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Las
movilizaciones contra dichos atentados, si bien reflejan la
misma repulsa de las masas a los métodos del terrorismo
individual, no son del mismo nivel que las que precedieron a
la tregua, en las que cerca de seis millones de personas
llegaron a movilizarse en todo el Estado en respuesta al
asesinato del concejal del Partido Popular Miguel Ángel
Blanco.
Poco a poco un
ambiente de reflexión y una cierta impotencia y cansancio
está calando en lo más profundo de las masas en el Estado
español, y de eso se aprovecha el PP.
¿A
quién benefician los métodos del terrorismo individual?
El Partido
Popular donde más incrementó sus votos en las últimas
elecciones fue en Euskadi, debido principalmente al terrorismo
individual. De hecho el Partido Popular hoy aspira a lograr
una mayoría en las próximas elecciones autonómicas en
Euskadi y por ello reclama un adelanto electoral, aunque no es
probable que consigan un lehendakari del PP si no es
con el apoyo del PSE-PSOE.
Otro efecto del
terrorismo individual es fortalecer el aparato del Estado
(todo lo contrario de lo que dice pretender ETA con sus
métodos) como demuestra que la tasa de agentes por habitante
en la Comunidad Autónoma Vasca es un 30% superior a la media
del Estado y un 40% superior a la de la Unión Europea.
Pero lo más
importante es que estos métodos, lejos de servir para
fortalecer el nivel de organización, de unidad y de
conciencia de la clase trabajadora tienen el efecto totalmente
contrario. Divide y fragmenta a la clase trabajadora. El
asesinato de dirigentes socialistas como Fernando Buesa y los
atentados contra sedes del PSOE y de la UGT sólo sirven para
echar a miles de trabajadores en brazos de la reacción y de
aquellos dirigentes obreros más dispuestos a apoyar la
política represiva del Estado burgués. Las últimas
declaraciones de Nicolas Redondo Terreros, secretario general
del PSE, llamando a abrir las filas del Partido a los
liberales y a apoyar a los empresarios que "crean riqueza
y empleo", y profundizando el acercamiento al PP en lugar
de defender una alternativa auténticamente socialista y de
clase, es una buena muestra de ello.
Para los
marxistas los métodos del terrorismo individual son
totalmente ajenos a la clase trabajadora y no tienen nada que
ver con la lucha por la transformación socialista de la
sociedad. Al mismo tiempo reflejan el callejón sin salida del
capitalismo por un lado y la ausencia de una alternativa
revolucionaria por parte de las direcciones tradicionales de
la clase trabajadora, el PSOE e IU, por otro.
¿Por
qué un sector de
la población vasca apoya el terrorismo individual?
Ni la política
represiva del PP, que cuenta con el apoyo de la dirección del
PSOE, ni la llamada construcción nacional, de la mano de PNV,
EA e IU, han aportado solución a ninguno de los problemas
pendientes, y es por esa razón por lo que el sector más duro
de ETA, apoyándose en un sector de la juventud abertzale,
ha encontrado los apoyos suficientes para llevar a cabo esta
espiral de atentados. Cree que de ahí vendrá la solución a
los problemas y que lograrán convencer a PNV y EA de la
necesidad de apoyar sus demandas. En los ocho meses del año
en curso se han llevado a cabo más actos de kale borroka
(400), que en todo el año pasado (399).
La Universidad
de Deusto hizo hace cuatro años una investigación sacando a
relucir que un 30% de los jóvenes vascos justificaba tanto la
llamada kale borroka como el terrorismo individual, y
de ellos un 9% se declaraba dispuesto a empuñar las armas en
cuanto se lo pidieran. El autor del estudio, el catedrático
de Sociología Javier Elzo, afirma que este verano caliente
confirma sus peores previsiones. "Le han echado un pulso
al sistema y alardean del desafío (...), cualquier sacrificio
es pequeño si se trata de liberar a la patria vasca del
capitalismo español y francés e instaurar en su lugar el
socialismo más ortodoxo (...), parecen bravos y están
seriamente enfadados con el mundo en general y con la
democracia española en particular (...). Pretenden cambiar la
sociedad mediante una revolución y creen que la violencia de
ETA no es tal, sino una respuesta a la auténtica violencia,
la represión ejercida por el Estado invasor. Su objetivo es
la ruptura frontal con las instituciones" (El País,
27/8/2000).
No es
comprensible pues la persistencia de este problema y más en
esta época de auge económico sin entender claramente el
carácter de la época, una época de crisis orgánica del
sistema capitalista, de declive, de decadencia a todos los
niveles de la sociedad, y donde las ideas burguesas dominantes
(el liberalismo, el pensamiento único), la
sobreexplotación y la expoliación de las masas más pobres
del planeta están creando en un país tras otro un
sentimiento de rabia e indignación. Se ve en las
manifestaciones contra el FMI y el Banco Mundial, en los
movimientos revolucionarios de América Latina e Indonesia y
en los movimientos anticapitalistas que surgen, con ideas
confusas, en muchos países avanzados.
Euskal Herria,
lejos de ser una excepción vive estos problemas agravados por
la opresión nacional, pero el terrorismo individual es un
callejón sin salida. En las propias filas del movimiento abertzale
hay un sector crítico con estos métodos que declaró en su
propia prensa: "Una victoria militar de ETA no es hoy
posible ni deseable y, aunque fuese posible en un futuro,
después de los catastróficos costos económicos, humanos,
sociales y morales que supondría, como toda guerra, al final,
¿qué podría llevar a efecto ETA en caso de una victoria
salvo lo que el pueblo le autorizase?".
La
represión no es ninguna solución
Los marxistas
no compartimos en absoluto los métodos del terrorismo
individual, que consideramos totalmente contraproducentes para
la lucha de la clase trabajadora y la juventud por su
emancipación social y la consecución de los derechos
democráticos de las nacionalidades oprimidas. Sin embargo, el
paquete de medidas legislativas propuesto por el PP representa
una demostración fehaciente de su propia impotencia para
solucionar la cuestión nacional. Exactamente igual que las
medidas de represión policial y judicial, como la reciente
detención de veinte dirigentes de EH y asalto de sus locales.
La dictadura,
con todo su potencial represivo, no logró debilitar siquiera
a ETA; por el contrario, la represión alentó a nuevas capas
a comprometerse más directamente en la lucha contra el Estado
burgués, que asesinaba y torturaba impunemente, y contra las
bandas fascistas. La UCD, que utilizó los mismos métodos, y
los Gobiernos de Felipe González, que se negaron a depurar un
aparato estatal heredado del franquismo, se implicaron
directamente en la guerra sucia a través de los GAL y
aprobaron medidas reaccionarias como la ley Corcuera,
consiguieron un sonoro y rotundo fracaso. ¿Qué hay de nuevo
en las medidas que pretende Aznar? Nada nuevo, un
endurecimiento de la legislación penal que con la excusa de
combatir el terrorismo podrá ser aplicado a la clase
trabajadora y a la juventud que lucha contra el sistema.
Las propuestas
del Gobierno del PP implica considerar como actos de
terrorismo las amenazas "cuando su fin sea atemorizar a
los integrantes de una población o un colectivo social,
político o profesional". Igualmente se considerará
terrorismo "todos los actos de violencia callejera aunque
no causen daños a la integridad de las personas". Los
menores entre 14 y 18 años "serán juzgados en la
Audiencia Nacional" y "podrán ser condenados a
penas mayores de las que prevé la Ley del Menor".
Igualmente la exaltación y justificación del terrorismo, los
actos considerados de desprecio o humillación de las
víctimas serán condenados...
Con estas
medidas el Gobierno lo único que conseguirá será empujar a
un sector de jóvenes implicados en la kale borroka a
integrarse en ETA. Al fin y al cabo, pensarán, si las penas
son similares ¿para qué andar con cócteles molotov,
para qué limitarse a hacer pintadas o quemar autobuses o
cajeros automáticos pudiendo usar bombas y pistolas? El
Gobierno del PP no puede ignorar esto, de la misma manera que
no ignora que el incremento de la inflación, la subida de los
precios de la gasolina, la pérdida progresiva de poder
adquisitivo de la clase trabajadora, anuncian un año de
luchas donde la juventud explotada por las ETTs y el empleo
precario jugará un importante papel. ¿Acaso no cabe
preguntarse si con la excusa del terrorismo el PP no está
endureciendo el Código Penal para aplicarlo a la clase
trabajadora y la juventud, como ocurrió en el pasado con la ley
Corcuera?
En última
instancia, como afirmaba Lenin, la cuestión nacional es una
cuestión de pan. El terrorismo individual es un callejón sin
salida, al igual que lo son las ideas del reformismo. La
solución pasa por el fortalecimiento de las ideas del
marxismo revolucionario. La lucha por los derechos
democráticos de las nacionalidades oprimidas y la lucha por
la transformación socialista de la sociedad son la misma
lucha.
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