|
Quisiera presentarme, me llamo Claudia Muñoz y soy estudiante del IES Josep Iborra, de la localidad de Benissa. Estoy afiliada al Sindicato de Estudiantes desde principios de curso y es aquí donde me han enseñado a luchar, pero sobre todo me han dado
Pues bien, un día, los más de 600 alumnos de mi instituto nos hartamos y nos pusimos en lucha. Y la causa, como sucede en muchos, demasiados lugares, es la promesa política nunca o demasiado tarde llevada a cabo. Y sucede que en mi instituto, de 22 aulas, once son barracones, y con este frío invierno tres de ellos se encontraban sin luz eléctrica, es decir, se tenía que dar clases a seis grados; eso, para quien no esté muy metido en el tema, significa estar en la silla con chaquetón, bufanda y guantes, intentando tomar apuntes y descongelando a los compañeros caídos. Pero no sólo eso, además nos encontramos masificados (en mi clase somos 35 alumnos en un barracón); los barracones tienen goteras, no sólo en el tejado, sino que las paredes, al estar mal unidas, dejan pasar el agua, semejando una cascada natural, muy chic. También debemos sufrir dando clases en un gimnasio con pilares; no tenemos megafonía, esto significa tener que aguantarme chillando, y así podría tirarme mucho tiempo, pero no creo que sea muy interesante, ya que todos nosotros sabemos qué es lo que sucede.
Lo conseguido
Después de estar un mes esperando las reformas prometidas por el director territorial, decidimos hacer varias sentadas en el patio, avisando a los medios de comunicación de la zona, me refiero a la radio local, la televisión de la zona y periódicos; además, escribimos una carta por día al director territorial, diciéndole de todo menos guapo, y se la enviamos certificada, y cuando sólo llevábamos tres cartas enviadas, y dos sentadas, y habíamos salido en los medios de comunicación, el director territorial se debió acojonar y llamó enseguida a nuestro director, asegurándole que lo iba a arreglar todo de inmediato.
De esas sentadas hace ya casi un mes, y la luz en los tres barracones ya se ha solucionado provisionalmente, el cuadro eléctrico, que se encontraba saturado, está siendo arreglado, y las reformas pendientes en los barracones nos han prometido que las arreglarán; también instalarán dos barracones de cuarto de baño, ya que se supone que por cada tres barracones toca uno de aseos, y no teníamos todavía ninguno.
El pasado día 7 de febrero pusieron la primera piedra del nuevo instituto de Benissa; se suponía que las obras iban a empezar en septiembre, como me aseguró el mismo alcalde en un Consejo Escolar, pero bueno, la primera piedra ya está puesta, ahora toca esperar a la segunda y la última, y recordarles que si no se dan prisa volveremos a movilizarnos.
La unión hace la fuerza
Pero no sólo hemos conseguido eso, que es mucho, y ahora me refiero a mi experiencia personal. Los 600 alumnos del instituto, antes, os aseguro que no se movían por nada, no estaban dispuestos a luchar por nada ni por nadie; ahora se han dado cuenta de que lo de “la unión hace la fuerza” es cierto, y que si nos unimos y luchamos por lo que creemos justo y necesario, lo logramos. Estar día a día intentando mover a los estudiantes, que se refieran a ti como “esa loca de primero de Bachillerato que no sé qué narices dice”, y que, al final, te vean por el pasillo, te llamen por tu nombre, y te digan “qué guay, gracias por haberlo conseguido” (aunque no lo haya hecho yo sola), eso es indescriptible, el sabor a victoria es algo maravilloso.
Así pues, os animo a todos, a que, ante cualquier cosa injusta, os movilicéis, habléis con toda la gente, le expongáis el caso, y que os unáis para luchar por lo que es legítimo, nada más y nada menos que una educación justa, pública, digna, y también un futuro despejado de guerras imperialistas y gobernantes de poca monta.
Espero que un pequeño ejemplo de lucha, en un pueblo pequeño y con pocas esperanzas al principio, y victoria al final, os haya ayudado, y si no es así, que por lo menos os hayáis reído un rato. Luchemos por un futuro digno. |