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El acoso escolar o bullying es una forma de maltrato entre iguales en la que se utiliza una posición de poder para abusar de otro más débil. Este maltrato va desde la ridiculización, pasando por amenazas o robos, al maltrato verbal o físico.
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El acoso escolar o bullying es una forma de maltrato entre iguales en la que se utiliza una posición de poder para abusar de otro más débil. Este maltrato va desde la ridiculización, pasando por amenazas o robos, al maltrato verbal o físico.
Parece que los medios de comunicación tienen la necesidad de buscar culpables individuales para este fenómeno: o responsabilizan a los profesores por no darse cuenta de las agresiones o por no hacer nada, o los jóvenes aparecen como violentos y sin escrúpulos, siendo criminalizados todos en general. Sin quitar importancia a este problema, tenemos que decir que no es casualidad que cuando los jóvenes protestan y salen a la calle a luchar por mejores condiciones, se destaque lo violentos y dejados que son.Un sistema basado en la competencia más voraz, en la necesidad de éxito a costa de lo que sea, en el “machaca o te machacarán”, lo único que fomenta son esos mismos valores. O eres de los que machacan o eres débil y, por tanto, una víctima más. Es un mecanismo de defensa el posicionarse del lado del fuerte.
Las alternativas de ocio de los jóvenes están bien limitadas. Los barrios carecen de centros culturales o deportivos en condiciones y con precios asequibles. Los mismos medios de comunicación no tienen ningún reparo a la hora de emitir su educadora tele basura. Y el mundo no es ningún modelo de paz: guerras imperialistas, violencia contra los inmigrantes, terrorismo, etc.
El sistema educativo carece de las condiciones mínimas para asegurar una enseñanza de calidad, y la consecuencia es el fracaso escolar. Barracones, masificación o la falta de medios en los centros educativos: aulas de idiomas, laboratorios, gimnasios, bibliotecas (me refiero a este tipo de espacios bien dotados, claro, no a un aula vacía con un cartel que dice “biblioteca”). Falta de profesores y otros profesionales para atender las necesidades de los niños y adolescentes. La ridícula partida económica destinada a los servicios sociales en los barrios contrasta con el alto nivel cultural y moral que se pretende exigir a los jóvenes.
Medidas desde
las Administraciones
Algunos Departamentos de Educación quieren poner en marcha campañas de sensibilización para prevenir la violencia, que se realizarán de “puertas adentro en los centros” con el fin de fomentar valores como la igualdad, el respeto, el diálogo,... Los materiales, cuya financiación está por decidir, son carteles, trípticos y manuales. ¡Oooh, qué motivador!
El problema va mucho más allá de la escuela. No sirve de nada impregnar los currículos escolares de maravillosos valores si no se ponen los medios para atender las individualidades de los alumnos y actuar sobre sus condiciones de vida. Por otro lado, una de las conclusiones a las que han llegado los “expertos” es que hay que restablecer la autoridad docente, aplicar la disciplina y la supervisión en los recreos. La única solución que nos dan a los maestros es que seamos más duros, o sea, más represión.
Esta medida va en la misma línea que el nuevo código penal, que plantea que sea delito el pertenecer a bandas o que un joven lleve ropa que lo identifique con ciertos grupos. También contamos con la presencia policial en las puertas de los IES más conflictivos. Como vemos, las leyes capitalistas aprovechan la situación para justificar toda una serie de médicas represivas y recortes democráticos.
Es necesario cambiar el sistema
La solución al problema de la violencia escolar pasa por un sistema de educación pública totalmente gratuito y de calidad. Además, en los barrios se tienen que crear servicios que aseguren que los jóvenes pueden ocupar su tiempo de ocio en actividades constructivas, de manera gratuita. Hay que acabar con la precariedad laboral, la explotación, la falta de empleo..., que repercuten directamente en la salud física, mental y social y que provocan situaciones que generan violencia y son las consecuencias de las condiciones de vida que ofrece el capitalismo.
Empar Martí
Maestra de Educación Primaria
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