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La salud de la libertad de prensa en Venezuela es un tema recurrente para ciertos individuos, grupos mediáticos y organizaciones. La decisión del gobierno bolivariano de no renovar la licencia de emisión a RCTV cuando ésta expiró a finales del mes de mayo ha sido aprovechada por esos mismos individuos, grupos y organizaciones para volver a poner el tema de actualidad, rodeándolo, como siempre, de gran controversia.
Esencialmente, el gobierno Venezolano ha tomado una decisión administrativa sobre el uso de un bien público; el espacio radioeléctrico del país.
Jorge Rodríguez, vicepresidente de la República Bolivariana de Venezuela, señaló muy acertadamente que, de acuerdo al uso común definido en el diccionario, una concesión es un "Negocio jurídico por el cual la Administración cede a una persona facultades de uso privativo de una pertenencia del dominio público o la gestión de un servicio público en plazo determinado bajo ciertas condiciones."
El artículo 58 de la Constitución Bolivariana establece:
"La comunicación es libre y plural y comporta los deberes y responsabilidades que indique la ley. Toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura, de acuerdo con los principios de esta Constitución, así como a la réplica y rectificación cuando se vea afectada directamente por informaciones inexactas o agraviantes. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a recibir información adecuada para su desarrollo integral."
La Ley de Responsabilidad Social para Radios y Televisoras expresa, a través de las instituciones democráticas de la república - en este caso a través de su cuerpo legislativo, la Asamblea Nacional - como el pueblo venezolano quiere que esos derechos y responsabilidades tomen cuerpo, se desarrollen y protejan.
La renovación de una concesión, por consiguiente, depende de cómo el concesionario ha cumplido con las leyes y regulaciones que forman el marco legal en el que opera. Es, por tanto, competencia del gobierno de Venezuela, como poder ejecutivo de la república, decidir sobre este asunto.
Del mismo modo, por ejemplo, es competencia del gobierno británico decidir sobre la renovación o no renovación de las concesiones de explotación sobre el Sistema Nacional de Ferrocarriles de las que algunas empresas privadas actualmente disfrutan.
Una concesión no es automáticamente renovada, independientemente de toda consideración. De hecho, no sólo cuestiones administrativas y legales deberían tenerse en cuenta a la hora de decidir sobre la renovación o no de una concesión, sino también cuestiones de orden político; es decir, sobre el mundo que queremos construir y cómo el uso que demos al activo público sobre el que se concede una licencia de explotación contribuirá a ello.
La razón por la que esto no resulta aún más obvio de lo que es sólo puede econtrarse en los más de 20 años de ofensiva política e ideológica llevada a cabo por las burguesías de todo el mundo.
Existe abundante documentación que recoge las sistemáticas violaciones por RCTV de los términos y condiciones bajo las que la concesión de emisión le fue concedida. Éstos van desde meras faltas administrativas a graves incumplimientos de la ley - como emitir imágenes violentas en horarios en las que estas no son permitidas - o crímenes muy graves, como participar en la planificación y ejecución de un golpe de estado que depuso al presidente y disolvió las instituciones democráticas y representativas de la República Bolivariana de Venezuela.
Estoy seguro que si Virgen Trains fuera a cambiar sus horarios sin advertir debidamente al gobierno y a los usuarios, suprimiendo servicios a voluntad y cambiando las tarifas de los billetes arbitrariamente con completa indiferencia por las regulaciones bajo las cuales sus concesión de explotación había sido concedida, el gobierno británico intervendría para defender el interés público de las maquinaciones de un empresa privada hace uso de un activo público en su sólo interés. De otra forma, sería visto, y muy bien, como un acto de irresponsabilidad por parte del gobierno.
Si Virgin Trains fuera a suspender sus operaciones durante un golpe de estado en el Reino Unido, rehusando colaborar con el gobierno británico en la movilización de fuerzas militares leales y, en vez de eso, usara su acceso monopolístico a un activo público para transportar y desplegar fuerzas rebeldes, uno se pregunta si, por ejemplo, el gobierno británico, a pesar de su todo fervor privatizador, hubiera esperado a que la concesión expirara para evitar que tales individuos estuvieran al cargo de la red nacional de ferrocarriles del país, de la que el Estado es titular.
La razón por la que una legítima decisión administrativa tomada por el gobierno democrático de un Estado soberano puede llegar a verse como una ataque a la libertad de prensa y un intento por suprimir opiniones críticas al gobierno, se debe sólo a esa imagen distorsionada de Venezuela que tan cuidadosamente se ha ido construyendo a lo largo de los últimos años por ciertos grupos, organizaciones y reporteros; una imagen en la que Venezuela es gobernada por un individuo autoritario con absoluto desprecio por los derechos humanos, los procesos democráticos y el estado de derecho.
De esta forma, cualquier acusación de que el gobierno bolivariano es autoritario es suficiente para probar que éste ha lanzado una cruzada contra los "medios y periodistas críticos"; y de la misma manera, la acusación de que el gobierno bolivariano y el presidente Chávez persiguen a los medios de comunicación críticos con su gestión es prueba suficiente para demostrar su carácter tiránico, dictatorial o autoritario. No evidencia es nunca presentada para apuntalar estas acusaciones; y no es necesario, ya que lo que estos individuos, grupos mediáticos y organizaciones pretenden es crear una imagen de Chávez y la revolución venezolana que sirva a sus intereses.
Así, aquellos que claman que la no renovación a RCTV es una ataque contra la libertad de prensa en Venezuela todo lo que aportan como evidencia para sustentar esta acusación es el hecho de que la línea editorial de RCTV "era altamente crítica con el gobierno", olvidando que la aplastante mayoría de la prensa, radio y televisión en Venezuela mantienen una actitud muy crítica con el gobierno en cualquier asunto imaginable.
De hecho, esta forma de razonar es completamente absurda, ya que supone el colapso total de cualquier forma de lógica y confiere completa inmunidad a todo aquel que se oponga al gobierno, independientemente de los medios empleados.
Así, cualquier acción legítima y legal que el Estado pudiera iniciar contra ellos, sería considerara como políticamente motivada, independientemente que sea su naturaleza y fundamentos.
De esa forma en el Reino Unido, por ejemplo, Mr Branson sólo tendría que declarar su más radical oposición contra el gobierno Británico y su más absoluto desprecio por aquellos que le votaron para mantener su concesión de explotación sobre el Sistema Nacional de Ferrocarriles y continuar operando como le diera la gana.
En el Reino Unido, por ejemplo, el más vocal de esos que insisten en presentar a Chávez como un "dictador" o, más recientemente, como un "autócrata electo", es el reportero Phil Gunson, quien recientemente ha tratado de desacreditar públicamente al Secretario General del Sindicato Nacional de Periodistas (NUJ), Jeremy Dear, y a la mayoría de la Conferencia Sindical por defender la causa de solidaridad con la revolución venezolana y las enormes conquistas que ésta ha traído a los trabajadores de Venezuela.
La línea argumental del señor Gunson es clara y simple: no hay nada digno de solidaridad dentro del movimiento revolucionario bolivariano.
Al señor Gunson, un reportero freelance con más de 25 años de experiencia - como así declara su currículo profesional - le gusta recordarnos el hecho de que "en la Venezuela de hoy, es difícil, sino imposible, encontrar un observador imparcial". Esto, como el lector puede adivinar, le excluye a él, quien parece estar coronado con todas las finas cualidades que un reportero profesional e independiente debería tener.
Habiendo dejado claro que él, y sólo él, puede informar sobre Venezuela con objetividad e imparcialidad, sin alinearse con esos que dicen que "Chávez está ofreciendo ayuda a las guerrillas colombianas" o que "Venezuela está suministrando uranio para el programa nuclear iraní", ni con aquellos "que abiertamente han tomado partido por el gobierno de Chávez, mientras arremeten contra sus críticos por sus supuestos prejuicios"[i], el señor Gunson pasa a ofrecernos una clase magistral sobre las verdades objetivas del país, que esencialmente se reducen a lo siguiente:
El gobierno venezolano no respeta los derechos humanos y encarcela a opositores políticos.
Venezuela no se adhiere a los niveles aceptados de democracia.
Chávez ha concentrado poder a través de todas las instituciones y ataca la libertad de expresión.
Ser democráticamente elegido no es suficiente para ser considerado un gobierno democrático.
La administración de Bush nunca estuvo involucrada en la planificación y ejecución del golpe de Abril de 2002.
Los programas sociales implementados por el gobierno bolivariano son un fracaso.
A pesar de las pretensiones de exclusividad del señor Gunson, éstas sus objetivas verdades son moneda común en los medios de comunicación, tanto en Venezuela como internacionalmente. Tanto es así que, en mayo de 2004, el gobierno bolivariano publicó un panfleto, "La campaña mediática contra Venezuela", en el que las cuatro primeras verdades objetivas del señor Gunson aparecían bajo el epígrafe:
Línea editorial 3: La administración chavista se está moviendo rápidamente hacia la autocracia.
Las otras dos líneas editoriales identificadas por el gobierno bolivariano como distorsionadotas de la situación venezolana eran: Línea editorial A - Presidente Chávez apoya el terrorismo internacional. Línea editorial B - Presidente Chávez supone una amenaza inminente para la democracia en el hemisferio occidental.
Habiendo el propio señor Gunson desechado estas otras dos líneas editoriales como mitos de los medios de derechas, podemos sentirnos libres para concentrarnos en sus acusaciones, tanto en sus comúnmente compartidas verdades objetivas como en esas que otras que son sólo propias a su sabiduría, pero igualmente objetivas.
El señor Gunson acusa a la Campaña Manos Fuera de Venezuela de mentir sobre el éxito de la campaña de alfabetización Misión Robinson. Según él, la UNESCO "aunque ha elogiado al gobierno de Venezuela por sus esfuerzos para erradicar el analfabetismo, nunca ha respaldado las pretensiones gubernamentales de haberlo hecho."
"De hecho - continúa el señor Gunson - la UNESCO ha sido tradicionalmente muy cuidadosa a la hora de interpretar las estadísticas gubernamentales sobre analfabetismo de cualquier país"; y para dar algo de peso a su opinión nos refiere a un trabajo académico firmado por Franciso Rodríguez - "quien una vez fue chavista", como el señor Gunson se apresura a señalar - que "sugiere que debe de haber casi tantos analfabetos ahora como los había antes de que la campaña comenzara, y que cualquier avance conseguido por Misión Robinson es estadísticamente indistinguible de la actual tendencia decreciente en los niveles de analfabetismo".
En realidad, La UNESCO no sólo alabó al gobierno bolivariano por sus esfuerzos a la hora de erradicar el analfabetismo, sino que el 28 de octubre de 2005, su Director General, Koichiro Matsuura, envió un mensaje de felicitaciones a la ceremonia en la que Venezuela fue declarada territorio libre de analfabetismo en los siguientes términos
"El día de hoy, 28 de octubre de 2005, significa un exitoso hito para Venezuela en sus esfuerzos para la creación de una sociedad alfabetizada. Al declararse "Territorio Libre de Analfabetismo", Venezuela está realizando su más relevante contribución en nuestra marcha común hacia la Educación para Todos o EPT. Los logros alcanzados por la Misión Robinson no habrían sido posibles de no contar con la voluntad política y el apoyo al más alto nivel y, en cuanto a ello, el Presidente Hugo Chávez Frías merece una calurosa felicitación."
"Uno de los aspectos claves de la Misión Robinson ha sido su llegada a todas las personas sin ninguna discriminación basada en género, edad, credo, capacidades o incapacidades físicas, idioma o ubicación. Venezuela ha tomado la palabra "Todos" de "Educación para todos" en su sentido literal."[ii]
"Hoy, Venezuela merece ser reconocida por el renovado vigor de sus esfuerzos en materia de alfabetización, que muestran lo que puede hacerse cuando las sociedades se movilizan en busca de alcanzar metas educativas. Este es un ejemplo de compromiso nacional que deseo sirva de inspiración a otros para acelerar sus acciones y librar a sus países, y al mundo en general, del flagelo del analfabetismo."
En cualquier circunstancia éste es un éxito extraordinario, pero es especialmente así si tenemos en cuenta que al final del año 2002, UNESCO había incluido a Venezuela en la lista de países con alto riesgo de reducir a la mitad sus niveles de analfabetismo entre adultos para el año 2015.[iii]
El profesor Rodríguez no pone en duda el hecho de que la UNESCO ha reconocido que Venezuela es un territorio libre de analfabetismo. Eso, el profesor Rodríguez lo sabe muy bien, no puede ponerse en duda; es un hecho muy fácil de verificar. Lo que el Profesor Rodríguez hace es acusar a la UNESCO de haberse dejado engañar por la todopoderosa máquina propagandística de Chávez.
Si en vez de saltar del título del ensayo a sus conclusiones, el señor Gunson se hubiese tomado el tiempo de leer el ensayo, entonces quizás hubiera notado que la metodología empleada por el doctor Rodríguez ha sido elegida y moldeada de tal manera - con hipótesis completamente arbitrarias - que sus conclusiones son absolutamente insostenibles.
En sencillo castellano, lo que el señor Rodríguez dice es que la Misión Robinson no ha enseñado a nadie a leer o a escribir. Bueno, ha dejado unos cuantos miles afirmando por ahí que Sí, yo puedo - 51.136 personas, para ser exacto[iv] -, pero, en realidad, éstos son sólo una pandilla de "semianalfabetos" que no entenderían una palabra de sus 38 páginas de trabajo académico..
Todo fin requiere sus medios, corre el dicho, y para transformar tal sinsentido en una opinión respetable se requieren grandes cantidades de jerga estadística.
Parece ser que eso, la jerga estadística, fue todo lo que el señor Gunson vio; y posiblemente esa fue también la razón de que no pasara de la primera página en su lectura del trabajo firmado por Francisco Rodríguez.
El señor Gunson también acusa al movimiento de solidaridad de haber inflado las estimaciones sobre los niveles de pobreza anteriores a la primera elección de Chávez como presidente. Escribe "la afirmación de éste es el primer gobierno que responde a las necesidades de los pobres es una falsificación de la historia. Como también lo es esa otra afirmación la afirmación de que cuando Chávez llegó al poder el 80% de la gente vivía bajo el nivel de pobreza".
"Estos datos - continúa el señor Gunson - sacados de una controvertida encuesta de 1997 producida por el grupo pro derechos humanos PROVEA, no tienen relación alguna con las estadísticas oficiales, y convierte en inútil cualquier tipo de comparación posterior. El nivel de pobreza oficial cuando Chávez asumió la presidencia era del 43%."
Tomamos nota y desde ahora en adelante sólo usaremos datos oficiales como evidencia en nuestro debate. Éstas, sin embargo, muestra que si bien la pobreza medida como ingreso no ha descendido significativamente in los últimos años, el índice de desarrollo humano, que incluye un rango de variables más amplio, se incrementó desde 0.617, en 1998, a 0.7796, en 2001; desde donde bajo ligeramente durante los años de agitación política y sabotaje económico hasta 0.7648, en 2003; subiendo de nuevo hasta 0.8144, en 2005.
Esto refleja claramente los avances en la protección de derechos humanos fundamentales y el acceso a derechos sociales y económicos alcanzados en estos años de gobierno bolivariano; por ejemplo, el ratio de mortalidad infantil cayó desde 21.4, en 1998 hasta 17.7, en 2000, incrementándose ligeramente hasta 18.5, en 2003, para caer de nuevo hasta 15.5, en 2005.[v]
Estados Unidos no está involucrado en el golpe de estado.
"Para muchos" - escribe el señor Gunson - "es un acto de fe que los Estados Unidos planearon y financiaron el golpe, y que manipularon su cobertura mediática para asegurar a sus planes apoyo internacional. Al menos, se dice, Washington conocía de antemano la preparación del golpe, dio el visto bueno y escondió lo que sabía del gobierno bolivariano".
Habiendo aclarado su posición, el señor Gunson procede a enumerar la serie de hechos verificables que forman parte de esa categoría filosófica conocida como "Las verdades objetivas sobre Venezuela del se señor Gunson ", que no son más que una expresión particular de la categoría más general "Las verdades objetivas del señor Gunson".
"El 11 de Abril" - escribe en Mitos y leyendas bolivarianas - "cientos de miles de personas marcharon sobre el palacio presidencial para demandar la renuncia de Chávez"
"Para protegerse de los manifestantes, Chávez rodeó el palacio con sus partidarios, muchos de ellos armados. Al final del día, 19 personas - de ambos bandos - habían muerto, y más de 200 tenían heridas de bala."
"Chávez había intentado movilizar las fuerzas armadas, pero varios generales hasta entonces leales se negaron a obedecer sus órdenes. Al final del día, se habían unido a otros que habían estado planeando su derrocamiento, y en la madrugada del 11 al 12 de Abril Chávez se entregó y fue puesto bajo arresto."
"Chávez no sólo sabía todo sobre los planes del golpe - haciendo los avisos de Washington superfluos - sino que hizo todo lo posible para alentarlos".
"En Enero de 2004, en su discurso anual ante el parlamento, Chávez tenía esto que decir sobre los sucesos de 2002:
"Crisis son a menudo necesarias; incluso a veces han de ser generadas. El tema de PdVSA era necesario, aunque nosotros, bien, no es que nosotros no lo generáramos; lo generamos, porque cuando cogí ese silbato...y empecé a despedir gente estaba provocando la crisis".
"Lo que Chávez quería era que los directores y encargados de PdVSA - que estaba casi unánimemente en contra de sus planes para la industria petrolera - le diera la excusa para deshacerse de ellos (Finalmente despidió a casi 20.000 empleados de PdVSA)"
De esta forma, de acuerdo al señor Gunson, el propio Chávez provocó el golpe que le depuso. Él sabía que más tarde sería devuelto al poder por sus amigos en el ejército y "las bandas de criminales chavistas que durante años han hecho del centro de Caracas su propiedad, dando palizas o disparando manifestantes opositores o equipos de televisión".
La razón por la que hizo esto no podría estar más clara, al menos para nuestro equilibrado señor Gunson y para sus histéricamente desequilibrados amigos en la oposición. No hay duda alguna sobre ello. Chávez lo hizo porque un año después, tras un cierre patronal, un sabotaje de la industria petrolera y una contracción del PIB del 15%, en Marzo de 2003, podría despedir a 20.000 empleados de PdVSA hostiles a sus planes "totalitarios".
De hecho, sólo aquellos empleados que participaron en actos de sabotaje, como cambiar los códigos de acceso a sistemas informáticos, poniendo en severo riesgo equipos, instalaciones y vidas, fueron despedidos; mayormente encargados e ingenieros.
El hecho de que muchos trabajadores, como ocurrió en Puerto La Cruz, se organizaran y ocuparan las instalaciones, poniéndolas a producir bajo su control democrático durante 3 meses es algo que el señor Gunson prefiere omitir.
Es ciertamente divertido ver como las leyes de la dialéctica también se manifiestan en el funcionamiento de un cerebro tan formal como el del señor Gunson. Chávez, según él, no sólo concentra en su persona todas las ramas del poder en Venezuela, sino que también ve el futuro y puede planear con extrema precisión sus diabólicos golpes, como un dios todo poderoso que jugara al ajedrez con el destino de los mortales. El sólido rigor intelectual del señor Gunson se evapora y sus "objetivas verdades" se transforman repentinamente en empobrecida mitología clásica.
Como el señor Gunson no está dispuesto a ahorrarnos ni una sola de esas verdades suyas aquí suelta un par de ellas más:
"La razón por la que el Departamento de Estado - como muchos otros mortales - creyó que Chávez había dimitido es porque su general de mayor rango - el leal Lucas Rincón, quien más tarde tendría un par de carteras en los gobiernos de Chávez - dijo eso a todo el mundo en una intervención televisada y radiada en directo."
"Yo mismo pasé 6 semanas a mediados del 2002 intentando encontrar - sin éxito alguno - alguna evidencia de la implicación de los Estados Unidos, algo en lo que firmemente creía. Al mismo tiempo, la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado (OIG en Inglés) estaba llevando a cabo una investigación mucho más rigurosa sobre el tema, bajo petición del senador Christopher Dodd".
"La OIG no encontró evidencia alguna de que el gobierno de los Estados Unidos apoyara el golpe de estado. Lo que descubrieron es que, a lo mejor, la oposición al golpe no se había expresado con suficiente énfasis y que, por tanto, los líderes de la oposición pudieron no creerlo".
Si entiendo correctamente, según el señor Gunson, la única fuente de información que el gobierno de los Estados Unidos tenía durante el golpe y hasta que Chávez fue devuelto al poder fue - sorpresa, sorpresa - los medios venezolanos. Éstos, al parecer, no sólo engañaron al pueblo venezolano acerca de lo que estaba pasando, también marcaron un gol en propia meta a sus amigos del norte.
Yo, como el señor Gunson, también creo firmemente que este informe del Departamento de Estado sobre la implicación del Departamento de Estado en el golpe de Abril de 2002 fue conducido de forma rigurosa; y que sus conclusiones no han sido afectadas por ningún prejuicio o agenda política. Sin embargo, la reciente historia de conclusiones erróneas alcanzadas por informes similares - como lo de las armas de destrucción masiva en Iraq, por ejemplo - nos obliga a ser cuidadosos y, sólo por una vez, seguiremos los buenos consejos del señor Gunson y tomaremos prestado fructífero método de investigación.
Veamos:
El 6 de Abril, 5 días antes del golpe, un informe de inteligencia de la CIA señalaba que "facciones militares disidentes, incluyendo algún oficial de alta graduación disgustado y un grupo de jóvenes oficiales radicales, están acelerando los esfuerzos para organizar un golpe de estado contra el presidente Chávez, posiblemente tan pronto como este mes."
"La perspectiva de un golpe exitoso son limitadas. La trama aún carece de overtura política para poderlo ejecutar".
"Para provocar la acción militar, los organizadores del golpe pueden intentar explotar el malestar que surja de las manifestaciones de oposición programadas para final de mes o de las huelgas en la compañía de petróleos del estado PDVSA"[vi]
El 9 de Abril, la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y la Confederación de empresarios (FEDECAMARAS) convocaron conjuntamente una huelga general para protestar contra el despido de los directores de la compañía ordenado por el presidente de la república.
Otro cable de la embajada de Estados Unidos en Caracas describe como antes de esto, el 5 de Marzo los líderes de FEDECAMARAS y la CTV, Pedro Carmona y Carlos Ortega, hicieron público - "con mucha pompa" y "amplia cobertura mediática" - sus "bases para un acuerdo democrático: los diez principios con los que guiar un gobierno provisional" que ayudaría a "establecer un gobierno de unidad democrática"[vii].
Para el Departamento de Estado de los Estados Unidos, este acontecimiento fue "un paso importante para la oposición, que ha sido siempre rápida a la hora de condenar a Chávez pero que hasta entonces no había sido capaz de mostrar una visión propia".
Pedro Carmona era considerado por el Departamento de Estado de los EEUU, según cables de la propia embajada en Caracas, como "un líder empresarial altamente influyente y respetado que consistentemente ha jugado un papel crítico a la hora de avanzar los intereses comerciales de los Estados Unidos en Venezuela", y después, una vez la alianza entre FEDECARAMAS y CTV había sido forjada, como "el hombre adecuado para el momento adecuado"[viii] capaz de "ofrecer discursos como un hombre de estado en sus apariciones públicas"[ix].
Contrariamente, Hugo Chávez era considerado como "alguien que no lleva los intereses de los Estados Unidos en el corazón" y "un peligro para la estabilidad del país y América Latina".
Además de esto, durante los seis meses anteriores al golpe de estado la CTV había recibido diferentes partidas de dinero de la Nacional Endowment for Democracy (NED) a través del Centro Americano para la Solidaridad Obrera Internacional (American Centre for International Labour Solidarity, ACILS) por una suma total de 776.400 dólares americanos[x].
El objetivo de los programas financiados con este dinero era encontrar "una misión y un nuevo lugar para el movimiento sindical en el desarrollo de la nación"; para encontrar e implementar su nuevo lugar y misión Carlos Ortega se entrevistó en Washington Distrito Federal al final de Febrero del 2002 con Otto Reich, Secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental y antiguo embajador en Venezuela.
Otto Reich durante los años de la administración Reagan era conocido por encabezar la Oficina de Diplomacia Pública para América Latina (Office of Public Diplomacy for Latin America). Esta oficina fue declarada ilegal en 1987 después de ser acusada de "crear y diseminar propaganda blanca por intentar influenciar a los periodistas norteamericanos y a los principales medios de comunicación para retratar a los sandinistas de forma negativa y publicar artículos escritos por Reich y su oficina, pero firmados por catedráticos de universidad y nicaragüenses antisandinistas"[xi], como Eva Golinger explica en su libro El Código Chávez."
La huelga convocada por CTV y FEDECAMARAS, así como las protestas opositoras del días 9 fueron ampliamente cubiertas por los medios privados. Hugo Chávez hizo uso de su derecho presidencial a emitir en cadena (a través de todas las televisoras) varias veces durante el día para dirigirse a la nación. La respuesta de las televisoras privadas fue "dividir la pantalla, mostrando la cadena oficial en un lado y cobertura de actos opositores en otra", "algo sin precedentes en la historia de Venezuela"[xii], como un cabe de la Embajada de Estados Unidos en Caracas afirmaba.
En la mañana del 10 de Abril, Carmona y Ortega declararon que la huelga sería indefinida y un "comité coordinador por la democracia y la libertad" fue establecido para "rescatar el sueño venezolano de libertad y coordinar todas las actividades opositoras"[xiii].
Este "Comité Coordinador por la Democracia y la Libertad" estaba formado por partidos políticos de la oposición, como Primero Justicia, y organizaciones de la sociedad civil, como Asociación Civil Comprensión de Venezuela, Asociación Civil Consorcio Justicia, Fundación Momento de la Gente, Instituto de Prensa y Sociedad o Asociación Civil Asamblea de Educación.
Como el informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado de los EEUU (OGI) reconoce, "durante el periodo de seis meses (anterior al golpe) la NED, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa ofrecieron formación, entrenamiento en creación de instituciones y otro tipo de apoyo en programas que alcanzaron la suma de 3 millones y 3000 mil dólares americanos".
De hecho, el dinero proveniente de la NED destinado a Venezuela durante los seis meses que precedieron al golpe, tanto directamente como a través del Instituto Republicano Internacional, o el Instituto Demócrata Nacional para Asuntos Internacionales, supuso un incremento de 10 veces sobre el dinero destinado a Venezuela en todo el año anterior.
Obviamente, estos fondos "no intentaban contribuir al golpe", como el informe la Oficina del Inspector General nos recuerda, sino que fueron destinados a proyectos con títulos tan pomposos y nobles como "Ayuda para construir organizaciones de la sociedad civil que sean activas en la lucha contra el autoritarismo" o "Apoyo a la creación de una red de organizaciones de la sociedad civil que trabajará para elevar la presencia de la sociedad civil"[xiv].
Sin embargo, nada de esto impidió a los líderes de estas organizaciones dar la bienvenida a la dictadura de Carmona - algunos de ellos incluso se convirtieron en ministros de su gabinete - y firmar el decreto por el cual todas las instituciones democráticas del país fueron disueltas, incluyendo la Asamblea Nacional, la Corte Suprema, el Defensor del Pueblo, el Fiscal General y la propia Constitución.
Como no podía ser de otra forma, ninguna de estas acciones de los ilustres líderes de la sociedad civil venezolana - "los grandes y buenos de Venezuela", como un cabe de la embajada americana en Caracas les describe - impidió que el gobierno de los Estados Unidos incrementará sus subvenciones a estos individuos, partidos políticos y organizaciones hasta los 32 millones de dólares en los siguientes meses y años, financiando programas para "fortalecer redes de la sociedad civil" y "defender los derechos humanos y la libertad de expresión".
Curiosamente, también el 10 de Abril, el general Néstor González González demandó públicamente la renuncia del presidente de la república, amenazándole con una rebelión militar. Dijo en conferencia de prensa emitida en directo por televisión: "El alto mando militar tiene que decirle al señor presidente: señor Presidente, aquí la causa de todo esto es usted. Váyase, entonces...el ato mando tendrá que asumir esa posición porque sino alguien la va a asumir...por él"[xv]
La razón para la repentina aparición pública del general Néstor Gonález González fue explicada el 12 de Abril por un eufórico Victor Manuel García, director ejecutivo de CECA (una consultora de sondeos y encuestas), quien, en una emisión televisiva en directo, expuso los detalles del golpe que había derrocado a Chávez el día anterior.
Victor Manuel García dijo: "cuando decidimos que el general Néstor González González saliera a la luz pública era porque Chávez se iba a Costa Rica y nosotros teníamos que tener a Chávez en Venezuela. Entonces ese pronunciamiento del General González González hace que Chávez no vaya a Costa Rica, se quede en Venezuela y ahí es cuando nosotros activamos el plan definitivo."[xvi]
Este plan, en palabras del vicealmirante Vicente Molina Tamayo, quien se convertiría en ministro de asuntos exteriores en el gobierno de Carmona Estanga, consistía en "una vez que tuviéramos el apoyo masivo de la sociedad civil, cuando el apoyo de la sociedad democrática llegara a su punto máximo, entonces deberíamos pasar al uso de las fuerzas armadas"[xvii].
El plan fue adelante y la oposición organizó una manifestación para el día siguiente, 11 de Abril. En principio, la concentración debería tener lugar en la sede de PdVSA, a once kilómetros del Palacio de Miraflores, donde desde el inicio de la huelga, dos dias antes, se había estado celebrando otra concentración en apoyo a Chávez.
Sin embargo, en la mañana del 11 de Abril, el recientemente constituido "Comité Coordinador por la Democracia y la Libertad" se reunió y decidió "ir a por todo; buscar la inmediata salida del presidente Chávez".
"Era claro (en esta reunión) - dice un telegrama de la embajada de los EEUU en Caracas - que el apoyo para que la marcha continuara desde la sede de PdVSA hasta Miradores era creciente (...) por voto unánime a viva voz (aclamación) se decidió que Pedro Carmona y Carlos Ortega tomaran la decisión sobre la concentración en PdVSA".
Después, en la concentración en PdVSA, según ese mismo cable, "para cuando Carmona había terminado de hablar, todo estaba decidido: a Miraflores"[xviii].
Entre tanto, un grupo de oficiales de alto grado dirigidos por el Almirante Héctor Ramírez Pérez se reunió en un lugar secreto del este de Caracas con un equipo de televisión encabezado por el periodista de CNN Otto Neutsland.
"Los oficiales cambiaron sus uniformes de campaña por uniformes de gala" - Neutsland explicó después - "ensayaron y lo grabé. Mi equipo lo grabó. Estaban hablando de muertos cuando aún no había muerto nadie en las calles"[xix].
En su marcha hacia el centro de Caracas, la manifestación de la oposición era descrita por los canales privados de televisión como "una marcha pacífica de la sociedad civil", donde ningún incidente violento había tenido lugar.
Sin embargo, poco después de que ésta echara a andar hacia Miraflores, Eleaza Narváez y Carmén León, ambos participantes en esta manifestación, fueron heridos de bala por disparos realizados desde dentro de la marcha.
Las televisiones privadas reservaban todas sus referencias a actos violentos para los bolivarianos. Así, Carriles Randosky, un alcalde oposicionista, fue entrevistado en directo en televisión alrededor de las 2 de la tarde. "Nos han dicho", dijo, "que nos están aguardando con criminales armados. ¿Es esa la Venezuela que queremos? ¿Una Venzuela desgarrada por la sangre y la confrontación?"
Varios cargos públicos bolivarianos aparecieron en las pantallas de la televisión del estado, Canal 8, pidiendo a los líderes opositores que pararan la marcha.
La marcha de la oposición alcanzó los alrededores de Miraflores.
Supuestamente, la Policía Metropolitana, bajo el control del líder de la oposición y alcalde mayor de Caracas Alfredo Peña, debía establecer, junto a la Guardia Nacional, varias líneas de control para evitar enfrentamientos entre los dos grupos. Sin embargo, éstas se disolvieron rápidamente, dejando a los manifestantes de oposición avanzar.
Entretanto, el grupo de 10 militares de alto rango seguía aguardando una unidad de transmisión de microondas que debían de recibir de manos de un canal privado de televisión para emitir su pronunciamiento. "Era una especia de señal", explicó Otto Neutsland - "un código para que otros se pusieran en marcha y apoyaran la insurrección militar que se estaba preparando".
Sobre las 3 de la tarde recibieron la noticia de que el presidente Hugo Chávez estaba a punto de dirigirse al país con una emisión en cadena, por lo que, en palabras del almirante Héctor Pérez Pérez, "decidimos acelerar las preparaciones".
A esa misma hora, los líderes opositores abandonaron la marcha y el cordón de la Policía Metropolitana al sur de Avenida Baralt fue disuelto. Poco después se oyeron los primeros disparos.
Las primeras víctimas fueron llevadas a un centro médico dentro del Palacio de Miraflores, donde recibieron atención médica de urgencia. Estas imágenes fueron captadas por las cámaras de Venevisión y simultáneamente emitidas en directo por otras cadenas de televisión. Los comentarios que acompañaron a estas imágenes en los canales privados de televisión hablaban de chavistas que se desmayaban por el efecto del calor.
Alrededor de las 15:45 horas, Chávez comenzó su alocución en cadena.
En un momento determinado las cadenas privadas de televisión dividieron las pantallas en dos, como habían hecho un par de días antes, mostrando en un lado a Chávez y en el otro, imágenes de la marcha opositora.
Poco después el gobierno sacó del aire las señales de esas televisoras porque "estábamos a punto de emitir el mensaje con los diez oficiales llamando a la rebelión militar contra el presidente", según Otto Neutsland.
Poco después de que la cadena presidencial terminara, los canales privados de televisión comenzaron a recuperar sus señales.
Venevisión abrió de nuevo con el Vicealmirante Molina Tamayo y el general Guaicapuro Lameda llamando a las fuerzas armadas a la rebelión desde los estudios de la cadena. Molina Tamayo dijo: "Este gobierno no es legítimo. Deben actuar. Ni un paso atrás".
El tiroteo en los alrededores de Miraflores continuó a lo largo de la tarde. Al final del día había 19 personas muertas y 69 heridas, según el último informe de la defensoría del pueblo.
De las 19 personas muertas, 7 eran chavistas, 6 manifestantes de la oposición y otros seis fueron gente que, sin participar en ninguna de las concentraciones, fueron cogidos en medio de la violencia. De las 69 personas heridas, 38 eran chavistas, 17 opositores y los restantes 16 eran no participantes.[xx]
Como las autopsias y la documentación médica muestra, muchos de ellos, en ambos lado del espectro político, presentaban heridas de bala con trayectoria descendiente, lo que indica la presencia de francotiradores en los alrededores del Palacio de Miraflores.
De hecho, en torno a las 19:30 horas, 7 personas fueron detenidas en el Hotel Ausonia (Av. Baralt); cinco en la habitación 809 y otros dos en la 412. Habían sido reconocidos como francotiradores por testigos en la calle; fueron rápidamente puestos en libertad el 12 de Abril, durante la dictadura de Carmona Estanga, alegando errores de forma en su detención. Investigaciones posteriores, sin embargo, revelaron que, al menos 3 de ellos, habían disparado armas de fuego poco antes de su detención, según el informe de la Defensoría del Pueblo.
Los canales privados de televisión anunciaron que Chávez había pedido a sus seguidores que dispararan sobre manifestantes pacíficos y desarmados y que los Círculos Bolivarianos habían masacrado a los manifestantes de la oposición.
Como evidencia gráfica de tales acusaciones imágenes de chavistas disparando desde Puente Llaguno fueron incesantemente emitidas en Venezuela y alrededor del mundo.
Estas imágenes no mostraban a qué o a quién esta gente apuntaba y, como Luis Alonso Fernández, el periodista que firmó la noticia, reconoció bajo juramento en la Asamblea Nacional, ni él "ni su equipo pudieron ver a qué disparaban porque eso estaba fuera de nuestro rango visual".
Sin embargo, para la oposición venezolana, el gobierno de los Estados Unidos, sus aliados y alguna otra organización periférica, estas imágenes debían convertirse en la evidencia que probaba que todas las acusaciones hechos en los meses anteriores por los líderes de la sociedad civil venezolana sobre el carácter dictatorial de Chávez eran verdad.
A pesar de que el equipo que grabó las imágenes no pudo ver a qué disparaba la gente sobre Puente Llaguno, cuando éstas fueron emitidas por televisión se acompañaron con comentarios del tipo: "miembros del MVR están disparando sus armas automáticas sobre manifestantes indefensos, vean como vacían el arma disparando y vuelven a cargar. Ahí están con sus franelas del MRV".
Varios testimonios, como el del reportero francés Maurice Lemoine, aseguraban que la gente en Puente Llaguno estaba en realidad defendiéndose de los disparos de francotiradores y de la Policía Metropolitana estacionada en el sur de la Avenida Baralt.
Este hecho fue luego confirmado por abundante material gráfico - videos y fotografías - que muestran claramente que los chavistas de Puente Llaguno estaban repeliendo los ataques de la Policía Metropolitana que, bajo las órdenes de Alfredo Peña, fue usada como una fuerza de choque en el golpe.
De hecho, la manifestación de la oposición nunca marchó a lo largo de Avenida Baralt hacia Puente Llaguno; y entre el momento en el que cayó la última victima de la oposición y el momento en el que el tiroteo empezó en Puente Llaguno pasaron más de 45 minutos.
Cuando imágenes de heridos siendo llevados a los servicios médicos en el Palacio de Miraflores fueron emitidas, los comentaristas identificaron a éstos como "víctimas de las bandas armadas del MRV y los círculos bolivarianos", añadiendo comentarios como este: "Está claro que lo tenían todo preparado. Incluso habían organizado un hospital de campaña".
Pero, como podía verse en esas mismas imágenes, la gente evacuando los heridos a los centros médicos vestía camisetas y boinas del MRV, igual que algunas de las víctimas, quiénes, en realidad, eran chavistas heridos en Puente Llaguno por el fuego de francotiradores y la Policía Metropolitana.
También se emitieron imágenes de chavistas tumbados boca abajo en Puente Llaguno. Éstos intentaban cubrirse de los disparos de la Policía Metropolitana, como las imágenes sin editar del equipo de Luis Alonson Fernández muestran claramente.
Sin embargo, cuando las imágenes editadas fueron emitidas en TV éstas fueron acompañadas por comentarios como: "mírenles. Listos en posiciones de ataque. Estos son los círculos bolivarianos, lanzando cohetes para intentar, de alguna manera, camuflar las acciones que están a punto de cometer."[xxi]
De esta manera, todo parecía salir de acuerdo al plan de los golpistas. "Para provocar la acción militar, los golpistas pueden intentar explotar el malestar y la agitación de las manifestaciones de oposición programadas para final de mes o las huelgas en la compañía de petróleos estatal PdVSA", decía el informe de la CIA del 6 de Abril.
Parece también que, desde el día en que ese mismo informe de la CIA fue redactado, los canales privados de televisión habían superado sus "reticencias" a verse involucrados en un posible golpe fallido, arreglándoselas para producir "la cobertura política para llevarlo a cabo", cuya ausencia, debemos recordar, había sido identificada por la CIA como el eslabón más débil en el plan de los golpistas.
Todas estas imágenes pretendían mostrar, como muy bien lo expresó uno de esos "grandes de Venezuela", que "ese que hasta ahora había sido presidente ha probado hoy con su actitud que las acusaciones hechas sobre intenciones dictatoriales eran verdad".
Sin embargo, no era suficiente con fabricar una cobertura política al golpe. Los golpistas, y especialmente sus aliados norteamericanos, necesitaban una "cobertura legal" para que este golpe de estado clásico pudiera ser reconocido internacionalmente sin muchas complicaciones diplomáticas.
Así, durante la tarde del 11 de Abril las televisoras privadas de televisión no pararon de emitir noticias en las que se aseguraba que nuevas unidades militares y cuarteles se iban uniendo a la rebelión "cívico militar" contra el "tirano" Chávez.
Sobre las 20:30 horas, fuerzas especiales del Estado Mirando ocuparon las instalaciones del Canal 8, el único disponible para el gobierno, y lo sacaron del aire. Más tarde, una delegación de militares sublevados entró en el palacio presidencial para demandar la renuncia y rendición de Chávez.
Alrededor de la 3:30 horas del 12 de Abril, en la madrugada del golpe, Bartley y O'briain (La revolución no será transmitida), grabaron dentro del Palacio de Miraflores cómo la ministra bolivariana de medio ambiente salía de la sala en la que los militares sublevados y Chávez negociaban su rendición y anunció: "políticamente que quede claro. El presidente no ha renunciado y va a ser llevado detenido. Es un golpe de estado. Que lo sepa el mundo. Es un golpe de estado; un golpe contra la gente, que lo ama".
Quizás, al señor Gunson, quien se refiere al documental como a "una extraordinaria película de propaganda"[xxii], le gustaría hacernos creer que, en su sabiduría demoníaca, Chávez organizó todo esto para envolver su retorno al poder en un manto heroico.
El señor Gunson pare sugerir que la presencia de los cineastas irlandeses en Miraflores no es casual. De hecho, para él, parece ser que su llegada en septiembre de 2001 forma parte de ese famoso plan para despedir a 20.000 empleados de PdVSA, cuya última fase debía de ser llevada a cabo un año y medio después de Barley y O'Briain pisarán por primera vez Venezuela, en marzo de 2003.
Por supuesto y como ya es costumbre en él, el señor Gunson, puede siempre encontrar la confirmación de tal maniobra en las palabras del propio Chávez, quien, mientras era llevado detenido respondió con un "Aún no nos hemos ido" a un colaborador que se le acercó a decirle "¡nunca nos rendiremos, presidente! ¡Volveremos, presidente!"
El mundo, sin embargo, tuvo que esperar algún tiempo para saber que Chávez no había renunciado. Esos que lo sabían y tenían la capacidad para hacerlo público lo mantuvieron en secreto. Ningún medio de comunicación venezolano o extranjero informó sobre ello, como tampoco lo hizo el gobierno de los Estados Unidos, a pesar de que lo sabían muy bien, ya que como el informe de la OIG del Departamento de Estado reconoce "los opositores a Chávez informaron a sus interlocutores norteamericanos de sus (...) intenciones, objetivos y/o planes".
En vez de informar al mundo de lo que realmente había ocurrido, consiguieron que el general Lucas Rincón apareciera en televisión anunciando la renuncia de Chávez.
El dudoso papel que Lucas Rincón jugo en el golpe fue comentado por el propio señor Gunson quien, en un artículo publicado en el St Petersburg Times el 22 de Abril de 2002, escribe:
"Los disparos no habían comenzado todavía y había un sentimiento de fiesta en el aire.
Un mar de gente inundó la capital (...) entre el gentío, el líder sindical y opositor a Chávez, Carlos Ortega, estaba maravillándose por la masiva concurrencia cuando su teléfono móvil sonó."
Al otro lado de la línea estaba el General Lucas Rincón, jefe de las fuerzas armadas venezolanas."
Hablaron brevemente, un testigo dice. Luego Ortega se giró hacia los que le rodeaban y dijo, usando un epíteto profano para referirse a Rincón. "Dice que hemos ganado. Todo ha acabado".
Pero era sólo el comienzo"[xxiii].
Esta historia que nos cuenta el señor Gunson acerca del gobierno de los Estados Unidos siendo engañado por los golpistas - incluidos los medios privados de comunicación - recuerda las fábulas en las que el señor feudal acaba engañado por su sirviente y bien podría dar el tono para un entretenido thriller o una producción hollywodiense de ciencia ficción con su dosis de sarcasmo incluida.
Así, cuando la OIG del Departamento de Estado establece que "cuando, contrariamente al consejo de los Estados Unidos, el gobierno interino disolvió la asamblea y la corte y tomó otras acciones antidemocráticas, el Departamento trabajó através de la Organización de Estados Americanos para condenar esos pasos y restaurar la democracia y la constitucionalidad en Venezuela", uno sólo tiene que leer las intervención de Roger F. Noriega (el representante de los EEUU en la OEA) en la sesión informal privada del Consejo Permanente de la OEA que tuvo lugar el 13 de Abril - adjuntas al informe como apéndice - para degustar el fino humor negro que se destila en los pasillos del Departamento de Estados de los Estados Unidos.
"Necesitamos estar seguros" - dijo Noriega - "de que los elementos esenciales de la democracia son respetados: derechos humanos y libertades fundamentales, acceso a libre ejercicio del poder de acuerdo a la ley; un sistema plural de partidos políticos y organizaciones; separación de poderes e independencia de todas las ramas del poder; libertad de expresión y de prensa; subordinación constitucional de todas las instituciones del estado a la legalmente constituida autoridad civil.".
Para ese momento Carmona había ya desbandado todas las instituciones democráticas en Venezuela y dado rienda suelta a una ola de represión política que dejó más de 50 personas muertas en las calles y cientos de detenidos.
De hecho, la administración norteamericana no estaba sola en sus intentos por legitimar el gobierno golpista. En esta tarea el señor Bush encontró la mano amiga de sus más queridos amigos y aliados, como el señor Uribe y Aznar, Presidentes de Colombia y España, y el primer ministro británico, Tony Blair.
El 12 de Abril, el Ministro de Asuntos Exteriores del gobierno Británico, Denis MacShane emitió un comunicado en el que declaraba la posición de su gobierno sobre los hechos que estaban teniendo lugar en Venezuela. Dijo:
"Siguiendo la salida del Presidente Chávez, el Reino Unido quiere ver un pronto retorno a un gobierno legítimo y democrático en Venezuela, (...) que respete completamente los derechos humanos y la ley internacional...cualquier retraso en este proceso será contrario a la larga tradición histórica venezolana de democracia e inaceptable para la comunidad internacional"[xxiv].
Sin embargo, el único gobierno legítimo y democrático que debería estar restablecido era el que violentamente e inconstitucionalmente fue derribado por esos a quienes el gobierno británico estaba dando apoyo y legitimidad con esa declaración.
El gobierno español recibió en la madrugada del 11 al 12 de Abril un telegrama de su embajador en Caracas que decía: "Estrategia oposición dirigida a conseguir salida presidente Chávez a través presión Ejército está dando, pues, resultado. Confederación Trabajadores Venezuela, patronal, aprovecharon conflictos Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima, PDVSA, para conseguir movilización masiva población caraqueña, que por su parte puso ayer tarde muertos necesarios para provocar intervención Ejército, única fuerza en este país, frente a debilidad partidos políticos oposición, capaz de poner fin al Gobierno del presidente Chávez"[xxv].
Unas horas después, a medio día del 12 de Abril, y a iniciativa del gobierno de Aznar, el gobierno de los EEUU y el español hacen público un comunicado conjunto en el que reconocen al futuro gobierno golpista, expresando "su deseo de que la excepcional situación que vive Venezuela condujera in el periodo más corto posible a una complete normalización democrática".
En aquel momento el gobierno español ostentaba por turno la presidencia de la Unión Europea, el mismo día 12 de Abril, y no dudó hacer uso de ésta para favorecer los intereses del gobierno golpista de Carmona Estanca. El día 12 de abril un comunicado oficial en nombre de la Unión Europea, producido sin consultar al resto de miembros, lee: "la Unión Europea confía en que el respecto del gobierno de transición hacia los valores e instituciones democráticos para superar la crisis actual con total respeto por los derechos y libertades fundamentales"[xxvi].
El gobierno del Partido Popular, por su parte, siempre mantuvo, al igual que la administración norteamericana dice de su embajador en Caracas, que el señor Viturro de la Torre "trabajó para restaurar la democracia y la constitucionalidad en Venezuela, intercediendo por la integridad física de Chávez"[xxvii].
No es por tanto sorprendente que "los opositores al gobierno de Chávez oyeran pero no creyeran realmente las escasos y esparcidos avisos de no reconocimiento para un gobierno golpista, sanciones económicas y otras acciones concretas de castigo" que, según el informe de OIG, "fueron transmitidos oralmente por oficiales del Departamento de Estado".
"Parece, por tanto" - concluye el informe de la OIG al que el señor Gunson da tanta credibilidad - "que el proverbio español, a veces una cosa ves y otra es, se aplica a la percepción que Estados Unidos tenían de los oponentes de Chávez y la que éstos tenían de los Estados Unidos en los seis meses previos al fin de semana en cuestión (11-13 Abril 2002) Donde los americanos vieron en nuestra política y declaraciones una "luz roja" contra movimientos inconstitucionales y antidemocráticos, los venezolanos vieron, al menos, una luz amarilla"[xxviii].
El nivel de cinismo que este informe destila es difícil de igualar. Aún así, la experiencia - y el señor Gunson - nos enseñan que esto es posible. A mi parecer, otro dicho español le va mejor a esta ocasión "más hablan los hechos que las palabras".
Derechos Humanos en Venezuela.
"A principios de 2004" - Nos informa el señor Gunson en su artículo Mitos y leyendas bolivarianas - "la oposición salió a la calle en grandes números para protestar la negativa de la autoridad electoral a llamar un referéndum revocatorio del Presidente Chávez, a pesar de que se habían entregado más del número necesario de firmas".
"Las manifestaciones" - continúa el señor Gunson - "fueron reducidas con lo que el señor Mundaraín llamó un "uso desproporcionado de la fuerza". Mundaraín citaba no sólo un uso excesivo de pelotas de goma, sino 7 casos de tortura y otros 17 de "tratamiento cruel, inhumano y degradante".
Como dice el señor Gunson, el Defensor del Pueblo, Germán Mundaraín, "quien en casi cualquier cosa sigue servilmente la línea gubernamental", reconoció que "las fuerzas de seguridad se permitieron el uso de excesiva violencia, posiblemente detenciones arbitrarias, tratamiento abusivo e incluso tortura", y pidió al fiscal general que investigara a fondo esos casos.
El Informe de la Defensoría del Pueblo - esta vez como prueba de su carácter servil, diría el señor Gunson - también señala que "los manifestantes llevaron a cabo actos de vandalismo, atacando propiedad privada y pública, a otros ciudadanos y a las fuerzas de seguridad; portando algunos de ellos armas de fuego."[xxix]
Estos actos "espontáneos" de protesta contra la "arbitraria" decisión del CNE fueron conocidos en Venezuela como guarimba.
"Guarimba" - explica Eva Golinger - "buscaba la participación de los grupos de derecha en desobediencia civil generalizada y actos de violencia en las calles de Caracas y otras áreas metropolitanas, buscando provocar la reacción represiva de las fuerzas del Estado que luego justificaría las acusaciones de violaciones de derechos humanos y ausencia de orden constitucional, (...) Provocadores quemaron basura en las calles, bloquearon carreteras y lanzaron cócteles molotov y otro tipo de bombas caseras a las fuerzas de seguridad"
Según Robert Alonso, uno de los más prominentes líderes de la oposición en esa época, "el único objetivo de la guarimba - aparte de paralizar el país por completo - es crear un estado de anarquía lo largo y ancho del país con la ayuda de la ciudadanía en las principales ciudades de Venezuela para obligar al régimen CASTRO-COMUNISTA en Venezuela a ordenar el Plan Ávila. (...) Creemos que, como pasó el 11 de Abril de 2002, nuestros oficiales no aceptarán las órdenes de masacrar al pueblo y, consecuentemente, llamarán a la insubordinación constitucional."[xxx]
Para el señor Gunson tampoco hay necesidad de comentar las razones por las que el CNE (Comité Nacional Electoral) cuestionó un millón de las firmas recibidas como fraudulentas.
El hecho de que cerca de 800.000 líneas de firmas hubieran sido rellenadas con caligrafía duplicada en violación de las regulaciones de la CNE no debería tener, según Gunson, peso alguno en la decisión de la CNE. Para el señor Gunson, si los muertos volvían a la vida para demandar su derecho a revocar el presidente de la república - como la constitución bolivariana garantiza a todos los venezolanos - y estampar sus firmas en la petición opositora, eso sólo podría considerarse como la señal definitiva de la impopularidad de Chávez.
Si hay represión política contra los opositores de Chávez, deberá haber también prisioneros políticos, razona el señor Gunson; y éste los encuentra en la figura del General Franciso Usón, "quien fue condenado por traer deshonor a las fuerzas armadas después de ofrecer su opinión profesional, como ingeniero militar, sobre si un lanzallamas podría haber causado serias quemaduras a cinco soldados en una celda de castigo, dos de los cuales murieron".
Siendo como es una persona con tantas y tan finas cualidades, uno no puede sino preguntarse qué altas cotas no habrían estado reservadas al señor Gunson si sólo hubiese tenido la suerte recibir algunas nociones básicas de filosofía, matemáticas y derecho.
Seguramente, la naturaleza de una ofensa deriva de la norma violada, más bien que de las condiciones particulares del individuo que ha violado la ley. Se juzgan los hechos, sustanciados en evidencia factual, no las condiciones particulares del individuo. De hecho, éstas sólo se tienen en consideración, como circunstancias atenuantes o agravantes, cuando la ley así lo establece. Sin estos principios básicos el estado de derecho no puede imperar y, como el señor Gunson seguramente bien sabe, sin estado de derecho no existe protección posible a los derechos humanos.
Si el General Francisco Usón era un oponente político o un amigo de Chávez este hecho no fue tenido en cuenta a la hora de abrirle la causa procesal y juzgarle. Fue acusado de una infracción del código militar y juzgado bajo ley militar, Si consideramos o no estas leyes como reaccionarias o injustas es una cuestión diferente, pero eso en ningún caso califica al General Franciso Usón como preso político.
Como ya expresamos antes, este modo de razonar garantizaría el más alto grado de impunidad a quienquiera que tomara una postura crítica con el gobierno bolivariano o expresara su disgusto por él, independientemente de cómo lo expresara y los crímenes que hubiera cometido.
El gobierno bolivariano ni sanciona ni anima las violaciones de derechos humanos. Por el contrario, sus acciones han ido encaminadas a fortalecer las instituciones que, de acuerdo con la Constitución Bolivariana, deben mantener la defensa y reparación de las víctimas de abuses en sus derechos humanos, como, por ejemplo, la Oficina de la Defensoría del Pueblo.
Manos fuera de Venezuela defiende que la Constitución Bolivariana, su marco constitucional y legal, y algunas políticas e iniciativas legislativas contienen importantes áreas de progreso en relación a los derechos humanos; tales como - entre otras - La ley de violencia contra las mujeres y la familia, la ley de tierras y de desarrollo, el decreto presidencial número 1795 del 27 de Mayo que concierne la protección de las lenguas de los pueblos indígenas, el plan nacional de prevención de la violencia contra las mujeres que dispone el cuidado de las mismas, el plan nacional por la igualdad de la mujer o el Banco de la Mujer.
Esto es algo en lo que están de acuerdo el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura, el Comité de las Naciones Unidas por la Eliminación de la Discriminación Racial y el Comité de la Naciones Unidas de Discriminación contra las Mujeres.
La Campaña Manos Fuera de Venezuela no pretende hacer creer a nadie que no hay violaciones de derechos humanos en Venezuela. Eso sería ridículo. No hay ningún país del mundo donde no haya violaciones de derechos humanos. Por ejemplo, en relación al Reino Unido, el Informe 2006 de Amnistía Internacional señala que:
"El gobierno (británico) continuó erosionando derechos humanos fundamentales, el Estado de Derecho y la independencia del poder judicial, persistiendo en sus intentos por acabar con la prohibición de la tortura dentro y fuera de sus fronteras, y promulgando y buscando promulgar legislación inconsistente con el derecho doméstico e internacional sobre derechos humanos. (...) Medidas contraterroristas han conducido a serias violaciones de derechos humanos"[xxxi].
Contrariamente a las denuncias del señor Gunson sobre violaciones de derechos humanos sistemáticas y políticamente motivadas contra opositores contrarrevolucionarios - algo que, según el señor Gunson, el gobierno bolivariano inspira, sanciona y promueve - los datos revelan que aquellos con más posibilidades de sufrir violaciones de sus derechos humanos a manos de las fuerzas de seguridad no son los opositores a Chávez, sino los jóvenes pobres de las ciudades.
De hecho, en aquellos casos en los que la orientación política de las víctimas de violaciones de derechos humanos fue identificada, éstas, con terrible frecuencia, resultaban ser activistas políticos y comunitarios en la órbita del movimiento bolivariano, quienes han sufrido violaciones de sus derechos humanos por grupos paramilitares y cuerpos de seguridad bajo el control de municipios o autoridades regionales gobernadas por partidos de la oposición.
Los casos más conocidos son los asesinatos de líderes campesinos en el Estado Zulia, gobernado por el candidato presidencial de la oposición, Manuel Rosales, y los asesinatos por la Policía Metropolitana de Caracas bajo el control del líder opositor y alcalde mayor de la ciudad, Alfredo Peña.
Una vez estos hechos han sido establecidos, no es difícil entender, como señala el Frente Campesino Ezequiel Zamora, que la parálisis en la que se haya el sistema judicial venezolano a la hora de enfrentar este tipo de casos es en gran medida debida a la falta de interés que éstos suscitan entre muchos de los opositores, que copan la mayoría de los cargos más altos dentro de las instituciones judiciales.
Hugo Chávez lo expresó de esta manera en una entrevista en Septiembre de 2006, "hay una constante contrarrevolución burocrática (...) la vieja y la nueva burocracia que se resiste a los cambios, tanto que uno tiene que esperar y esperar después de dar las instrucciones, y seguirlas para estar seguro de que no son retrasadas o abandonadas o minimizadas por esta contrarrevolución burocrática que tenemos dentro del Estado. Este es uno de los elementos de la nueva fase de transformación del Estado que va a llegar. (...) La otra cara la de la contrarrevolución burocrática es la contrarrevolución de la corrupción. Este es otro peligro terrible, porque aparece allí donde menos lo esperas."[xxxii]
Aunque bastante diferente de esa imagen de un Chávez autoritario con poderes absolutos e intrusivos que al señor Gunson le gusta presentarnos, ésta opinión de Chávez parece ser compartida por la inmensa mayoría de los venezolanos, quienes el 3 de Diciembre de 2006 le reeligieron como presidente de la República Bolivariana de Venezuela con el 63% del voto; 3.016.614 votos más que Manuel Rosales, el candidato de la oposición.
La campaña Manos Fuera de Venezuela defiende la causa de la revolución Venezolana y el movimiento bolivariano. Como campaña de solidaridad, entendemos que los avances para las masas venezolanas que éstos años de gobierno bolivariano han traído en áreas como salud, educación o derechos humanos, sólo pueden ser asegurados y ampliados a través del fortalecimiento, profundización y culminación del proceso revolucionario
Otra vez a vueltas con la libertad de prensa
Como mencioné al principio de este ya muy largo artículo, el 27 de Noviembre de 2006, una letra firmada por Phil Gunson fue publicada en The Guardian. El señor Gunson acusaba al secretario general del Sindicato Nacional de Periodistas (NUJ en inglés) de haber "persuadido" a la Conferencia de este sindicato para defender la causa de solidaridad con la revolución venezolana.
Para ilustrar su argumentación escribió sobre como "el régimen (el gobierno venezolano) toma nota de tu periodismo crítico, y el ministro de información, Andrés Izarra, convoca una conferencia de prensa - emitida en directo en televisión - para denunciarte como un agente pagado al servicio del Departamento de Estado de los Estados Unidos, a la cabeza de una campaña para desestabilizar al gobierno"[xxxiii].
Estas declaraciones del señor Gunson fuero secundadas por Aidan White, Secretario General de la Federación Internacional de Periodistas, quien, en una carta publicada en The Guardian el 4 de Diciembre de 2006, escribió:
"La Federación Internacional de Periodistas ha dado cuenta de más de 700 incidentes por acoso, intimidación y violencia contra periodistas y los medios sólo en los últimos 4 años".
"A lo largo de los últimos 7 años ha habido numerosas acciones contra los medios y los periodistas - legales e ilegales - que han comprometido severamente las condiciones para el periodismo profesional".
"El presidente Hugo Chávez ha desplegado una retórica violenta contra los dueños de los medios y ha creado una atmósfera en la que los periodistas genuinamente independientes que tratan de mantenerse alejados tanto del gobierno como de la oposición están bajo constante presión"[xxxiv].
Aidan White no ofrece ninguna información sobre los tipos de incidentes registrados en Venezuela por su oficina regional, tampoco da ningún dato sobre incidentes similares en países conlindantes. Toda la información disponible sobre incidentes en la página web de la IFJ está publicada en los informes 2005 y 2006 "sobre periodistas y trabajadores mediáticos muertos ".
Estos informes revelan que entre 2005 y 2006, el número de periodistas y trabajadores de los medios muertos fue: 1 en Argentina, 2 en los Estados Unidos, 2 en Guatemala, 2 en Haiti, 3 en la República Dominicana, 3 en Ecuador, 5 en Guayana, 5 en Venezuela, 6 en Colombia, 6 en Brasil y 10 en México.
Parece, por tanto, que el nivel de violencia contra los periodistas y trabajadores de los medios en Venezuela es similar al de los países de su entorno- como Colombia, Guayana y Brasil - ligeramente superior al de Ecuador y la República Dominicana y muy inferior al de México.
Si miramos más de cerca de estos informes resulta que de los 5 periodistas y trabajadores mediáticos muertos en Venezuela de forma violenta en 2005 y 2006, tres - Enis Garmendia de Ortiz, Jorge Aguirre y Jesús Flores Rojas (un periodista, un fotógrafo y un editor) - trabajaban para periódicos con una línea editorial claramente crítica con el gobierno bolivariano; y los otros dos, Pedro Bastado y José Joaquín Tovar - un periodista y un editor - trabajaban para la "prensa oficialista"[xxxv].
Queda demostrado que las denuncias de los señores White y Guson sobre "represión institucionalizada contra los medios" y sobre Chávez alimentando esta violencia con su "desmedida retórica" están lejos de la realidad.
Sin embargo, se parecen bastante a algunos de esos anuncios de los partidos opositores que las televisoras privadas pasaron gratis y machaconamente durante el paro patronal y sabotaje de la industria petrolera de Diciembre 2002 y Enero de 2003.
"Sólo hay un persona responsable por tanto abuso, impunidad, anarquía e ingobernabilidad; sólo hay un responsable de las violaciones a la constitución; de financiar los círculos de terror creados a su sombra; de regalar nuestro petróleo; de politizar nuestras fuerzas armadas; de irrespetar nuestras instituciones; de la división de Venezuela; del odio entre hermanos"[xxxvi].
De hecho, nada de esto es nuevo; el 25 de Febrero de 2002, la Oficina Regional de la IFJ en Caracas, publicó su "Informe sobre Venezuela 2002", firmado por Gegorio Salazar, Coordinador Regional. El informe aseguraba:
"El empeoramiento de la crisis económica, expresada a través de la devaluación de la moneda en un 20% (12-02-02) viene en un tiempo (...) en el que la aprobación de los 49 decretos leyes a través de la Ley Habilitante, sin consultación alguna de los sectores interesados, conduje a una huelga general (...) que paralizó al 90% del país. El gobierno se rechazó revisar o anular las leyes y aún mantiene ese rechazo".
"El 23 de Enero de este año (2002) en la conmemoración del 44 aniversario de la deposición del último dictador, la sociedad civil se echó a las calles en una manifestación que reunió a más de 200.000 personas de todas las clases sociales, quienes comenzaron a demandar, cada vez de forma más vehemente, la renuncia del Presidente. Adicionalmente, hay claros signos de que la mayoría de las Fuerzas Armadas Nacionales rechaza el proyecto del Presidente."
"En sus discursos el Presidente señala, de forma general, que los periodistas venezolanos no tienen respeto por la ética; que son pagados por mentir y manipular; y que son utilizados indiscriminadamente para servir los escandalosos, sensacionalistas y mercantilistas intereses de los dueños de los medios de comunicación."
"La repetición de estos desaforados ataques del Presidente Chávez contra los periodistas venezolanos ha causado agresiones físicas llevadas a cabo por grupos de fanáticos gubernamentales contra periodistas de diversos medias, poniendo así su integridad física en peligro".
"Estas constantes agresiones han estigmatizado la imagen del periodista y el mero hecho de portar sus instrumentos de trabajo - grabadoras o cámaras de televisión - genera las agresiones de las turbas del partido del gobierno".
"El Presidente Chávez insiste en que la perdida de su popularidad, que al principio de su mandato había alcanzado casi el 80% y ahora apenas llega al 20%, se debe a la manipulación de los medios. El presidente se niega a aceptar estos resultados infavorables de las mismas encuestas que en el pasado le otorgaban gran popularidad"[xxxvii].
En resumen
Hemos de creer, porque en ello han puesto su empeño y dinero, que las políticas económicas del gobierno bolivariano, supuestamente introducidas de forma autoritaria y con completo indiferencia hacia los sectores afectados, están llevando al país hacia un desastre total. La sociedad civil, mientras celebraba la deposición de la última dictadura", se enfrenta a una nueva impuesta por Chávez y, valientemente le demanda su renuncia. Chávez culpa a los medios por su "perdida de popularidad" y usa sus violentas turbas de fanáticos chavistas para acosarles y suprimirles.
Este "imparcial" y "objetivo" informe producido por la Oficina Regional del IFJ in Caracas, fue publicado 5 días antes de que la oposición venezolana se pusiera de acuerdo en "sus bases para un acuerdo democrático, diez principios para guiar un gobierno transitorio de unidad democrática; una visión compartida y una señal de esperanza para los venezolanos preocupados por lo que se consideraba una auténtica emergencia nacional"
Un telegrama del Departamento de Estado, fechado el 24/01/02, se hace eco de la sutileza de la prensa escrita: "in los días previos al 23 de Enero los más importantes periódicos, como El Universal y El Nacional, han sacado retrospectivas del alzamiento de 1958 explicitando el paralelismo entre las dos marchas".
El 15 de Marzo, Aidan White condena en un comunicado de prensa a Chávez por "su despiadada campaña contra los medios independientes". "El Presidente" - aseguraba White - "ha creado tal atmósfera de odio e intolerancia contra el periodismo que la integridad física está amenazada".
Para ese momento, según informes de la CIA, "había crecientes signos de que los líderes empresariales venezolanos (entre los que los dueños de "los medios independientes" tenían una posición prominente) y oficiales del ejercito estaban cada vez más insatisfechos con el Presidente, a quien el ejercito podría intentar derrocar si la oportunidad apareciese, ya que los medios legales existentes, como su impugnación, resultaban engorrosos".
El 1 de Abril, otro informe de la CIA afirma que "Chávez estaba enfrentándose a una oposición continua de los medios, la iglesia católica y los partidos políticos de la oposición enojados por los decretos leyes de diciembre" y que "oficiales contrariados estaban aún planeando un golpe para primeros de abril".
Finalmente, el 11 de Abril el golpe se lleva a cabo. El 12 de abril la IFJ hace público un comunicado con el título "Los periodistas condenan el desprecio de Chávez por la democracia tras silenciar las televisoras y la muerte de un periodista"
El comunicado declara:
"La caída del gobierno y la participación del ejército en una administración interina no es motivo de celebración entre demócratas", dijo Aidan White, Secretario General de la IFJ, "pero el desprecio hacia la democracia mostrado por el régimen de Chávez ha generado tal ola de oposición popular que la caída de esta administración era absolutamente inevitable".
"La muerte de Jorge Tortosa (un reportero gráfico) es un acto trágico y sin sentido", dijo Aidan White, "la responsabilidad es del régimen que ha perdido todo sentido de responsabilidad democrática".
"El gobierno intentó bloquear las noticias de manifestaciones y, finalmente, cerró una emisora completamente", dijo la IFJ, "fue un intento desesperado y burdo de imponer censura".
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