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El pasado 2 de agosto la dirección de la empresa aprovechó que los trabajadores estaban de vacaciones para despedir al presidente del comité de empresa y a 5 trabajadores más, todos militantes de la CGT, menos 1 de CCOO. El bufete de abogados “Cuatre
El pasado 2 de agosto la dirección de la empresa aprovechó que los trabajadores estaban de vacaciones para despedir al presidente del comité de empresa y a 5 trabajadores más, todos militantes de la CGT, menos 1 de CCOO. El bufete de abogados “Cuatrecasas” disfrazó como “objetivo” el motivo legal del despido, para echar a la calle a trabajadores combativos y con antigüedades de 23 a 33 años, especialmente a Juan Antonio Roa, el presidente del comité de empresa, con una indemnización irrisoria y mucho menos de la mitad de la que el Estatuto de los Trabajadores establece para un despido disciplinario improcedente.
El comité de empresa está compuesto por 7 delegados de CGT, y 1 de CCOO, el cual, durante más de un año nunca ha asistido a las reuniones del comité hasta el momento del despido. El comité se ha caracterizado por su carácter combativo al defender los intereses de los trabajadores, luchando en contra de los expedientes de regulación de empleo que ha ido planteando la empresa que en el pasado se llamaba Celsa, y que luego se dividió en tres empresas diferentes, y luchando por mantener como mínimo las mismas condiciones de trabajo que se consiguieron en el pasado mejorando el convenio colectivo del metal de la provincia de Valencia, llegando a realizar huelgas de 11 días seguidos.
La empresa que existe desde hace unos 40 años, siempre se ha caracterizado por ser muy autoritaria, pero desde que la dirección de la empresa la lleva el bufete “Cuatrecasas” todo ha ido a peor, de tal manera que nunca ha reconocido ni siquiera al comité de empresa, y además de empeorar las condiciones de trabajo, e ir despidiendo a trabajadores, ahora ha reprimido los más elementales derechos de libertad sindical, y además por un módico precio. Ante tal represión el comité de empresa de CGT denunció el despido antisindical en diferentes medios de comunicación comerciales que silenciaron el asunto, hizo una campaña de envíos de faxes de denuncia, convocó concentraciones diarias durante dos meses a la hora del almuerzo en la puerta de la empresa, donde estaban durante toda la jornada laboral los cinco despedidos de CGT, a la que acudieron bastantes trabajadores de la empresa a pesar de que se arriesgaban a ser despedidos bajo la vigilancia de 4 vigilantes jurados que fueron contratados inmediatamente después del despido, muchísimos trabajadores y comités de empresa de otras empresas, mayoritariamente de CGT pero también vecinos, simpatizantes... El día del juicio acudieron casi un centenar de trabajadores y miembros de comité de diferentes empresas para solidarizarse y protestar por el despido. Finalmente el magistrado del Juzgado nº 1 de Valencia, fiel representante de la justicia burguesa, dio la razón a la empresa de una forma totalmente absurda por tratarse claramente de un despido nulo antisindical, y más teniendo en cuenta que la empresa había hecho despidos objetivos de trabajadores fijos en el pasado, justificando el cierre de secciones de la empresa que más tarde volvía a abrir pero contratando a temporales.
En la actualidad el resto de miembros del comité de empresa de CGT no convocarán elecciones para sustituir al presidente del comité empresa, porque Juan Antonio Roa lo seguirá siendo como mínimo hasta que se resuelvan los recursos de la sentencia. Por otra parte la empresa está pagando con mejores nóminas a unos cuantos trabajadores para desprestigiar al comité de empresa y boicotear las asambleas que convoca el comité de empresa. Y como nos comentó Juan A. Roa los dirigentes de CCOO del metal no sólo no apoyaron la lucha contra el despido sino que hoy en día están haciéndole el juego a la empresa al reunirse en solitario con el bufete “Cuatrecasas”, marginando a los miembros mayoritarios de CGT del comité de empresa, y total para no conseguir ninguna mejora para los trabajadores, y negociar dando pasos atrás. Este es un claro ejemplo de lo que se nos avecina cuando la economía entre en recesión y una gran cantidad de empresas empiecen a atacar más decididamente los derechos ganados por los trabajadores, a despedir masivamente y reprimiendo a los trabajadores más combativos.
No debemos permitir ningún despido, ni ningún ataque patronal sin una respuesta contundente, movilizando a toda la plantilla, a los trabajadores del grupo empresarial, de las empresas de la zona, del sector productivo, con huelgas, concentraciones, manifestaciones masivas convocando a los vecinos, estudiantes, etc..., colapsando de protestas los faxes de la empresa, del juzgado, repartiendo panfletos, recogiendo firmas explicando la lucha, en definitiva, organizando todo tipo de medidas de presión y lucha, bajo la unidad de acción de los sindicatos de clase y demás organizaciones que realmente estén a favor de la lucha, y no cediendo hasta que se consiga el objetivo de la lucha. La lucha no debe quedar sólo en el frente judicial o negociando parches que no solucionan nada o son pan para hoy y hambre para mañana. La fuerza de la clase trabajadora es imparable cuando se pone en marcha, tal como se ha demostrado recientemente con la Huelga General del 20-J.
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