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El necesario llegar a las mujeres obreras allí donde estén. Esto significa llegar a los centros de trabajo y a los sindicatos. Pero muchas mujeres también pueden entrar en la lucha contra el capitalismo por otras cuestiones —mala vivienda, carestía d
El necesario llegar a las mujeres obreras allí donde estén. Esto significa llegar a los centros de trabajo y a los sindicatos. Pero muchas mujeres también pueden entrar en la lucha contra el capitalismo por otras cuestiones —mala vivienda, carestía de la vida, alquileres elevados...—. Esto se pudo comprobar en la lucha contra el poll tax en Gran Bretaña. En una huelga donde predomina la fuerza laboral masculina, es vital implicar activamente a las esposas de los huelguistas. Ellas pueden proporcionar unas reservas de fuerza colosales, pero esto frecuentemente es pasado por alto por los trabajadores. Durante la huelga minera de 1984-85, las esposas de los huelguistas organizaron comités de apoyo, vinculados a los sindicatos y comités de huelga, jugando un papel inestimable en la lucha, y al mismo tiempo ellas aprendieron muy rápidamente. También es necesario asegurar que los maridos de las trabajadoras las apoyen plenamente en la lucha. Los maridos también pueden aprender mucho de la lucha de sus esposas.
Una vez que la mujer se convierta en parte activa de la lucha, rápidamente transformarán sus puntos de vista. Incluso mujeres antiguamente atrasadas políticamente, conservadoras y religiosas pueden desarrollar rápidamente conciencia revolucionaria. Es obvio que esto se debe hacer en estrecho contacto con los sindicatos y comités de huelga, no se debe contraponer al movimiento oficial, como hacen las sectas y los anarquistas. Estos comités ad hoc no pueden tener una actividad independiente y desaparecen cuando el movimiento termina. Cualquier intento de mantenerlos de una forma superficial, terminará por burocratizarlos y serán monopolizados por los elementos menos representativos, pequeño burgueses, sectarios, y cuando el movimiento comienza de nuevo se convierten en un obstáculo. El objetivo de participar en estos comités no es para ponerlos en contra de los sindicatos, sino asegurar que las mujeres comienzan a participar de una forma activa en las organizaciones obreras para transformarlas. Según se transforma la naturaleza de la producción y las viejas industrias pesadas son sustituidas por modos de producción más modernos, basados en la tecnología de la información, las mujeres se convierten en una parte decisiva de la fuerza laboral, incluso en la mayoría.
Sin embargo, en última instancia la emancipación de la mujer sólo se conseguirá con la emancipación del conjunto de la clase obrera: “Al mismo tiempo que mejoramos el trabajo del partido entre las proletarias —una tarea inmediata tanto para los partidos comunistas de Occidente como para los de Oriente—, el Tercer Congreso de la Internacional Comunista debe al mismo tiempo señalar a las mujeres trabajadoras de todo el mundo que su liberación de siglos de esclavitud, ausencia de derechos y desigualdad, sólo es posible con la victoria del comunismo, y que los movimientos de las mujeres burguesas son completamente incapaces de garantizar a las mujeres lo que el comunismo las garantiza. Mientras exista la propiedad privada y el poder del capital, la liberación de la mujer de la dependencia del marido no puede ir más allá del derecho a disponer de su propiedad y salario, y decidir en términos de igualdad con su marido el futuro de sus hijos” (Tesis, resoluciones y manifiestos de los cuatro primeros congresos de la Tercera Internacional, págs. 214-215, en la edición inglesa). |