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El lunes 26 de enero en EEUU se conoce ya como el "lunes sangriento", en un solo día se anunciaron 68.000 despidos. La lista de empresas que han despedido a trabajadores es un retrato de la Norteamérica empresarial: 20.000 de Caterpillar; 10.000 de Boeing; 8.000 de Pfizer; 8.000 de Sprint Nextel; 7.000 de Home Depot; 6.700 de Starbucks; 6.000 de Intel; 5.000 de Microsoft; 5.000 de Schlumberger; 2.000 más de General Motors; 1.200 más de Ford; 1.000 más de United Airlines; 700 de AOL; 600 de Target; 350 de Brooks Automation y la lista sigue. En 2008 se perdieron 2,3 millones de empleos, la mayor caída desde 1945.
Pero 68.000 no sólo es un número. Son trabajadores individuales con familias, amigos, casas, sueños y esperanzas en el futuro. Con el recorte de puestos de trabajo, los pagos de hipoteca, la evaporación de los ahorros y las deudas de las tarjetas de crédito, el futuro para millones de trabajadores norteamericanos cada vez es más negro. La dura realidad de la vida bajo el capitalismo, la destrucción del "sueño americano" aplastado por una avalancha de deudas, ha llevado a muchos a la desesperación.
La tasa oficial de desempleo es la mayor en dieciséis años, un 7,2%, y se espera que alcance el 10% en los próximos doce meses. Oficialmente once millones de estadounidenses están en el paro, un 48% más que hace un año, incluso antes de que comenzase la última oleada de despidos. Se espera que este año se pierdan unos dos millones de puestos de trabajo.
Por lo tanto, no nos puede sorprender que la rabia y el malestar con los banqueros, los ejecutivos y los ricos vayan en aumento. El mismo día que se anunciaban los 68.000 empleos perdidos, se informaba que Citigroup, uno de los mayores receptores del plan de rescate, iba a gastar 45 millones de dólares en un avión privado para sus ejecutivos. Los excesos empresariales han despertado los instintos de clase de los trabajadores, 45 millones de dólares del dinero público para un avión privado cuando millones de trabajadores están perdiendo sus empleos.
La ocupación de Republic, Windows & Doors
Un acontecimiento muy importante ha sido la primera ocupación de una fábrica en EEUU desde los años treinta. Llegó en un momento en que los trabajadores, en general, están a la defensiva ante la crisis. El apoyo público y la solidaridad han sido tremendos, a pesar del desafortunado papel que jugó la dirección del sindicato que fue incapaz de organizar ningún tipo de solidaridad.
Frente a la perspectiva de perder no sólo sus puestos de trabajo sino también sus indemnizaciones, salarios e incentivos, 250 trabajadores, la mayoría de ellos inmigrantes latinos, ocuparon su fábrica durante casi una semana. Despertó tal apoyo popular, a pesar de la casi total inactividad de la dirección sindical, que el Bank of America tuvo que garantizar los préstamos a la empresa para que pudiese hacer frente a sus obligaciones.
Aunque los trabajadores perdieron sus empleos, el resultado fue percibido por millones de trabajadores como una victoria. Esto podría animar a otros trabajadores a través del país a seguir su ejemplo. La industria automovilística, por ejemplo, está contra la pared, y el ejemplo de los trabajadores de Republic seguro que dará mucho que pensar a los trabajadores del automóvil. Un movimiento generalizado de ocupaciones de fábrica en EEUU puede que no esté a la vuelta de la esquina, pero ya se han plantado las semillas para la recuperación de las combativas tradiciones de la clase obrera norteamericana. Los acontecimientos se pueden desarrollar mucho más rápidamente de lo que se espera. Debo mencionar que la ocupación se inspiró directamente en los compañeros de Inveval y el Freteco en Venezuela. Esto confirma lo que siempre hemos dicho: que la revolución latinoamericana no respetará fronteras, ¡ese es el verdadero temor de la clase dominante!
Obama y las expectativas de cambio
El país más rico del planeta no puede cubrir las necesidades básicas de su población. Hemos pasado ya los "buenos tiempos" y ahora la situación empeorará. Obama tiene poco margen para resolver estos problemas. Defiende los intereses de la clase capitalista, por tanto no puede defender los intereses de la mayoría de la clase obrera. Su papel histórico es mantener dentro de unos cauces "seguros" las inevitables explosiones de la lucha de clases.
Otro de los problemas fundamentales que tendrá que afrontar Obama es la guerra de Iraq, actualmente la mayoría de los norteamericanos están en contra la guerra. Aunque el conflicto continúa, actualmente están más preocupados por la situación social y económica en EEUU. Por ahora los jóvenes y trabajadores le están dando a Obama un período de luna de miel, eso hace que el movimiento contra la guerra hoy no esté tan activo como antes. Pero eso puede cambiar en el futuro. La izquierda contra la guerra, que en su mayoría apoyó a Obama, ahora se enfrenta a la cruda realidad de Obama que, como Bush, también es un imperialista, sólo que más inteligente. Afganistán es estratégicamente crucial para EEUU, sobre todo sus fronteras con Pakistán e Irán.
Obama ha mantenido al secretario de Defensa de Bush y quiere enviar por lo menos 30.000 soldados más a Afganistán. Cientos de jóvenes norteamericanos morirán como resultado de la codicia imperialista en esta guerra invencible, por no mencionar la devastación que significa para el pueblo afgano. Finalmente, la rabia contra esta guerra crecerá, sobre todo cuando se acumulen las bajas, y no debería sorprendernos si se produce un resurgimiento explosivo del movimiento contra la guerra en el futuro.
Para los jóvenes y trabajadores que ya han sacado la conclusión de que necesitamos romper con los demócratas, que necesitamos construir un partido obrero de masas basado en los sindicatos, ya hay suficientes razones para participar en la lucha por el socialismo.
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