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Cuando las tres grandes empresas automovilísticas de EEUU hacían los preparativos para firmar un acuerdo estatal con el sindicato del automóvil (UAW), los trabajadores se reunieron a mediados de diciembre y acordaron firmemente que la dirección del U
Cuando las tres grandes empresas automovilísticas de EEUU hacían los preparativos para firmar un acuerdo estatal con el sindicato del automóvil (UAW), los trabajadores se reunieron a mediados de diciembre y acordaron firmemente que la dirección del UAW debía oponerse a cualquier concesión en materia de salarios, horas de trabajo, beneficios y planes de cierre.
Las reuniones de los militantes de base del UAW se celebraron en Flint (Michigan), asistieron 200 trabajadores, y en St. Louis (Misuri), a ésta asistieron 60. El principal tema de debate en las dos reuniones fue que la dirección del UAW debía irse. En su lugar exigían una defensa sólida de los intereses de los trabajadores. La política de la dirección del UAW era la colaboración con los empresarios, una política que sólo sirve a los elementos corruptos de la dirección sindical y socava los intereses de la base.
Las únicas conquistas del “equipo negociador” del UAW ha sido dar a los empresarios de General Motors y Delphi la confianza necesaria para seguir adelante con sus intentos de desmantelar las empresas. Si las tres grandes empresas consiguen desmantelar Delphi y el sindicato cede tendrá un gran impacto en todo el movimiento obrero de EEUU, no sólo para los trabajadores del automóvil, y no sólo para los trabajadores organizados.
Poniendo como excusa la bancarrota, la dirección de Delphi está exigiendo nada menos que una reducción drástica de empleo. Pero la empresa cuenta actualmente con un efectivo de 1.600 millones de dólares y una línea de crédito de 4.500 millones de dólares. ¡Es una clase peculiar de bancarrota!
Las reivindicaciones de la empresa incluyen ¡una reducción salarial del 63%! Si lo consiguen, estas reducciones drásticas de salario tendrían un efecto en toda la economía. Durante más de 50 años los trabajadores del automóvil han sido de los mejor pagados y el sector más organizado de la clase obrera estadounidense. Cualquier ataque contra este sector pronto se dejará sentir en las filas de la clase obrera de EEUU.
Los militantes del UAW se autodenominan “soldados de la solidaridad”. Estas palabras reflejan brillantemente el espíritu militante, la disciplina y la determinación necesarias para hacer frente a la ofensiva empresarial. Durante muchos años los sindicatos han estado empantanados en la colaboración de clase con los empresarios. ¿Qué ha conseguido la dirección sindical con su política de colaboración de clase? Absolutamente nada excepto pasos atrás, traiciones, concesiones y derrotas. Necesitamos regresar a las tradiciones militantes de las que surgió el movimiento obrero norteamericano. Si hacemos esto conseguiremos victorias importantes para la clase obrera.
Como decía Roland Garrett, un activista sindical con una larga trayectoria: “Como han demostrado los trabajadores del transporte de Nueva York, nos estamos acercando al final del ‘sueño americano’ y al principio de la ‘pesadilla americana’. La ‘paz social’ para los trabajadores de EEUU, que comenzó durante la Segunda Guerra Mundial, está llegando a su final (…) Todos están siendo atacados. Si no conseguimos la solidaridad de toda la clase obrera y nos mantenemos juntos, nos colgarán a todos por separado. La bancarrota política de nuestros dirigentes nunca ha sido tan evidente. Deberíamos formar parte todos de los ‘soldados de la solidaridad’ con los trabajadores de Delphi. Hemos alcanzado el punto en que a largo y corto plazo no tenemos nada que perder”.
David May
Socialist Appeal
Periódico marxista norteamericano |