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El lunes vimos la mayor caída en un solo días de los mercados bursátiles mundiales. En una sola sesión el Dow Jones perdió 800 puntos, empujando el índice por debajo de los 10.000 puntos. El porcentaje del FTSE 100 sufrió su mayor caída desde el Lunes Negro de octubre de 1987 y la mayor caída en puntos de la historia. La bolsa rusa cayó un 19 por ciento y la bolsa permaneció cerrada. La venta en masa arrastró a Brasil, Indonesia y Arabia Saudí. El Índice de Mercados Emergentes MSCI se hundió un 11 por ciento, la mayor caída en un solo día desde 1987. Ha sido uno de los peores días en los 14 meses que dura la crisis del crédito.

 

"Ya, cuando intento recordar aquellos tiempos, no puedo deshacerme del sentimiento de que fueron páginas arrancadas de las Noches de Arabia. Pero no lo eran. Las escenas de oropel a través de las que me movía eran reales. Los acontecimientos enloquecidos realmente ocurrieron, no una vez, sino cada día. Y en ese momento nadie pensaba que fueran extraordinarios. Era una nueva era, nos sentíamos los dioses o semi-dioses. Las viejas leyes de la economía eran para los mortales, pero no para nosotros. Con nosotros todo era posible. El cielo era el límite". (Palabras de un comerciante anónimo de Wall Street en la revista Atlantic, 1932).

"A diferencia de otras famosas burbujas, la burbuja de internet cabalga sobre bases sólidas de roca, quizá más fuertes que cualquier otra que haya visto el mercado. Subyacentes los aumentos alocados de precios que son los cimientos que podrían convertirse en el crecimiento de las empresas del siglo XXI... Porque el fenómeno de Internet parece como una burbuja, no es un hecho que la burbuja estallará". (Henry BLodget. Experto en internet de Merril Lynch, enero de 1999).

El lunes vimos la mayor caída en un solo días de los mercados bursátiles mundiales. En una sola sesión el Dow Jones perdió 800 puntos, empujando el índice por debajo de los 10.000 puntos. El porcentaje del FTSE 100 sufrió su mayor caída desde el Lunes Negro de octubre de 1987 y la mayor caída en puntos de la historia. La bolsa rusa cayó un 19 por ciento y la bolsa permaneció cerrada. La venta en masa arrastró a Brasil, Indonesia y Arabia Saudí. El Índice de Mercados Emergentes MSCI se hundió un 11 por ciento, la mayor caída en un solo día desde 1987. Ha sido uno de los peores días en los 14 meses que dura la crisis del crédito.

Este pánico en las bolsas mundiales es un reflejo de la crisis subyacente del capitalismo mundial, que lo hunde en su crisis más profunda desde los años treinta. Cinco bancos europeos han colapsado. A pesar de la inyección de 700.000 millones de dólares, la crisis continúa inalterable. El gobierno alemán se ha visto obligado a intervenir para rescatar al gigante inmobiliario, Hypo, en medio del creciente pánico del sector financiero. BNP Paribas sufrió la presión del gobierno belga para que se hiciera cargo de las operaciones de Fortis en Bélgica y Luxemburgo. Después siguió la decisión del gobierno holandés de nacionalizar en Holanda a Fortis. El caos también ha afectado a Francia donde Caisse d'Espargne es probable que se fusione con el Banque Populaire, y lo mismo sucede con Unicredit.

La crisis capitalista se ha extendido rápidamente por todo el mundo, afectando a grandes y pequeños. En Islanda, los vientos gélidos de la crisis económica han obligado al gobierno a nacionalizar uno de sus bancos más grandes, Glitnit, mientras que ha colapso una gran inversora inmobiliaria. Ayer, las autoridades redactaron poderes para nacionalizar bancos y despedir ejecutivos cuando el país se enfrenta a la bancarrota. La corona cayó un 45 por ciento frente al euro, cuando el país se enfrenta a una crisis en la balanza de pagos. Los activos totales de los bancos islandeses son casi diez veces su PIB, en una economía conocida por su bacalao. Aunque el país no tiene conexión obvia con la crisis subprime, sus bancos se han extendido internacionalmente en busca de beneficios. Ahora intentan vender sus valores extranjeros y repatriar los activos de los fondos de pensiones, se trata de la crisis más grande que ha sufrido en su historia el país. "En una situación donde sálvese el que pueda", decía el primer ministro islandés.

La crisis está provocando pánico en todas partes. Según The Financial Times: "El ataque de pánico ayer en los mercados globales fue la prueba final de que la crisis financiera continúa, ahora estamos en primera división. Las comparaciones con la burbuja punto.com o incluso con la crisis asiática de 1997 son inadecuadas, debemos pensar en 1987  1929".

El artículo continúa: "En retrospectiva. 1987 fue una situación más contenida que la actual. La caída breve y salvaje en los valores mundiales parecía el preludio de una recesión en la economía real. Pero el mundo real  se mantuvo y otras clases de valores en su mayor parte quedaron ilesos·.

Comparado con 1929, hoy hay dos principales diferencias. La primera es que los políticos mundiales han comprendido la escala de la amenaza más rápidamente y están más preparados para adoptar medidas drásticas. En su contra podemos decir que el sistema financiero es más complejo. Y gracias a las comunicaciones mundiales el ritmo se ha acelerado. Así que cualquier acción política tiene un efecto incierto y en general llega fuera de tiempo" (7/10/08).

Estas palabras resumen el dilema de la burguesía. Se deslizan hacia el desastre con los ojos cerrados. La crisis se ha extendido claramente del sector financiero al resto de la economía. La diferencia con 1929 es que el mundo es mucho más interdependiente y la escala de la crisis potencialmente es mucho más grande. "El mundo desarrollado se endeudó demasiado y ahora se está desenredando de manera brutal", estas son las palabras del Financial Times. "Los bancos han sido los primeros en sufrir, pero también son el medio de transmitir esa presión a todo lo demás".

El crédito, como explicaba Marx, permite al sistema ir más allá de sus límites. Expande artificialmente el mercado, eso permite al capitalismo un período de respiro. Sin embargo, el crédito también tiene sus límites. Hay que devolverlo. Ahora estamos presenciando una masiva contracción. Todos los factores que desarrollaron el boom durante los últimos veinte años ahora se vuelven en su contrario. La bonanza de beneficios ha terminado, el mercado se contrae rápidamente, el consumo está cayendo, los capitalistas no pueden vender sus mercancías. Las economías de Europa, EEUU y Asia están entrando velozmente en recesión. Hay una crisis clásica de sobreproducción. De estas crisis el sistema sólo puede sobrevivir exprimiendo este capital ficticio y reduciendo los niveles de vida de los trabajadores.

En EEUU, según los datos del gobierno, los nuevos pedidos en las fábricas norteamericanas se hundieron un 4 por ciento en agosto, la mayor contracción desde octubre de 2006. Las peticiones de subsidio de desempleo han alcanzado su nivel más alto desde las semanas que siguieron a los atentados del 11-S. Las ventas al por menor en EEUU cayeron un 0,3 por ciento en agosto y un 0,5 por ciento en julio. Hay una caída profunda en las solicitudes de hipotecas y continúa el declive de los precios inmobiliarios. "Las pruebas cada vez son más contundentes", dice Brian Sack, vicepresidente de Macroeconomic Advisers. "Lo vemos en las órdenes de productos empresariales, lo vemos en el gasto del consumo, lo vemos en la encuesta ISM, ahora lo vemos en el empleo".

"Más allá de Capital Haill", observa The Financial Times, "el ambiente de la nación parece cambiar hacia la conciencia de los tiempos que se avecinan".

"Cuando las revistas y programas de televisión se llenaban de fotografías de los años treinta, el miedo a nueva Gran Depresión parece dejar atrás el presunto rescate de los Amos del Universo de Wall Street".

La semana pasada Alan Greenspan, el anterior presidente de la Reserva Federal, dio una conferencia en Georgetown. Aunque en gran parte responsable de la enorme burbuja especulativa, ahora advierte de los peligros para el capitalismo. "Alan Greenspan dice que la crisis significará el regreso a la lucha ideológica entre socialismo y capitalismo". "Muchos de nosotros aunque ganamos esa lucha con el colapso de las economías dirigidas, en este momento ya no es así".

La crisis capitalista mundial, cuando se profundiza a través de todo el planeta, hará estragos. Como siempre, la clase dominante intentará hacer que la clase obrera pague la crisis. Impondrá recortes y dejarán a millones sin empleo para preservar así su sistema. En los acontecimientos que se avecinan, millones verán la verdadera naturaleza del capitalismo, llegarán a la conclusión de que este sistema enfermo no ofrece ninguna salida. Buscarán una nueva solución y se sentirán atraídos por las ideas del socialismo. Las advertencias que Greenspan hace a sus amigos se convertirán en realidad. Tenemos el deber de rearmar al movimiento obrero para las tareas titánicas que se avecinan y garantizar la victoria del verdadero socialismo sobre el caduco sistema de explotación capitalista.

Citaremos un artículo aparecido la semana pasada en The Guardian:

"Lenin decía que 'los capitalistas pueden librarse de cualquier crisis en la medida que consiguen que sean los trabajadores los que paguen'. En raras ocasiones el sentido común hace que se le cita de una manera amable. Pero la descripción es correcta actualmente, es lo más sensato que he escuchado en mucho tiempo".