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El descontento social en Sudáfrica se expresa en las protestas contra la Cumbre sobre la Tierra PDF Imprimir E-Mail
escrito por Jordi Martorell   
miércoles, 04 de septiembre de 2002
La celebración de la Cumbre Mundial Sobre la Tierra fue una prueba importante para el gobierno sudafricano del Congreso Nacional Africano (ANC). Desde que llegó al poder en 1994, el gobierno ha aplicado una política abiertamente pro-capitalista. Particularmente desde 1996 con la implantación del mal llamado Programa de Redistribución y Crecimiento del Empleo, el país se ha abierto a la inversión extranjera, han privatizado las empresas públicas y se ha aplicado una dura política fiscal. Los resultados lógicos de esta política han sido más desempleo, temporalidad laboral y aumento del desencanto entre millones de trabajadores y jóvenes que esperaban del ANC mejoras en cosas como el agua y la electricidad, la vivienda, etc.

El movimiento que se viene gestando en Sudáfrica ha tomado fuerza, particularmente, en los barrios pobres donde los residentes han sufrido cortes de agua y electricidad porque no pueden hacer frente a las facturas, y muchos inquilinos se han visto en la calle por no poder pagar el alquiler. Organizaciones como el Comité de la Crisis Eléctrica de Soweto, el Foro de Ciudadanos de Durban, el Foro Anti-Privatización de Johannesburgo, etc., han comenzado a articularse como un instrumento de resistencia contra estas medidas, en muchos casos implantadas directamente por concejales del ANC y la mayoría de ellas, resultado directo de la política del gobierno del ANC. Ha habido marchas, protestas, mítines, y lo más importante, la acción directa para evitar los cortes de suministro y desahucios, y también acción directa para volver a conectar el agua y la electricidad.

Está claro que el gobierno del ANC no quería que los delegados de la Cumbre y la opinión pública mundial, conocieran la oposición que existe a su política, y por esa razón, recurrió a métodos brutales de represión para impedir que se oyera la voz de los manifestantes.

Tierra, empleo y comida

Semanas antes de la cumbre, el servicio de inteligencia estuvo ocupado vigilando a los activistas. Prestó una atención particular al Movimiento de la Población Sin Tierra (MPL), una organización por los derechos de los granjeros desahuciados, campesinos sin tierra y también ocupas urbanos.

Como dijo Mangaliso Khubeka, organizador nacional del MPL: "Me preguntaron qué quería. Quiero un arado. ¿Cómo pueden tener una cumbre sobre el desarrollo sostenible? No tenemos tierra. No vemos ningún desarrollo sostenible; la gente está hambrienta. No tenemos tierra ni empleo". El propio Mangaliso es uno de los inquilinos que después de generaciones fue desahuciado de su granja.

Aunque la agricultura es una proporción muy pequeña de la economía sudafricana, la tierra no es aquí menos importante que en Zimbabue, más de 19 millones de personas en las zonas rurales no tienen tierra y otros siete millones de personas de las ciudades no tienen ninguna propiedad. La ausencia de progreso en la cuestión agraria después del fin del apartheid, está creando una rabia considerable. Como dice Solomons, sus padres fueron desahuciados de una granja cerca de Leeu-Gamka en Cabo Occidental en 1997 después de 33 años: "Todos han visto lo que ocurrió en Zimbabue. Si no se dan prisa en el proceso de reforma agraria, va a ocurrir lo mismo aquí".

Ya se han dado varios casos en los que se han detenido a decenas de manifestantes sólo por cometer el "crimen" de manifestarse. Así ocurrió en abril, con 87 manifestantes del Comité de Crisis Eléctrica de Soweto. En el mismo mes, otros cien miembros del MPL fueron arrestados cuando participaban en una marcha legal y pacífica en Ermelo contra los desahucios y en defensa de la reforma agraria. Más recientemente, cien miembros del Foro de Soldados fueron arrestados en Johannesburgo cuando iban a tomar un tren para protestar frente al Parlamento en Ciudad del Cabo.

La principal marcha de protesta contra la Cumbre se celebró el 31 de agosto y cubría una distancia superior a los diez kilómetros, entre Alexandra y Sandton. Al frente iba una bandera roja del MPL donde se podía leer: "Tierra, empleo y comida". Las organizaciones convocantes querían mostrar con esta marcha el contraste entre Alexandra, una ciudad pobre donde más del 60 por ciento de la población está en paro, y Sandton, un barrio rico de Johannesburgo, donde se celebraba la Cumbre.

La represión no detendrá la lucha

Poco ha cambiado en Alexandra después del apartheid y poco ha cambiado en Sandton, el distrito comercial y empresarial de Johannesburgo. Y es precisamente esta ausencia de cambios lo que ha generado la rabia que ha movilizado a decenas de miles de personas (40.000 según los organizadores y 20.000 según la BBC) para protestar contra la cumbre y a pesar de la masiva presencia policial. El número es importante sobre todo si se compara con las apenas 4.000 personas que asistieron al mitin que Thabo Mbeki convocó en Alexandra. La división entre el gobierno del ANC y las masas que le auparon al poder quedó claro cuando Espoo Pahad (ministro de la presidencia y hace poco expulsado del comité central del PCSA) intentó hablar en la marcha y la multitud se lo impidió.

Mientras, detrás de las paredes de cemento, alambradas y los miles de policías y soldados armados, la Cumbre de la Tierra continuaba con su farsa pretendiendo discutir la mejor forma de aliviar el sufrimiento a los pobres del mundo.

Las protestas contra la Cumbre de la Tierra están llenas de lecciones, muestran el nivel de frustración y rabia contra la política capitalista del ANC y el alcance que puede tener la represión contra los manifestantes. Una cosa está clara, la represión no impidió que los trabajadores y pobres sudafricanos lucharan contra el apartheid, y tampoco les detendrá ahora en la lucha contra la política capitalista del gobierno.