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Venezuela: El legado del 13 de abril PDF Imprimir E-Mail
lunes, 24 de abril de 2006
Venezuela revolucionaria está celebrando el 4º aniversario de los acontecimientos que rodearon al fallido golpe de estado del 11 de abril de 2002. Este acontecimiento debería ser estudiado más en detalle por todos aquellos que deseen comprender, no s “Carlos Marx dijo que la revolución necesita el látigo de la contrarrevolución. El látigo es doloroso pero también enseña si este dolor se transforma en fuerza”. Hugo Chávez (1)

Venezuela revolucionaria está celebrando el 4º aniversario de los acontecimientos que rodearon al fallido golpe de estado del 11 de abril de 2002. Este acontecimiento debería ser estudiado más en detalle por todos aquellos que deseen comprender, no sólo la situación en Venezuela, sino el funcionamiento y la dinámica interna de la revolución y la contrarrevolución en general. Por un lado demuestra cómo al imperialismo y a la oligarquía nacional les es indiferente la democracia y nunca tolerarán la existencia de un gobierno que amenace sus intereses, y por otro lado, nos da una ilustración gráfica del firme instinto revolucionario que tienen las masas oprimidas y que las llevó a reaccionar espontáneamente para derrotar el golpe de estado.

El golpe de 2002 contra Chávez no fue un accidente. Todo lo contrario, fue una conspiración muy bien planificada que había sido organizada durante un largo tiempo. Las tensiones entre Chávez y la clase dominante nacional, apoyada por el imperialismo, habían llegado un punto decisivo. Desde el punto de vista del imperialismo norteamericano, la aprobación de las 49 leyes de diciembre de 2001 significaba que el gobierno bolivariano iba en serio en su intención de hacer reformas, que no podía ser utilizado o comprado y, por lo tanto, había pasado de ser un obstáculo relativo a un obstáculo absoluto, por esa razón debían ser echado por la fuerza.

Más tarde las investigaciones han demostrado que la CIA estuvo muy implicada en la planificación del golpe. Eva Golinger, autora del conocido libro The Chavez Code, ha estudiado detalladamente el tema. En su obra (2) demuestra que la administración norteamericana, a través de organismos como la Fundación Nacional por la Democracia (NED) y la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID), entregó millones de dólares a los grupos de oposición que participaron directamente en el golpe. Pero Washington no sólo financió el golpe, también tenía un conocimiento detallado sobre cómo se iba a producir. En uno de sus recientes artículos Eva Golinger cita un documento de inteligencia desclasificado:

Un informe de inteligencia de la CIA del 6 de abril del 2002 destaca su título: “’Venezuela: Condiciones para un golpe de estado están en maduración’” y dice: ‘Militares disidentes, incluyendo a un grupo descontento en el Alto Mando, así como un grupo radical de oficiales de bajo rango, están aumentando sus esfuerzos para organizar un golpe contra el Presidente Chávez, posiblemente en los próximos días de este mes, [TACHADO]. El nivel de detalles en los planes reportados - [TACHADO]- indica que Chávez y diez altos oficiales estarían arrestados...’ Además, el documento dice, ‘Para provocar la acción militar, los que conspiran podrían intentar explotar conflictos y violencia durante las manifestaciones de la oposición que tomarán lugar este mes...’”

El gobierno estaba muy bien informado de lo que estaba ocurriendo, necesitaba fabricar un incidente que pudiera “justificar” la destitución de Chávez. Cuando los medios de comunicación privados manipularon los vídeos donde supuestamente las fuerzas gubernamentales disparaban contra la manifestación de la oposición, esta fue la excusa perfecta. Washington puso el grito en el cielo por las “violaciones” de los derechos humanos, el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Phillip T. Reeker, dijo lo siguiente el 12 de abril:

“En los últimos días, expresamos nuestra esperanza para que todas las partes en Venezuela, pero específicamente la administración de Chávez, actuaran con reserva y mostraran respeto hacia la expresión pacífica de la opinión política. Estamos muy tristes en vista de las pérdidas de vidas humanas. Queremos expresar nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y esperamos trabajar con todas las fuerzas democráticas en Venezuela para asegurar el ejercicio total de los derechos democráticos. Las Fuerzas Armadas venezolanas rechazaron órdenes de disparar a los manifestantes pacíficos, y los medios, de manera muy valiente, mantuvieron al pueblo informado.

Los eventos del día de ayer en Venezuela resultaron en un gobierno de transición hasta que puedan convocar nuevas elecciones. Aunque los detalles aún no están claros, acciones antidemocráticas tomadas o fomentadas por la administración de Chávez provocaron la crisis de ayer en Venezuela. Basado en la mejor información disponible en este momento, ayer cientos de miles de personas se manifestaron pacíficamente en contra del gobierno. El Gobierno de Chávez intentó reprimir a las manifestaciones pacíficas. Oficialistas, bajo órdenes, dispararon a manifestantes desarmados de la oposición, resultando en más de 100 heridos y/o muertos. Las Fuerzas Armadas venezolanas y la policía rechazaron órdenes para apoyar el papel del gobierno en tantas violaciones de los derechos humanos. El Gobierno censuró los cinco canales de televisión, haciendo imposible reportar los eventos. Los resultados de estas provocaciones son: Chávez renunció. Antes de renunciar, él despidió al Vice Presidente y sus ministros. Un gobierno de transición ha prometido elecciones pronto.

Tenemos todas las expectativas que esta situación se resolvería de manera pacifica y democrática por el pueblo venezolano bajo los principios de la Carta Democrática. Los elementos esenciales de la democracia, que han sido debilitados en los últimos meses, deben ser reinstaurados completamente. Nosotros estaremos consultando con nuestros vecinos en la región, dentro del marco de la Carta Democrática, para ayudar a Venezuela.” (3)

La hipocresía de los imperialistas no conoce límites. Como demuestran los documentos de la CIA arriba mencionados, sabían que se estaba preparando el golpe y que existían planes para encarcelar a Chávez. A pesar de esto, continuaron con sus mentiras públicas sobre la aparente “dimisión” de Chávez y el nuevo gobierno que dirigiría una transición “democrática”. No mencionaron la palabra “golpe”.

En el documental ya clásico: La revolución no será retransmitida, que describe el ambiente de la gente corriente durante el golpe, se puede ver a varias personas gritando: “Tengo mi tarjeta de identificación de la República BOLIVARIANA de Venezuela”. Se podía ver detalladamente un hecho bastante importante que demuestra el significado real del golpe del 11 de abril: la burguesía temía el contenido revolucionario que Chávez estaba a las ideas de Simón Bolívar y por eso intentaban minimizar cualquier mención a él en la vida pública. Antes de la ceremonia de juramento de Pedro Carmona (“Pedro el breve” como se le conoce jocosamente en Venezuela) quitaron el retrato de Simón Bolívar que presidía la sala del Palacio de Miraflores.

No temían tanto a Bolívar como al movimiento que lleva su nombre: el Movimiento Bolivariano. Iniciado por Hugo Chávez para promover reformas progresistas y nacionalistas, intentaba implantar cambios sociales, una campaña de alfabetización, reforma agraria, etc., En otras palabras, intentaba resolver los problemas claves de la revolución o burguesa, o como la denominó Lenin, la revolución democrático burguesa. Pero incluso estas reformas limitadas condenaban al movimiento a la cólera del imperialismo y la oligarquía nacional. Sencillamente no podían aceptar estos pasos, porque temían que cualquier acontecimiento provocara un fermento revolucionario y diera a las masas confianza en su propia capacidad de impulsar el movimiento hacia delante. El carácter parasitario y reaccionario de la clase dominante local se pudo ver en que incluso las reformas más moderadas amenazaban su propia existencia. Por eso querían echar a Chávez.

Es importante insistir en que su plan no consistía sólo en una insurrección militar para derribar al gobierno. En realidad se podría decir que el golpe era sólo la parte final de una campaña amplia para desestabilizar la sociedad venezolana, para debilitar y aislar al régimen bolivariano. Las constantes calumnias contra Hugo Chávez en los medios de comunicación privados y la prensa internacional, los repentinos estallidos de violencia y las maniobras de los paramilitares en suelo venezolano, las intrigas diplomáticas por parte de funcionarios estadounidenses contra Venezuela, el sabotaje económico promovido por los líderes corruptos de la vieja central sindical CTV, todas estas cosas eran medidas preparatorias que tenían como objetivo crear un clima político favorable para el derrocamiento del gobierno bolivariano. El guión fue similar al utilizado en 1973 para preparar el derrocamiento de Allende en Chile, los guionistas también fueron los mismos.

Pero no sólo ocurrió esto antes del golpe, era la misma idea que estaba detrás del cierre patronal en diciembre de 2002 y continúa siendo la verdadera intención hasta el día de hoy de todas las acciones y provocaciones de EEUU contra Venezuela.

Los errores de cálculo del imperialismo y la oligarquía

Lo que realmente es sorprendente de los documentos de la inteligencia norteamericana es su total ausencia de comprensión de la verdadera situación en Venezuela. En los documentos secretos hechos públicos, la CIA está preocupada por las contradicciones internas de la oposición, su ausencia orgánica de unidad, la opinión hostil de los otros gobiernos latinoamericanos hacia el golpe, etc., Pero de ninguna manera la CIA imaginaba que el golpe pudiera fracasar debido al tremendo apoyo de masas del gobierno Chávez.

Sin embargo, el imperialismo había calculado mal la situación. La furia de las masas explotó con un fuego incontrolable. Sin dirección, sin ningún plan o convocatoria, las masas comenzaron a movilizarse y marchar hacia el Palacio de Miraflores en Caracas. En numerosas provincias los trabajadores, lo jóvenes y los pobres urbanos llenaron las principales plazas y se congregaron rodeando las principales guarniciones militares.

Numerosos testigos relatan (4) estos acontecimientos. Es difícil describir el intenso sentimiento de odio y traición que sentían muchos venezolanos en aquellos momentos. El primer gobierno que las masas oprimidas sentían como propio, el primero que al menos habían comenzado a intentar resolver sus problemas, que había dejado a un lado al imperialismo y la oligarquía. ¿Todo había sido en vano?

La multitud que se congregaba frente al palacio cada vez era mayor. En los barrios obreros y pobres de la capital, la policía Metropolitana tuvo que enfrentarse a las masas que habían levantado barricadas y bloqueado las entradas a los barrios. La situación estaba fuera de control y los organizadores del golpe comenzaron a ponerse nerviosos. Uno de las mejores imágenes de esta situación particular probablemente sea el documental La revolución no será retransmitida, dirigida por un director irlandés que fue a la multitud para ver qué ocurría. Al final, sectores leales del ejército consiguieron retomar el control de las fuerzas armadas. El golpe colapsó como un castillo de naipes. En menos de 48 horas Chávez volvió a su puesto y las masas pudieron celebrar esta contundente victoria.

La necesidad de aprender de la historia

Es difícil encontrar una analogía adecuada en la historia mundial, un golpe que logre tomar el poder por un día y después sea derrotado por un aplastante movimiento desde abajo. Uno de los acontecimientos en la historia de las revoluciones que guarda cierto parecido con el 13 de abril quizá sea el 19 de julio de 1936 en el Estado español. También hubo una insurrección espontánea, las masas de trabajadores españoles, lo más significativo fue Catalunya, se levantaron para luchar contra el golpe fascista. En muchos casos sin armas los trabajadores marcharon para apoderarse de los edificios estratégicos, los barracones, y de este modo mantener los principales puntos de poder alejados de los fascistas. Armados con cuchillos lucharon a su manera, formaron milicias y patrullas obreras, desarmando a los oficiales corruptos y en realidad convirtiéndose en los gobernantes del país. La derrota trágica de la revolución española sólo fue el producto de la política traidora de los dirigentes de las principales organizaciones obreras que en realidad entregaron el poder a la burguesía, ayudando con ello a destruir lo conseguido el 19 de julio.

Aunque obviamente hay diferencias importantes entre las revoluciones española y venezolana, no se puede evitar ver similitudes, como lo demuestra una breve mirada a la asombrosa derrota española. Aunque la insurrección masiva del 19 de julio fue un duro golpe para la contrarrevolución, no fue la derrota final de la reacción. Aunque el 13 de abril en Venezuela, como el 19 de julio español, significó que las fuerzas del capitalismo sufrieron un duro revés, eso no destruyó la base de su régimen. En el Estado español la clase dominante utilizó el período entre septiembre de 1936 y mayo de 1937 pare reconquistar posiciones y, poco a poco, romper los elementos de poder obrera, comenzando con el proceso dentro de las fuerzas armadas.

En realidad, la revolución española nos proporciona una seria advertencia. Demuestra que la burguesía siempre intentará recuperar su posición. Demuestra que si no aprovechas la oportunidad cuando la revolución pasa a la ofensiva y la situación es favorable, entonces asmáticamente darás un margen de maniobra y una nueva oportunidad al enemigo para que se prepare para estrangular la revolución.

Esta es la principal lección que necesitamos sacar del 13 de abril. La revolución social no sigue un patrón predeterminado. La dinámica de los acontecimientos algunas veces tiene una lógica propia. El inspirador movimiento de las masas venezolanas nos llena con un sentimiento de orgullo y confianza en la capacidad de la clase obrera para cambiar la sociedad. El 13 de abril es la mejor respuesta a todos esos cínicos que ven a las masas incapaces de transformar la sociedad.

Cuatro años después de los inspiradores acontecimientos de abril de 2002, la situación sigue siendo extremadamente favorable para la revolución. La oposición y los elementos capitalistas están debilitados, desmoralizados y se encuentran cada vez más aislados políticamente. Pero no se puede perder el tiempo. Como nos demuestra el trágico ejemplo español, no puedes esperar que una situación revolucionaria dure indefinidamente. En determinado momento, la cuestión del poder tendrá que dirimirse de una manera decidida. O se completa la victoria de las masas explotadas para arrebatar el poder económico de las manos de los explotadores o sino triunfará la contrarrevolución capitalista. Esta es la cuestión acuciante que debe decidir Venezuela en el futuro próximo.

(1) “Yo soy sencillamente un revolucionario”. Libro de Rosa Miriam Elizale y Luis Báez titulado Chávez Nuestro. P. 364.

(2) Ver por ejemplo la página web: www.venezuelafoia.info/english.html

(3) Citado por Eva Golinger en su artículo: La prueba está en los documentos: la CIA implicada en el golpe de estado contra el presidente venezolano Chávez.

(4) Ver por ejemplo la sección especial de www.aporrea.org