Los Movimientos de Trabajadores
Desocupados que integran la Coordinadora "Anibal Verón"
(los textos pertenecen
a un cuadernillo elaborado por un colectivo de trabajo integrado por AULE (agrupación
unidad para la lucha estudiantil), GALPÓN SUR y LA GRIETA, integrantes de la
COORDINADORA DE ORGANIZACIONES POPULARES AUTÓNOMAS -COPA- Reg. La Plata).
Introducción
En la zona sur del Gran Buenos Aires, más
precisamente en los partidos de Quilmes, Lanús y Almirante Brown, han surgido y
se han desarrollado un conjunto de organizaciones de trabajadores desocupados
cuyas prácticas y concepciones constituyen un quiebre con las formas
tradicionales de la política argentina. Los Movimientos de Trabajadores
Desocupados (MTD) de Solano, Lanús y Almirante Brown constituyen, en efecto,
una de las experiencias más ricas y novedosas de los últimos años.
A estas experiencias se están sumando grupos de
diferentes regiones del país: MTD de Lugano (Capital Federal), MTD de Esteban
Echeverría y MTD de José C. Paz (Conurbano Bonaerense), y los MTD de la
Provincia de Río Negro "Darío Santillán" (Cipoletti) y "23 de
Julio"(Allen). Todas estas expresiones junto al MTD de Florencio Varela y
otras organizaciones integran la CTD Anibal Verón.
Transformando los planes de empleo del gobierno
en una herramienta de lucha y organización, estos movimientos han logrado
consolidarse en el tiempo y avanzar en la articulación y en la coordinación con
otros sectores del campo popular.
Los planes arrancados al gobierno en los
"piquetes" que cortan la circulación de vehículos y mercancías por
las rutas argentinas son administrados de forma autónoma y dan lugar a una
serie de emprendimientos productivos (panaderías, bloqueras, herrerías,
carpinterías, etc.) y diferentes iniciativas que satisfacen las necesidades del
barrio (bibliotecas populares, guarderías, comedores, roperos y farmacias
comunitarias, etc). De esa manera, cada victoria en el "piquete"
potencia el desarrollo de la organización.
La forma de organización y construcción política
de los Movimientos de Trabajadores Desocupados marca también un quiebre con
respecto a la política tradicional
Conceptos como el de Horizontalidad, autonomía y
trabajo de base están en el centro de estas experiencias.
La apuesta de los MTD es una apuesta fuerte: su
objetivo final es el cambio social. Un cambio social que se construye en el día
a día y donde adquiere un lugar central la formación de los compañeros.
Muchos de estos conceptos, aparecerán reiteradas
veces en las páginas que siguen. En ellas, no tendremos más remedio que
conformarnos con descripciones aproximadas y con los ecos lejanos de una
experiencia cargada de dramatismo y de vitalidad. Una experiencia que ha
sacudido la conciencia de la nación y ha demostrado la enorme potencialidad de
la Argentina profunda, esa Argentina "piquetera" que no se resigna a
ser un país para pocos y lo resume en una consigna: Trabajo, Dignidad y Cambio
Social.
La Argentina arrasada: Una breve contextualización
histórica
Durante la década de los noventa, bajo el
gobierno de Carlos Menem, se consolidó en la Argentina el modelo neoliberal.
Las consecuencias de dicho modelo, cuyas primeras piezas habían sido montadas
por la última dictadura militar entre 1976 y 1983, están hoy a la vista y son
producto de una serie de transformaciones estructurales en la economía y la
sociedad.
Las políticas neoliberales beneficiaron a los
sectores más concentrados de la economía (los acreedores externos, los grandes
bancos, los grandes grupos locales que se beneficiaron con el proceso de
privatización de las empresas públicas, etc.) y descargaron todo su peso sobre
las grandes mayorías nacionales.
Poco queda de aquella Argentina que se había
desarrollado a partir de una economía orientada a un mercado interno en
expansión y que se mostraba mucho más homogénea desde el punto de vista de su
estructura social.
Hoy, y como consecuencia de las transformaciones
que se iniciaron con el golpe de 1976 (que inauguró el proceso de desindustrialización
y endeudamiento externo que requería el nuevo ciclo de valorización financiera
del capital) lo que predomina en nuestra sociedad es la fragmentación y la
heterogeneidad. Los niveles de pobreza y marginación han alcanzado niveles
inéditos (casi un cuarenta por ciento de los argentinos están por debajo de la
línea de pobreza), en tanto que los propios organismos oficiales reconocen que
la desocupación alcanza cifras superiores al 20 %.
El gobierno de Fernando De la Rúa, que cayó en
diciembre del año pasado como consecuencia de una impresionante movilización
popular, y el actual, encabezado por Eduardo Duhalde, no han hecho más que
continuar con la aplicación de dichas políticas.
Por los bordes todavía se puede: Acerca del
origen de los MTD de la zona sur del Gran Buenos Aires.
Durante los años 1996 y 1997 tienen lugar en el
interior del país una serie de protestas populares que por su masividad
constituyeron verdaderas puebladas. Tanto en la región de la Patagonia (en la
zona de Cutralcó y Plaza Huincul) como en el norte del país (en Salta y en
Jujuy, sobre todo), donde las políticas neoliberales habían causado estragos en
aquellas ciudades que habían crecido a partir de las grandes empresas estatales
como YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) o Altos Hornos Zapla, o grandes
ingenios azucareros, se registraron masivas manifestaciones que marcaron el
inicio de un fuerte proceso de recomposición de los sectores populares en la
Argentina. En dichas "puebladas" emergió y se consolidó una herramienta
de lucha hasta ese momento inédita: el corte de ruta.
Esos acontecimientos demostraban, por un lado,
que la desocupación se había convertido en un dato estructural de la vida política
argentina y por otro, que los desocupados en tanto sujetos sociales aparecían
como un sector clave en la lucha contra las políticas de ajuste del
neoliberalismo.
Ante el crecimiento de la protesta social el
gobierno nacional decidió implementar un conjunto de planes de empleo (Planes
Trabajar) con el objeto de contener las demandas de los desocupados. Los planes
tenían una impronta claramente disciplinadora: desde el poder se pensaba que
podían ser útiles para dividir los movimientos de protesta y para coptar a
algunos de sus líderes.
Además, servían para reforzar la ya de por sí
extensa red clientelística del gobierno nacional y los gobiernos provinciales.
Sin embargo, muchas organizaciones de
trabajadores desocupados vieron la posibilidad de consolidar su organización a
partir de estos subsidios de empleo que se conseguían a partir de la lucha.
Es en ese contexto que se produce, a fines de
1997 el primer corte de ruta en la Provincia de Buenos Aires, más precisamente
en Florencio Varela. Esa experiencia, que fue masiva y terminó con una victoria
de los "piqueteros", constituyó un punto de referencia importante
para el desarrollo de los MTD de Solano, Lanús y Almirante Brown.
"Una de las cosas que más cautivó fue la
forma organizativa, que la cosa se manejara en asambleas, que nadie tuviera un
cargo comprado, que todos fueran removibles (...) la discusión fundamental
pasaba por los planes trabajar: si era aceptar una limosna o la cosa pasaba por
agarrarlos para ir por más. (...) Sobre eso se fundamentaba lo de trabajo,
dignidad y cambio social: Agarremos esto, que es una cagada, pero a partir de
esto tenemos la excusa para hacer otras cosas, y a partir de ahí empezarnos a
organizar".(1)
Sería precisamente el MTD de Solano el que más
tempranamente comienza a organizarse. En noviembre de 1997 tienen lugar las
primeras asambleas y el primer corte de ruta, con el que se consiguen los
primeros planes. También por esa época comienzan a establecerse relaciones, a
partir de la solidaridad en las luchas, con las otras organizaciones de
desocupados.
"Las primeras asambleas eran de 30 o 40
compañeros. Hicimos una marcha al Municipio y conseguimos los primeros 50
planes; después viene el primer corte de ruta porque queríamos más planes. La
gente ya no estaba dispuesta a ceder de forma pacífica los puestos de
trabajo... Ahí fue que nos conocimos con los compañeros de Lanús, que vinieron
a solidarizarse al corte".(2)
A los pocos meses comienza a organizarse el MTD
de Lanús. En una primera instancia a partir de la coordinación con otros
movimientos que ya existían como el de Solano, el de Varela o el de La Plata, y
en un segundo momento, que marca la consolidación del movimiento, a partir de
una serie de reivindicaciones específicas en el propio barrio, que excedían el
reclamo por los planes de empleo:
"El MTD se consolida acá cuando damos
fuertes luchas zonales y en el barrio (...) cuando tocamos las fibras sensibles
de las tierras del barrio que estaban en poder del municipio, habiendo tanta
necesidad de vivienda... Ahí se acercaron compañeros del barrio que tal vez
veían que había gente que se juntaba para dar algunas luchas. Pero el tema de
tocar los intereses más inmediatos del barrio fue fundamental. Más allá de
nuestro eje concreto, que podía ser la lucha por los planes, fue por ahí por
donde más nos potenciamos".(3)
Un poco más tarde, comienza a organizarse el MTD
de Almirante Brown, el que hacia noviembre de 2000 realiza su primer corte de
ruta junto con los MTD de Solano y Lanús, en la rotonda de Pasco (Quilmes), y a
partir del cual se consiguieron bolsones de alimentos y planes de empleo que
quedaron bajo la autogestión de los movimientos.
"Nos juntamos, nos organizamos. Ahí nació
el movimiento y una palabra nueva que comenzó a familiarizarse entre nosotros:
Compañero. Que para nosotros es compartir la miseria, el hambre, las
necesidades, pero también la lucha, el esfuerzo, el compromiso, las conquistas
obtenidas con cada pelea. Así comenzamos: asambleas en los barrios una vez por
semana, pintadas, volantes en la feria convocando a los vecinos. Así comenzó
todo..." (4)
Los orígenes de estos tres MTD están, de esta
manera, estrechamente vinculados entre sí, hundiendo sus raíces en lo que ellos
denominan la solidaridad en la lucha.
notas
(1) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y
Almirante Brown realizada en Lanús el 6 de abril de 2002.
(2) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y
Almirante Brown realizada en Lanús el 6 de abril de 2002.
(3) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y
Almirante Brown realizada en Lanús el 6 de abril de 2002.
(4) "A un año del primer piquete" en
Revista Acontecimiento Nº 22, Buenos Aires, 2001.
Piqueteros carajo!
El corte de ruta como herramienta de lucha
Los cortes de ruta se fueron constituyendo, ya
desde los comienzos, en una herramienta de lucha fundamental para los
desocupados que se organizan en torno a los MTD. Mediáticamente se los denominó
"piquetes", instalándose dicha figura en el imaginario colectivo.
El piquete consiste en la interrupción de la
libre circulación de mercancías por las rutas del país, hasta tanto se de una
respuesta a las reivindicaciones planteadas -se trate de mejoras materiales
para el movimiento, o de solidaridad con la lucha de otras organizaciones-.
Esta novedosa forma de protesta popular, que llamó la atención a una opinión
pública distraída frente a los efectos devastadores de las políticas económicas
de los años noventa, demostró un alto nivel de eficacia a la hora de conseguir
las reivindicaciones esgrimidas.
Al no percibir un salario, el trabajador
desocupado no tiene acceso a los medios para garantizar su subsistencia. Su
cotidiano no se desarrolla en la fábrica, de modo que su organización
emblemática deja de ser el sindicato, para pasar a configurarse,
territorialmente, en los barrios. Es en este marco que el corte de ruta se
convierte en su herramienta de lucha más potente. Herramienta que permite
obtener de las agencias estatales, subsidios (Planes Trabajar) cuyos
beneficiarios serán los desocupados. De todos modos, cabe señalar que dichos subsidios
persiguen el objetivo principal de promover y reforzar una red de lazos
clientelares tendientes a domesticar la protesta. Teniendo en cuenta esta
impronta de control social inscripta en los planes, los MTD buscan reapropiarse
su significado, y disponerlo para potenciar sus luchas.
La efectivización de un corte de ruta requiere
una serie de instancias organizativas previas. La medida es discutida por
asambleas barriales. Si se decide el corte, se dividen las tareas en áreas
organizativas: salud, cocina, prensa, etc. buscándose mecanismos de
coordinación entre las mismas. Se procura al mismo tiempo, garantizar la
seguridad de los compañeros movilizados.
"El hecho de que los compañeros que están
en el piquete se cubran la cara es por una cuestión de seguridad básica. Porque
nosotros después volvemos al barrio y el mismo policía que está incómodo porque
tiene que pasar dos días en la calle porque nosotros cortamos la ruta, es el
mismo policía que después patrulla por nuestras casas. Además, hay que tener en
cuenta el nivel de inteligencia, que consiste en filmar las características del
corte y sobre todo a los compañeros que están en el piquete, porque después
esas imágenes se utilizan para armar causas y procesar a esos compañeros".
(1)
El piquete es también la instancia en que se
pone en evidencia el trabajo cotidiano, de formación, que se desarrolla entre
corte y corte. Para continuar con el ejemplo, pensemos el caso ilustrativo de
la organización de la seguridad. El cumplimiento de esta función es clave pues
debe garantizar la integridad de los participantes, que suelen ser familias
enteras. Quienes se encargan de dicha función son en general los jóvenes de los
barrios, los mismos que padecen cotidianamente la violencia de la marginación y
la represión policial. Teniendo esto en cuenta, los MTD realizan un intenso
trabajo para contener la hostilidad que los pibes manifiestan hacia las
"fuerzas del orden" cuando se arma el piquete. Este trabajo de
formación rinde sus frutos ya que, paulatinamente, los encargados de la
seguridad van tomando conciencia de la responsabilidad que significa tener que
resguardar a sus compañeros.
"Acá teníamos una particularidad: que los
pibes vienen de treinta años de cultura política que viene del intendente, y de
llevarlos como ganado. Los llevaban a los actos y les daban vino, droga.
Cargaban un colectivo y les daban esto y lo otro. Al principio costaba, porque
sin saber mucho iban a un piquete y para ellos iban a un acto de Quindimil
[intendente de Lanús] y querían tomar vino. Se fue dando todo un laburo... y
esto nos ha llevado a que hoy en día, los compañeros van a los piquetes y de
antemano saben que no se puede ni alcohol, ni droga, ni nada por el estilo. Si
hay alguno que aparece descolgado, los mismos compañeros le dicen que se quede,
que no suba al colectivo. Los mismos pibes del barrio que después a la noche se
juntan en la esquina con ellos y toman. Se ha generado una cultura en el MTD de
descartar todas esas cosas. Todos saben que en pedo no hay que ir, porque es
una responsabilidad grande. Más los compañeros piqueteros que son una
vanguardia de las familias que están en el piquete, y las defienden con garra,
y en eso también tiene esa cultura, que de a poco se ha ido superando".
(2)
Así como los piquetes son una herramienta de
lucha, son al mismo tiempo una experiencia donde los compañeros comparten los
esfuerzos de recuperar una identidad propia. Es esa identidad que se forja
colectivamente, en pie de batalla. Pero es una batalla dura y paciente, que trasciende
la jornada del piquete y se consuma todos los días. Se trata del combate
cotidiano, del intento de doblegar a los elementos más aguerridos del enemigo,
atrincherados en las ilusiones de la salvación individual y la felicidad basada
en el lucro.
"El barrio La Fe no existe en los planos,
es un barrio tomado desde hace ya 16 años, un macizo de tierra que no figura,
no existe. El índice de ocupación -no de desocupación- debe ser del 15% en el
barrio La Fe. Y ese barrio, esa gente, no existe. No existe cuando hace tres
días de cola en la municipalidad para anotarse para que le entreguen pañales,
no existe cuando en la salita no hay remedios.
Creo que muchos de estos compañeros comienzan a
existir en el piquete (...) Digamos, existís en tanto que lucha organizada del
movimiento". (3)
El sistema busca confinar a los compañeros al
silencio y la invisibilidad. A pesar de ello, su voz se hace oír y su presencia
se impone en cada jornada piquetera. Lo novedoso de esta cuestión es que,
contrariamente a la imagen que difunden los medios, el piquete es un momento
donde la alegría es soberana. Un encuentro ritual, donde los compañeros
comparten la intensidad que alberga una lucha encarada colectivamente.
"La mayoría de los compañeros que recién se
acercan al movimiento, más del ochenta por ciento, vienen exclusivamente por la
necesidad concreta. Están necesitando algo para comer, no tienen mercadería, no
tienen laburo, no tienen un carajo. Pero cuando ya hay un proceso la cosa
cambia, empiezan a sentir la adrenalina y la necesidad de organizarse".
(4)
El corte de ruta aloja un contenido emancipador.
Allí los compañeros tienen una cuota de poder y son respetados, incluso por la
misma policía que en los barrios los reprime.
El piquete, entonces, como un evento donde la
fragmentación y postergación cotidianas mutan, al calor de las gomas encendidas
y las ollas populares, en esperanza y rebeldía.
notas
(1) "La nación subestimada" Entrevista
al MTD Lanús, en La Náusea N14. Diciembre 2001.
(2) Entrevista hecha a los MTD de Solano, Lanús
y Almirante Brown realizada en Lanús el 6-4-02.
(3) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y
Almirante Brown realizada en Almirante Brown el 27-4-02.
(4) Entrevista al MTD Solano, en Situaciones N4,
Ediciones de Mano en Mano. Diciembre de 2001.
"Pariendo nuevas
prácticas"
Principios de construcción de la organización
política de los MTD
Los MTD levantan la consigna "Trabajo,
dignidad y cambio social"; para que ella pueda concretarse han generado
una organización, que haga de lo escrito y declamado una creación en la vida
real.
La construcción de la forma política de los MTD
se sustenta en tres pilares: trabajo territorial, autonomía y horizontalidad.
Los MTD recogen las problemáticas más sensibles
de los barrios donde se encuentran asentados. Barrios habitados por gente
pobre, y por todas las dificultades que la pobreza genera. Trabajando sobre su
dimensión social, política y económica, buscan encontrar soluciones prácticas
que aborden de manera frontal los estragos de las relaciones sociales
capitalistas.
Para los MTD no se trata únicamente de un
problema de empleo, sino, como ellos dicen: ''tenemos que modificar las
relaciones de dominación y violencia que cunden entre nosotros, para eso
tenemos que cambiar nuestra cabeza, y para cambiar la cabeza, hay que cambiar
las prácticas'' (1). Por eso, los integrantes del MTD se esfuerzan por tocar
las fibras más delicadas del territorio que habitan, para hacer de él un
ejemplo concreto de cambio social; en algunos casos será la tierra y la vivienda,
en otros, el empleo y el proyecto productivo. Todo eso se hace teniendo en
claro que a los pobres no los paren los repollos, sino que la sociedad actual
es estructuralmente injusta, y eso es lo que hay que cambiar. Los MTD dicen: "necesitamos
una economía solidaria, necesitamos resolver los problemas chiquitos, de esta
manera vamos enfrentando los grandes (...) pero para ser solidarios tenemos que
dejar el individualismo, entonces tenemos que formarnos". (2)
"Desde lo muy concreto, y sin grandes
definiciones, estamos tratando de encarar esa idea del cambio social en
nuestras relaciones, y el cambio social ahora. Y no solamente ir combatiendo
esas prácticas, sino pariendo nuevas prácticas". (3)
Así, van laborando su cotidiano, hilando sus
prácticas en el gran telar donde se plasman las luchas por la justicia.
Los MTD son autónomos, no se articulan con
ningún partido político ni con ninguna central sindical. Consideran que a las
visiones centralizadas se les escapa el drama chiquito de las personas, la
especificidad de cada situación. Sin embargo, no escatiman en llamar compañeros
a los que comparten sus métodos y sus luchas. Y no dejan de poner el hombro
cuando otros los necesitan. Autonomía no implica abandonar el uso de los planes
sociales del Estado, sino que justamente implica usarlos pero dándoles otro
sentido. Y que justamente, éstos no se deben a una supuesta generosidad de los
gobiernos, sino a la lucha de los compañeros.
"Al principio era una idea muy precaria y
básica, de rechazo a la institucionalidad política conocida, ya sea de los
grandes partidos, como también de los partidos de izquierda. Era un rechazo a
todas las formas tradicionales de militancia y de espacios políticos que no
queríamos seguir reproduciendo. Por ejemplo, no queríamos que la conquista en
la ruta quedara en mano de los punteros. Pasamos por ese traspié, y después con
mucho esfuerzo empezamos a construir nuestro propio espacio de militancia, para
no reproducir lo viejo generando nuestra propia organización, para no quedar en
manos de los punteros del PJ. Y ahí tuvimos que pensar cómo se gestionaba, cómo
se organizaba..." (4)
"Cuando ganamos los primeros planes,
comenzamos a manejarlos de forma autónoma, en forma de taller. Luego, definimos
el sentido de esos talleres y el sentido de lo que llamamos economía
alternativa. Aquí el gobierno no entra, todo lo define el MTD." (5)
Así, van grabando a fuego su destino, forjando
sus acciones en la fragua de la historia.
La organización de los MTD es horizontal; buscan
afrontar colectivamente los problemas que se vayan presentando. Para ello las
deliberaciones y las decisiones se toman en asambleas abiertas al barrio. Una
organización plana, y el ejercicio continuo de la participación, constituyen
una de las características definitorias de estos movimientos. Los trabajos
concretos de la organización se dividen por áreas: emprendimientos productivos,
salud, formación, política, prensa, relaciones externas, seguridad, etc.
"Nos criamos con dos falacias muy grandes,
una la que metía la religión: cuando te mueras vas a vivir bien. Y otra: cuando
hagamos la revolución vamos a ser todos felices. No tenemos que esperar la
revolución para ser felices, para empezar a construir un hombre nuevo. El
hombre nuevo se empieza a construir hoy. Desde nuestra visión política, no
puede existir autonomía que no sea colectiva. Y esa autonomía colectiva implica
responsabilidades para todos, y entre todos. Responsabilidad de construcción,
de compromiso, de respeto con el compañero, de esmerarse cada día". (6)
"Algunos cuestionan el tema de la
democracia directa, la horizontalidad, de que acá no hay dirigentes. Uno de los
cuestionamientos principales es: "¿cómo puede ser que acá nadie dirija?
Si bien no tenemos dirigentes, hay compañeros que
son muy referentes. Algunos compañeros se destacan por la oratoria, otros por
la capacidad de análisis; pero esos compañeros de ninguna manera tienen la
decisión final."
"Casi no trabaja-mos por voto, trabaja-mos
por consenso. Cuando la cosa se traba y hay que decidir sí o sí, en este caso
se acata a la mayoría, pero lo que mayormente buscamos es el consenso. Y si por
ejemplo el tema a definir no urge una definición inmediata, los delegados
vuelven a los barrios y escuchan lo que plantea cada barrio". (7)
Así, van aplastando la soberbia, hablando desde
el llano a una sociedad jerarquizada.
Más allá de la autonomía de cada movimiento, los
MTD articulan con organizaciones que comparten la misma forma de construcción
política, y coordinan acciones de lucha con otras organizaciones con las que
existen diferencias de formas de construcción, pero que en determinadas
coyunturas coinciden en sus reivindicaciones.
"Creemos que la unidad es fundamental, de
hecho nosotros nacimos, crecimos, nos desarrollamos, nos fortalecimos en base a
la unidad. Creemos que ésta tiene distintos niveles: uno es entre los
trabajadores desocupados (de la región, la provincia, del país); otro con los
demás sectores en lucha (trabajadores ocupados, de la salud, docentes,
estudiantes). Sobre todo es importante la unidad interna, que nos permite
sostenernos en el tiempo sin desintegrarnos; entendemos la coordinación como
paso previo, como proceso de conocimiento hasta lograr la unidad".
"La solidaridad debe ser un enunciado
concreto, y no un enunciado abstracto, no sólo entre nosotros (como personas
miembros de una misma clase) sino con los otros (demás sectores sociales). Pero
sobre todo, lo más importante es la solidaridad entre las organizaciones
populares, más allá y por encima de las diferencias que puedan existir, sobre
todo en momentos difíciles (represiones, detenciones, persecuciones, etc.)''.
(8)
notas:
(1) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y
Almirante Brown, realizada en Lanús, 6 de abril de 2002.
(2) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y
Almirante Brown, realizada en Lanús, 6 de abril de 2002.
(3) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y
Almirante Brown, realizada en Lanús, 6 de abril de 2002.
(4) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y
Almirante Brown, realizada en Lanús, 6 de abril de 2002.
(5) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y
Almirante Brown, realizada en Lanús, 6 de abril de 2002.
(6) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y
Almirante Brown, realizada en Lanús, 6 de abril de 2002.
(7) Entrevista al MTD de Solano, en Revista
Hacha y tiza, N. 2, editada por el Centro de Estudios Populares C.E.P, La
Plata, 2002.
(8) "A un año del primer piquete.
Movimiento de Trabajadores Desocupados de Almirante Brown'', en Revista
Acontecimiento N. 22, Bs. As., 2001.
Trabajo, dignidad y
cambio social.
Economía solidaria: nuevas formas de organizar la producción y el
consumo
Una de las particularidades que tienen los MTD
de Solano, Lanús y Almirante Brown ha sido la de transformar los planes
sociales, improductivos y asistencialistas en la concepción del gobierno, en
proyectos auténticamente productivos.
" En principio los planes trabajar estaban
destinados exclusivamente a tareas municipales: zanjeo, construcción de
veredas, cuando no para arreglar unidades básicas del Partido Justicialista. A
través de la lucha logramos la autogestión, para definir nosotros las tareas a
realizar, proyectos propios, que no dependieran del municipio, o del puntero de
la zona. Evitamos así la intermediación de los Municipios y quedó el control
directo de los planes de empleo en manos de los trabajadores desocupados.
Nuestra idea es que los emprendimientos deben beneficiar a todo el barrio y no
solamente al que pudo acceder a un plan. Queríamos destinarlos a un micro-
emprendimiento, una panadería solidaria en el barrio, un taller de herrería, un
taller de capacitación en oficios (electricidad, albañilería, biblioteca
popular, etc)". (1)
Los subsidios indignos implementados por el
Estado para esquivar el problema estructural de la pobreza y controlar a las
organizaciones que estaban surgiendo fueron, luego de ser conquistados mediante
la lucha, resignificados por los MTD, que se establecieron un triple desafío:
1) dar respuestas a las necesidades urgente de alimentación y salud, 2)
construir una nueva sociabilidad y 3) garantizar a futuro las necesidades
materiales de sus miembros más allá de los planes de empleo.
Con respecto al primer punto, es evidente que
los talleres productivos proporcionan una serie de beneficios concretos en la
vida cotidiana:
"En el aspecto productivo se ve claramente
en qué sirvieron los 160 pesos durante un año. En que además de ir comiendo, en
dos meses, hoy tenemos una panadería que no sólo produce pan, sino que produce
prepizzas, produce cosas de repostería, tenemos una huerta que puede ser
funcional a ese proyecto, tenemos compañeros que ya se capacitaron en un
oficio, y pueden rebuscársela en una changa. Además también lo ves en un
aspecto más social... una guardería en un barrio, una biblioteca, una precaria
salita de primeros auxilios... (2)
Sin embargo, la lucha de los MTD no está
dirigida a lograr una "inclusión" dentro de un sistema capitalista
que se basa en la explotación del hombre por el hombre. El proyecto de los MTD
es mucho más radical, como lo pone de manifiesto su propia práctica en los
talleres:
"Nosotros queremos generar nuevas
relaciones sociales. En los grupos de trabajo no hay uno que ordena el trabajo,
o te toma lista cuando llegás y te pone la sanción o te dice "corré,
barré, limpiá". Hay que aprender a laburar de forma solidaria, sin tratar
de hacerle trampa a tu compañero, porque no es que le hacés trampa al patrón;
no es que si podés te escapás antes, o si podés mentir traes un certificado
trucho para justificar que no vas a laburar." (3)
Se trata, en definitiva, del surgimiento de una
nueva cultura política, basada en la igualdad, en la solidaridad y en la
convicción de que el cambio social se construye día tras día. En los MTD ningún
integrante del movimiento gana más que el otro, y si hay excedentes, éstos
vuelven a la organización.
"Todos los compañeros que ganan 160 pesos
aportan a fin de mes 10 pesos que van a un fondo común. Eso sirve para
garantizar los micros, la farmacia, la construcción de todos los galpones, el
financiamiento de los talleres productivos... y también va a servir para lo que
serán los futuros comedores. Lo que producen los talleres productivos vuelve a
ese fondo, y no necesariamente se reinvierte en ese taller, puede reinvertirse
en la biblioteca, que produce conocimiento, algo que es tan importante como la
producción de pan, y a veces más." (4)
Como ya se ha dicho, los MTD han logrado
convertir los planes de empleo del Estado en una herramienta a partir de la
cual generar mayor organización. Sin embargo, su apuesta es a futuro. El
objetivo es que los diferentes emprendimientos productivos se consoliden en el
tiempo y puedan satisfacer las necesidades materiales no sólo de los
integrantes de los MTD sino del barrio en su conjunto más allá de los planes de
empleo.
"La apuesta precisamente es esa: ir
desarrollándonos de forma tal que no dependamos del Estado para seguir
manteniéndonos, y que si al Estado se le antoja cortarnos estos subsidios,
tengamos mínimamente la capacidad de sostenernos en el tiempo con redes de producción
y consumo, con una comercialización popular que nos permita tener la panadería
y distintos productos básicos que se van produciendo en un barrio. (...) Hoy
son temas de estudio para nosotros la posibilidad de desarrollos productivos
alternativos, redes de autoconsumo solidario, y estamos profundizando en las
experiencias del MST en Brasil, a través de compañeros que conocen de cerca los
criterios de producción y consumo de los Sin Tierra." (5)
Las transformaciones estructurales operadas por
el neoliberalismo en los años noventa no sólo significaron una enorme
transferencia de ingresos desde los sectores populares hacia los sectores más
concentrados de la economía; al mismo tiempo implicaban, debido a los altos
niveles de desocupación y a la precarización del mercado de trabajo, una fuerte
política de disciplinamiento de los sectores populares. Sin embargo, a pesar de
estas dificultades estructurales, los MTD han logrado organizarse
políticamente:
"Estamos hablando de una base social con un
nivel de marginación importante, con un nivel de exclusión histórica, no
solamente de gente que se quedó sin trabajo cuando se privatizaron las
empresas, sino que se trata de un nivel de marginación más estructural, donde
muchos compañeros viven o del cirujeo, de la changa, o del pequeño rebusque,
pero también eso en los últimos años fue excluido. Entonces, esa base social es
la que tiene que organizarse en grupos de laburo donde cada grupo tiene que
autoorganizarse. Y es medio un despelote, todo eso, ya que requiere de una
dinámica de mucha discusión para garantizar la lógica que nosotros queremos:
que los compañeros tomen el trabajo como propio y respeten criterios solidarios
de trabajo." (6)
Desde luego, todo este proceso lleva su tiempo,
y las dificultades están a la orden del día. Las nuevas prácticas nacen,
necesariamente, imbuidas de toda una cultura que debe ser dejada de lado. Por
ello los MTD otorgan a la formación un lugar tan importante dentro de su
funcionamiento.
"Todo es muy incipiente. Lo único que se comercializa
afuera es la producción de cueros. En general los talleres se han ido
consolidando en todos los grupos, pero lo que sí vimos es que no estaba saldado
el debate ideológico de para qué se produce, de qué se hace con el excedente.
Algunos compañeros empezaron a plantear que "si la panadería gana,
entonces la ganancia tiene que ser nuestra, si nosotros trabajamos acá". Y
así en varios talleres. Entonces faltaba capacitación ideológica. Es difícil
desarrollar un proyecto alternativo, solidario, cuando el que está elaborando,
haciendo el zapato, no entiende que tiene que ser un colectivo. Para qué se
produce, a quién vamos a vender y qué vamos a hacer con el excedente de esa
venta, cómo se va a reinvertir. El tema de la ganancia, de la economía solidaria,
son cosas que si bien se discutieron muchísimo y hay acuerdos ya tomados, sigue
siendo complicado. Somos conscientes de que el cambio social no se da a partir
del discurso sino que es un proceso. Y ese proceso hay que darlo, y darle su
tiempo." (7)
notas
(1) "Por los bordes todavía se puede",
en Revista El perseguidor Nº 5, editada por la Agrupación Unidad para la Lucha
Estudiantil (AULE), La Plata, enero-febrero de 2002.
(2) " Por los bordes todavía se puede"
en Revista El perseguidor Nº 5, editada por la Agrupación Unidad para la Lucha
Estudiantil (AULE), La Plata, enero-febrero de 2002.
(3) En Revista Hacha y Tiza Nº 2, editada por el
Centro de Estudios Populares (CEP), La Plata, 2002.
(4) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y
Almirante Brown realizada en Lanús el 6 de abril de 2002.
(5) "Por los bordes todavía se puede",
en Revista El perseguidor Nº 5, editada por la Agrupación Unidad para la Lucha
Estudiantil (AULE), La Plata, enero-febrero de 2002.
(6) En Revista Hacha y Tiza Nº 2, editada por el
Centro de Estudios Populares (CEP), La Plata, 2002.
(7) Entrevista a los MTD de Solano, Lanús y
Almirante Brown realizada en Lanús el 6 de abril de 2002.
anexo: La sangre de
los caídos es rebelión
El 26 de Julio de 2002 la columna de la Anibal
Verón que se preparaba para bloquear el puente Pueyrredón fue salvajemente
reprimida costando la vida de dos jóvenes piqueteros. A continuación el
comunicado emitido por la CTD Anibal Verón expresa las demandas de la
movilización, analiza el montaje político previo a la represión policial, y
convoca a una movilización masiva contra el terrorismo de estado.
Gran Buenos Aires, domingo 30 de junio de 2002
Sobre los trágicos sucesos en torno a los
fusilamientos de los jóvenes piqueteros en la represión del Puente Pueyrredón
A todos los hombres y mujeres de nuestro pueblo:
1- En nuestros barrios y en gran parte del país
se vive una realidad de miseria y opresión. Desde nuestros movimientos
sembramos valores de dignidad en medio de esta situación desesperante. Como
comprende cualquier ciudadano que padece estos males o logra ponerse en nuestro
lugar, la dignidad en medio de la injusticia, florece en luchas y rebeldía.
Nuestras demandas para la jornada en que fusilaron a Darío y Maxi eran: 1) por
trabajos dignos y aumentos en los miserables subsidios de empleo, 2) entrega de
canastas básicas de alimentos, 3) mejoras en el sistema de salud y educación,
4) por la libertad de los presos por luchar y en contra de la escalada
represiva, y 5) en solidaridad con los obreros de Zanón ante las amenazas de
desalojo de la fábrica tomada. No pueden acusarnos de violentos por no
resignarnos a vivir -o mejor dicho ir muriendo- en la miseria. No van a
impedir, ni siquiera a tiros, que luchemos contra la miseria y la opresión
2- Este sistema económico, social y político
regido por un capitalismo que está consumando un genocidio social, no deja
margen para atender las demandas sociales, y quienes detentan el poder
planifican entonces la represión como respuesta a una sociedad que exige cambios.
Esta opción represiva tiene sus responsables principales en el poder económico
que la instiga, la clase política que la implementa y determinados voceros
mediáticos que se regocijan en ser funcionales a esos intereses.
3- El miércoles pasado no hubo sólo una
represión criminal contra piqueteros: hubo un completo montaje político-
represivo, que en base a mentiras descaradas y fusilamientos por la espalda de
jóvenes, intentó dejar un clima social enrarecido sobre el que montar la
justificación para RETOMAR LOS MÉTODOS DEL TERRORISMO DE ESTADO EN EL PAÍS. No
se trató de errores y excesos ni las responsabilidades pueden ceñirse a un
comisario asesino: el canciller Ruckauf tendrá que explicar su reivindicación
del decreto que él firmara en 1975 para "aniquilar" a lo que en aquel
momento llamaron "subversión", y que abrió las puertas al genocidio
que todos conocemos. El secretario de Seguridad Juan José Alvarez tendrá que
explicar las presiones que sufriera de gobernadores como el salteño Romero, en
la reunión de Gobernadores en La Pampa hace un mes, donde se le decía que no
podrían seguir reprimiendo en el interior del país si el Gobierno no reprimía
los cortes de ruta en Buenos Aires. El secretario del Interior Jorge Matzkin
tendrá que dar explicaciones por el parte cuasi-militar, que horas antes de que
se conocieran las fotos que echaron luz sobre los fusilamientos, aún sostenía
que "la acción armada de piqueteros" era la responsable de las
muertes, e invocó la "ley de defensa de la democracia" para
"combatir la violencia organizada". El Gobernador de Buenos Aires
Felipe Solá tendrá que explicar cuáles son los supuestos "campos de
entrenamiento" en el Gran Buenos Aires. El "periodista" Chiche
Geldblung deberá decir de dónde sacó el "arma villera" que dicen que portamos
en las marchas, y misteriosamente se hace pública una semana antes de esta
criminal represión en su programa, que se invoca para señalar nuestra
"supuesta acción armada", pero que nunca nadie jamás vio en
movilización alguna. El señor Hadad, al menos, debería guardar respeto por los
jóvenes caídos, aunque ya ni siquiera eso esperamos de él. CADA UNA DE ESTAS
DECLARACIONES Y ACTITUDES COMPARTEN LA RESPONSABILIDAD CRIMINAL POR LOS
ASESINATOS DE DARIO Y MAXI, llevados a cabo por una coordinada represión que
sólo se explica en el contexto del aval político y búsqueda de justificación
social que constituyen las declaraciones recién mencionadas.
4- Como contra parte de tanta mentira, cualquier
cronista o ciudadano que se acerque a nuestros barrios se encontrará con una
intensa labor comunitaria: guarderías, comedores, centros de panificación,
talleres de trabajo y capacitación de oficios... Se toparán con asambleas
democráticas cada semana, con talleres de formación y de educación popular...
En esto estaban Maxi, en el MTD de Guernica, y Darío, en el Barrio La Fe del
MTD de Lanús. Y quien quiera conocer a nuestros "piqueteros", que con
orgullo nos vemos reflejados en la militancia de Darío, no tiene más que
conocer su corta pero inmensa vida, parecida a la de tantos otros compañeros
que, como decimos al principio, en medio de la miseria y la opresión sembramos
dignidad y rebeldía. En una sociedad alienada e indiferente, Darío se
engrandece por su heroísmo, sencillo y extraordinario a la vez: el compromiso con
el trabajo y el estudio cotidianos, la capacidad de sentir en lo más hondo
cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte, la
indignación y la combatividad ante la represión, y la inmensurable solidaridad,
la más pura, esa que es entrega hasta de la propia vida por los demás; ahí lo
vimos, después de enfrentarse con la policía al inicio de la represión,
socorriendo a compañeros baleados en la primera línea de fuego, alertando a sus
compañeros del barrio para que se retiraran, y negándose a abandonar el cuerpo
de otro piquetero caído, sabiendo que estaban matando. Negándose a aceptar la
muerte como respuesta, la de Maxi que no conocía, defendiendo la vida, con la
esperanza de salvarlo, ofreciendo la suya a cambio... Estos son los valores que
expresa esta juventud piquetera que se forma en nuestros movimientos. Ahí,
quién lo duda, están las reservas de capacidad y dignidad para avanzar en el
profundo cambio social que, con ejemplos como el de Darío, ya estamos
conquistando.
5- La estrategia del bloque de poder para
justificar el retorno del TERRORISMO DE ESTADO que señalamos, sólo se detiene
CON EL MASIVO Y CONTUNDENTE RECHAZO DE TODA LA SOCIEDAD. El 19 y 20 de
diciembre aprendimos que con la reacción firme y solidaria de todos los sectores
populares no hay Estado de Sitio que logre consolidarse, y que quienes impulsan
estas salidas autoritarias se ven repudiados por la sociedad. No pedimos que se
solidaricen con los piqueteros, sino que reaccionemos todos en defensa de la
libertad de todos. Tampoco sirve ahora dividirnos entre hermanos de este pueblo
mirando quién es más timorato o quién más decidido a la hora de enfrentar las
injusticias. Recordemos el poema de Bertold Bretch, y comprendamos que si
primero vienen por los piqueteros y no nos importa, después vendrán por cada
uno de nosotros, y finalmente por los indiferentes.
6- Por eso el miércoles 3 de julio nos vamos a
encontrar en la movilización en la Plaza de Mayo y en todas las Plazas del
País, pacíficamente y hermanados todos los sectores de nuestro pueblo, en el
repudio contundente al HAMBRE y la REPRESIÓN. El compromiso de cada hombre y
mujer de nuestro pueblo, de cada ciudadano honesto, es el mejor homenaje que
podemos brindarle a Maxi y Darío, los mejores pibes de esta nueva generación
que, como el 20 de diciembre, viene regando con sangre solidaria las calles y
las rutas de nuestra Patria.
Compañeros Maxi y Darío, PRESENTES!!! ¡¡¡hasta
la victoria, siempre!!!
¡Por trabajo, dignidad y un cambio social!
Contra el terrorismo de estado!
Coordinadora de Trabajadores Desocupados
"Anibal Verón"
Un trabajo
elaborado antes de los hechos del 26 de junio. Contexto histórico, el corte de
ruta, principios de organización política y conceptos de economía
solidaria.
Agradecemos los comentarios,
críticas, y la difusión que quieran darle a esta experiencia, como un intento
más de los centenares que viene haciendo el pueblo en Asambleas Barriales,
Fábricas Tomadas y Movimientos Piqueteros, en la lucha por Trabajos Dignos
y Asistencia Alimentaria, por Salud y Educación, por las libertades sociales y
contra el Terrorismo de Estado, por Dignidad y un Cambio Social.
MTD
Lanús mtd_lanus@yahoo.com.ar 15-5140-7894 -
MTD Solano mtdsolan@hotmail.com 15-5000-2666 -
MTD Almirante Brown mtdaltebrown@yahoo.com.ar 15-5101-8744 -
MTD Allen- Cipoletti
(Rio Negro) lafraguacipo@arnet.com.ar
en la Coordinadora
de Trabajadores Desocupados "ANIBAL VERÓN"
Las siguientes
organizaciones componen a la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal
Verón: MTD Solano, MTD Lanús, MTD Almirante Brown, MTD Florencio Varela, MTD
Guernica, MTD Quilmes, MTD Esteban Echeverría, MTD José C. Paz, MTD Lugano
(Capital Federal), MTD Berisso, MTD 22 de Julio (localidad de Allén en Río
Negro), MTD Darío Santillán (localidad de Cipolleti en Rìo Negro), CTD de La
Plata, CTD de Lanús y CTD de Quilmes.