniciativa, del pueblo
Para un observador casual, sería difícil
explicar todo lo que ocurrió en esa tarde caótica. Para un
observador casual podría parecer que la gente había
enloquecido, y muchos dirían que presenciaron la anarquía,
pero precisamente gracias a esta mayoría enloquecida
la historia puede seguir adelante. Gracias a este medio
millón de lunáticos nos deshicimos de la burocracia
parasitaria. De cualquier forma intentaré describir lo que
vi.
A las dos de la tarde, cientos de miles de
personas se habían reunido alrededor del Parlamento. Los
dirigentes de la oposición pronunciaban discursos y
decidieron dar a Milosevic un ultimátum de sesenta minutos
para que presentara su dimisión. Sería un error pensar que
los organizadores tenían alguna influencia, poder o control
sobre la multitud. Todo lo que ocurrió surgió directamente
de la atmósfera general, y la iniciativa llegó del pueblo. A
los dirigentes de la oposición les cogió desprevenidos, y al
principio estaban dubitativos.
9 de octubre de 2000
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