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El papel del estalinismo PDF Imprimir E-Mail
viernes, 01 de junio de 2001
El gran socialista utópico francés Fourier, dijo —sabiamente— que la situación de la mujer era la expresión más clara de la verdadera naturaleza de un régimen social. La revolución socialista comenzó a establecer las bases materiales y legales para l El gran socialista utópico francés Fourier, dijo —sabiamente— que la situación de la mujer era la expresión más clara de la verdadera naturaleza de un régimen social. La revolución socialista comenzó a establecer las bases materiales y legales para la verdadera liberación de la mujer, pero la contrarrevolución estalinista dio un giro dramático a la situación. Desaparecieron muchas de las conquistas conseguidas con la revolución. Se ilegalizó el aborto, el divorcio se convirtió en algo difícil de conseguir y costoso económicamente. Se arrestaba a las prostitutas, a diferencia de la política bolchevique que arrestaba sólo a los propietarios de los burdeles, intentaba desenmascarar a los hombres que utilizaban a las prostitutas y promovía la formación laboral voluntaria de las prostitutas. Durante el estalinismo también se redujeron los horarios de las guarderías para que coincidieran con las horas de la jornada laboral. A las niñas se les enseñaba en las escuelas materias especiales y las preparaban para su papel de madres y esposas.

En 1938 Trotsky describió la situación con las siguientes palabras: “La posición de la mujer es el indicador más gráfico y elocuente para evaluar un régimen social y una política estatal. La Revolución de Octubre escribió en su bandera la emancipación femenina y creó la legislación más progresista de la historia sobre el matrimonio y la familia. Esto no significa por supuesto que una ‘vida feliz’ estaba disponible inmediatamente para la mujer soviética. La genuina emancipación de las mujeres es inconcebible sin un adelanto general de la economía y la cultura, sin la destrucción de la unidad familiar económica pequeñoburguesa, sin la introducción de la preparación socializada de los alimentos y la educación. Mientras tanto, guiada por su instinto conservador, la burocracia se ha alarmado ante la ‘desintegración de la familia’. Comenzó cantando panegíricos a la cena y la lavandería familiares, es decir a la esclavitud doméstica de la mujer. Para rematar, la burocracia ha restaurado el castigo criminal por los abortos, regresando oficialmente a las mujeres al estado de animales de carga. En completa contradicción con el abecé del comunismo, la casta gobernante ha restaurado así el núcleo más reaccionario e ignorante del régimen de clase, es decir, la familia pequeñoburguesa” (León Trotsky. Escritos. Nueva York, Pathfinder Press, 1976, Tomo IX, Vol. I, pág. 193).

Después de la muerte de Stalin en 1953, se implantaron algunas reformas como por ejemplo el aborto legal, pero la situación de las mujeres en la Unión soviética nunca recuperó los niveles alcanzados con Lenin y Trotsky. Aún así, tenían muchas ventajas con respecto a las mujeres de Occidente. El crecimiento económico de la posguerra —conseguido gracias a la economía planificada y nacionalizada—, permitió una mejora general: jubilación a los 55 años, derecho de las mujeres embarazadas a reducir la jornada laboral con todo el salario, 56 días libres antes y otros 56 días después del nacimiento del niño. En 1970 se prohibió el trabajo nocturno y subterráneo para las mujeres. En 1927 el 28% de las mujeres cursaban estudios superiores, en 1960 el 43% y en 1970 el 49%. Los únicos países del mundo en donde las mujeres constituían más del 40% del total de estudiantes en la educación superior, eran Finlandia, Francia y EEUU. En 1950 había seiscientas doctoras en ciencias en la Unión soviética y en 1984 había 5.600.

También se introdujeron reformas en el cuidado de los niños de edad preescolar: en 1960 había 500.000 plazas de guardería y en 1971 había más de cinco millones. Los tremendos avances conseguidos gracias a la economía planificada, con los consiguientes mejoras en la sanidad, se reflejaron en el aumento de la esperanza de vida femenina, que se dobló y llegó a los 74 años, y también en el descenso en un 90% de la mortalidad infantil.