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Los bolcheviques siempre dieron mucha seriedad al trabajo revolucionario entre las mujeres obreras. En concreto Lenin daba una enorme importancia esta cuestión, especialmente durante el periodo de insurrección revolucionaria de 1912-14, y en la Prime
Los bolcheviques siempre dieron mucha seriedad al trabajo revolucionario entre las mujeres obreras. En concreto Lenin daba una enorme importancia esta cuestión, especialmente durante el periodo de insurrección revolucionaria de 1912-14, y en la Primera Guerra Mundial. Fue en esta época en la que comenzó a celebrarse el Día Internacional de la Mujer (el 8 de marzo) con manifestaciones masivas de trabajadores. No es casualidad que la Revolución de Febrero (marzo según el nuevo calendario) comenzara el Día de la Mujer, en que las mujeres se manifestaban contra la guerra y por el elevado coste de la vida.
Los socialdemócratas comenzaron a realizar un trabajo constante entre las mujeres obreras en el periodo de 1912-14. Los bolcheviques organizaron en 1913 el primer mitin para conmemorar el día internacional de la mujer trabajadora en Rusia. Ese mismo año, Pravda comenzó a publicar una página regular dedicada a los problemas que afectaban a las mujeres. En 1914 los bolcheviques lanzaron un nuevo periódico —Rabotnitsa (Mujer Obrera)—, el primer número apareció el día internacional de la mujer trabajadora, para distribuirlo en las manifestaciones convocadas por el partido. El periódico fue prohibido en julio junto con el resto de la prensa obrera. El periódico bolchevique se financiaba con el dinero que recogían las trabajadoras en las fábricas y ellas lo distribuían en los centros de trabajo. En él se informaba de las condiciones y las luchas de las trabajadoras, tanto en Rusia como en el extranjero, y desde sus páginas se animaba a las mujeres a que participaran junto con sus compañeros en la lucha. También se insistía en que rechazaran el movimiento femenino iniciado por las mujeres burguesas después de la revolución de 1905.
El trabajo revolucionario de los socialdemócratas rusos durante la Primera Guerra Mundial se enfrentó a enormes dificultades. El partido y los sindicatos estaban ilegalizados. En 1915 el movimiento empezó a recuperarse de los golpes recibidos en los primeros meses de la guerra. Un sector donde empezaron rápidamente a conseguir importantes avances fue entre las mujeres trabajadoras, muchas de ellas expulsadas del trabajo industrial. Cuando estalló la guerra, las mujeres eran un tercio de los trabajadores industriales, y esta proporción era aún mayor en la industria textil. Durante la guerra aumentó esta proporción en la medida que los hombres eran movilizados para ir al frente. La situación de las mujeres empeoró durante la guerra, muchas mujeres tenían que hacer frente solas al mantenimiento de sus familias, a las escaseces y al encarecimiento del coste de la vida. Las mujeres obreras participaron en muchas huelgas y manifestaciones para protestar contra los penurias derivadas de la participación de Rusia en la guerra.
El partido bolchevique estaba formado fundamentalmente por hombres (en el Sexto Congreso bolchevique celebrado en agosto de 1917, las mujeres eran el 6% de los delegados). El siguiente extracto es del panfleto titulado A las obreras de Kiev, distribuido por los bolcheviques en Kiev (Ucrania) el 8 de marzo en 1915. El panfleto nos da una idea de la forma en que los bolcheviques abordaban la cuestión de la mujer en su agitación pública. En él hacen un llamamiento para vincular la opresión de la mujer con el sufrimiento de los trabajadores, y la defensa de un programa para la liberación de la clase obrera en su conjunto:
“Es lamentable la suerte del trabajador, la situación de la mujer es incluso peor. En la fábrica, en el taller, ella trabaja para un empresario capitalista, en casa lo hace para la familia.
Miles de mujeres venden su fuerza de trabajo al capital; miles de esclavos alquilan su trabajo; miles y cientos de miles sufren el yugo de la familia y la opresión social. A la gran mayoría de las trabajadoras les parece que esto tiene que ser así. Pero ¿es verdad que las mujeres trabajadoras no pueden esperar un futuro mejor y que el destino las ha deparado una vida de trabajo y sólo trabajo sin descansar noche y día?
“¡Camaradas trabajadoras! Los compañeros trabajan duro junto a nosotras. Su destino y el nuestro es el mismo. Pero hace tiempo que ellos han encontrado el único camino hacia una vida mejor, el camino de la lucha obrera organizada contra el capital, el camino de la lucha contra toda opresión, maldad y violencia. Compañeras, no tenemos otro camino. Los intereses de los trabajadores y las trabajadoras son iguales y son los mismos. Sólo mediante la lucha unificada con los trabajadores, en las organizaciones de trabajadores —el Partido Socialdemócrata, los sindicatos, clubs obreros y cooperativas— , conseguiremos nuestros derechos y una vida mejor” (Lenin’s Struggle for a Revolutionary International, pág. 268, en la edición inglesa). |