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El 27 de julio de 2005 el corazón de Pierre Broué dejó de latir. Con la muerte de Pierre todos aquellos implicados en la lucha por el comunismo han perdido un revolucionario indomable y un punto de referencia irremplazable. Desde los 17 años de edad, cuando se unió a la resistencia francesa, la lucha por la revolución socialista estuvo en el centro de su vida consciente. Desde el año siguiente, 1944, hasta su muerte, Pierre llevó esta lucha bajo la bandera del trotskismo, la genuina expresión y desarrollo de las ideas de Marx y Lenin. Como un verdadero luchador, nunca sucumbió a la tentación oportunista de “modernizar” o “ir más allá” del marxismo. De ninguna manera fue un dogmático, se mantuvo fiel al marxismo al que consideraba como una guía para la acción para los revolucionarios del siglo XXI. Las obras de Pierre Broué son esenciales para la formación de todo activista marxista. Por ejemplo, su biografía de Trotsky corregía y profundizaba de una manera decisiva la obra de Isaac Deutscher, que estaba distorsionada por la hostilidad del autor hacia las perspectiva políticas de Trotsky y por su típico formalismo académico. Sus libros sobre Trotsky, Rakovsky, Sedov, la historia de la Tercera Internacional, la guerra civil española, la revolución alemana (1917-1923), la Oposición de Izquierdas en la URSS, el asesinato de Terso, las revoluciones políticas en Europa del Este y muchos otros, defienden a Pierre como el principal historiador marxista del siglo XX. Por eso nuestra tarea debe ser la de traducir las obras de Pierre Broué a diferentes idiomas. La manera dramática y viva en la que escribía Pierre es algo que impacta a todo lector. Esa capacidad de contar la lucha de clases, captar su dinamismo, sus flujos y reflujos, vinculando dialécticamente el papel del individuo con el de las clases y la sociedad en su conjunto, es un tesoro que encierra preciosas lecciones para el futuro. Esta capacidad de Pierre no caída del cielo, estaba unida inseparablemente a sus 62 años ininterrumpidos de participación en la lucha de clases. Como dijo Jean-Pierre Juy, su alumno, su camarada desde 1968 y su principal colaborador durante los últimos años de su vida, las clases de Pierre estaban basadas en un sólido conocimiento científico y eran momentos políticos inolvidables e intensos, totalmente lo contrario a la atmósfera académica gris y asfixiante de los cursos universitarios. Después de las clases se organizaban reuniones para discutir sobre marxismo, donde distintas generaciones de estudiantes encontraron respuestas a sus preguntas a la búsqueda de una alternativa política revolucionaria al estalinismo. La enorme cantidad de obras históricas producida por Pierre durante los últimos veinte años no debe ser vista como una retirada a su propio mundo privado, sino más bien como la tarea de un militante comprometido, una tarea que se había asignado como una forma de proporcionar a las nuevas generaciones de activistas revolucionarios una herramienta para enfrentan las enormes tareas que aún tenemos ante nosotros. Nuestra gratitud nunca podrá ser suficiente para este hombre que con frecuencia afrontó este período en aislamiento y con poco reconocimiento. Durante toda su vida fue un activista. Después de la guerra se convirtió en profesor, o un “lumpen” profesor, como a él le gustaba definirse, y se dedicó con determinación a la actividad sindical. Desde 1950 fue delegado sindical de SNET, más tarde entró en el SNES (Sindicato Estatal de Educación Secundaria) y fue su representante en Grenoble durante los acontecimientos de mayo de 1968. Durante la huelga general ¾ desplegando sus habilidades como luchador de clase y brillante orador ¾ Pierre jugó un papel dirigente en el amplio movimiento sindical. Junto con Jean-Pierre Juy, que después se convirtió en el portavoz de los estudiantes universitarios y del UNEF, jugó un papel decisivo en la organización de una contramanifestación de 30.000 personas después del famoso llamamiento reaccionario de Charles De Gaulle. Grenoble fue una de las pocas ciudades francesas donde el general De Gaulle se encontró con una oposición de masas y la presión fue tan fuerte que incluso el Isère CGT se unió a la protesta. Las memorias políticas de Pierre, que se van a publicar en breve, ayudarán a todo aquel interesado en conseguir más detalles y una comprensión más profunda de su vida política. Invitamos a todos a que lean este libro y aquí nos limitaremos a esbozar algunas de sus ideas en algunos de los momentos más significativos de su vida. Comenzaremos con sus primeros pasos, los de un joven rebelde que se une a la resistencia bajo la Francia de Vichy que está todavía bajo el férreo control del gobierno pro-nazi. Poco después Pierre entró en el PCF a través de un trabajador comunista de Chalon, alias Prevot, que discute con él las ideas fundamentales del marxismo. Pierre siente temor pero no le falta valor. En la primavera de 1944, con muchas dudas políticas, que más tarde expresa por escrito, obedece las directrices aventureras de la dirección estalinista del PCF organizando una manifestación de 50 estudiantes comunistas a través de los bulevares de París bajo la ocupación nazi. Su ruptura con el PCF llegó poco después. En enero de 1944 el grupo de la UEC (Unión de Estudiantes Comunistas) en el liceo Enrique IV, del que Pierre es organizador, propone distribuir un panfleto en alemán en los barracones del ejército. El internacionalismo de la clase obrera de estos jóvenes atrae inmediatamente los ojos sospechosos de la burocracia del PCF que les acusa de “trotskismo”. Pierre rechaza el rudo nacionalismo antialemán de los estalinistas, expresado en la consigna: “à chacun son boche” (“todos deben asesinar a un kraut”) y defiende la idea de que es necesario ver a los alemanes en líneas de clase, incluso en la lucha guerrillera: por un lado los oficiales y la SS, sirvientes de la burguesía alemana que había llevado a Hitler al poder, y por el otro lado los trabajadores y campesinos que fueron obligados a entrar en el ejército y hacia quienes era necesario dirigir una propaganda de clase con el objetivo de conseguir la fraternización revolucionaria. Cuando le pidieron que matara a un alemán Pierre respondió: “a un oficial o a un miembro de la SS, pero no a un soldado o trabajador”. Así es cómo Pierre giró de manera independiente hacia el trotskismo, en un momento en que los estalinistas le vigilaban y seguían a todas partes. Pierre nunca se sintió atraído por el pacifismo, ni siquiera por ese disfrazado detrás de la fraseología revolucionaria como era el caso de varias secciones europeas (la mayoría francesa, belga, holandesa) de la Cuarta Internacional, que en la práctica se habían acercado mucho a la política puramente propagandística de los bordiguistas, alejándose del “militarismo revolucionario” que Trotsky había defendido en junio de 1940 con las filas del Socialist Workers Party. La incapacidad de entender la política militar proletaria, desarrollada por Trotsky poco antes de ser asesinado, fue uno de los factores que determinaron el fracaso de la Cuarta Internacional en el desarrollo de secciones de masas, un factor que más tarde contribuyó de manera significativa a la rápida generación de esa organización. Sus pensamientos sobre por qué la dirección internacional de la Cuarta Internacional fue incapaz de estar a la altura de las tareas planteadas por el imponente examen que fue la Segunda Guerra Mundial, es uno de los puntos más profundos del análisis político de Pierre (ver los números 23, 39, 43, 63, 54,65 y 67 de Cahiers Leon Trotsky). Sobre la base de su propia experiencia y su propia lectura, Pierre se convenció de que dentro de la Cuarta Internacional, en una serie de cuestiones cruciales (política militar proletaria, reivindicaciones democráticas y transicionales, perspectivas económicas después de la guerra y las organizaciones de masas), la minoría de la sección de EEUU (van Hejienoort, Morrow y Goldman) y la mayoría de la sección británica (Grant, Haston y Deane) eran los únicos que mantenían y aplicaban los métodos y principios sobrios establecidos por Trotsky. Si esta tendencia no hubiera perdido sin duda la historia de la Cuarta Internacional habría sido totalmente diferente. Se podría preguntar por qué Pierre permaneció en el PCI durante 45 años, por qué no rompió con ellos antes de 1989, el año en que fue expulsado. Ya sabemos la respuesta que darán los sectarios que pasan la mayor parte del tiempo condenando y denunciando a los demás. Sobre esta cuestión a Pierre le gustaba recordar que en la Oposición de Izquierdas soviética los más rencorosos en la condena de los capituladores eran a menudo los que estaban más cerca de la capitulación. En realidad, Pierre Broué en muchas ocasiones expresó diferencias políticas serias con la dirección del PCI y en muchas ocasiones estuvo ante la comisión disciplinaria, incluso ya en 1944. A finales de 1944, por ejemplo, ofreció organizar un pelotón de salvamento junto con otros guerrilleros de confianza para ir a Haute-Loire y buscar a Pietro Terso, un dirigente del PCd’I (Partido Comunista de Italia) que había sido expulsado por trotskista en 1930, y sobre el que ya había dudas de que pudiera haber sido asesinado por agentes estalinistas. La dirección del PCI rechazó la propuesta, revelando así una cuestión, entre otras, su propia adaptación al estalinismo. En esto Cannon jugó un papel importante y quedó registrado de una manera muy clara en la editorial de La Vérité de febrero de 1945 donde se celebraba el avance del Ejército Rojo de una manera acrítica, sin tener en cuenta el hecho de que el prestigio que conllevaría estas victorias militares sería utilizado por Stalin para sus objetivos contrarrevolucionarios. En las décadas que siguieron ¾ gracias al intercambio político sistemático con Claude Bernard, alias Raúl (para biografía ver Cahier Leon Trotsky número 56) ¾ Pierre adoptó un punto de vista crítico sobre la adaptación de la Cuarta Internacional a Tito, en la escisión de la sección francesa en 1950, en cómo se trató el asunto Marty, en el oportunismo hacia Messali Hadj durante la guerra argelina y también en la decisión de aplicar el entrismo “profundo” dentro del Partido Socialista que fue refundado en Epinay en 1971 bajo la dirección de Mitterand. En esta última cuestión Pierre llevó a cabo una lucha amarga a favor de la orientación hacia el PS con la creación de una fracción “abierta” que, sin ocultarse, luchara por las ideas del marxismo. Según Pierre la parábola política de Jospin ¾ un joven activista del PCI que más tarde se convertiría en un conocido dirigente socialdemócrata e incluso en primer ministro entre los años 1997 y 2001 ¾ fue la expresión más gráfica de los frutos amargos de un error político serio. Dentro del PCI, una organización pequeña pero totalmente burocratizada, no había en absoluto libertad de crítica, nunca se permitió la libertad de formar una fracción. Así Pierre, en los años setenta organizó una tendencia secreta dentro del PCI junto a Raúl. En cierta ocasión nos dijo que los beneficios del libro Revoluciones, escrito junto a Desvages, fueron utilizados para financiar esta actividad fraccional. Su colaboración política con Raúl continuó. Abandonando el PCI inmediatamente después que Pierre, Raúl se unió a los círculos Le marxisme aujourd’hui (El marxismo hoy) hasta poco antes de su muerte en 1990, algo de lo que Pierre se sentía muy orgulloso. ¿Raúl y Pierre podían haber roto formalmente con el PCI antes de 1989? Sí, sin duda. La atmósfera cerrada y sombría que prevalecía en el PCI no les ayudó a ampliar su horizonte político antes y comprender la necesidad de mantener abiertamente sus posiciones. Intentaron salvar lo que quedaba, lo que aún estaba vivo y lo revolucionario dentro de esa organización, sobre todo entre los trabajadores. Dudaron durante demasiado tiempo, pero no debemos olvidar que desde finales de los años cuarenta el PCI había tenido significativos puntos de apoyo entre los trabajadores, empezando por Daniel Renard, el principal dirigente de la huelga de Renault en 1947, que fue la única huelga significativa de aquellos años que no estuvo controlada por los estalinistas. Debemos recordar también que desde los años setenta cada vez que Ted Grant visitaba a su hermana que vivía en los alrededores de París, pasaba tiempo discutiendo con Raúl que después informaba de la discusión a Pierre. Raúl, que era amigo de Jimmy Deane y con quién intercambiaba cartas desde los años sesenta sobre la cuestión de la crisis de la Cuarta Internacional, sentía una gran admiración política hacia Ted Grant. El 4 de septiembre de 2000, cuando hacía poco más de una hora que nos conocíamos Pierre nos preguntó a qué grupo trotskista pertenecíamos, la reacción a nuestra respuesta fue: “Ah, siento mucho respeto por Ted Grant, me gustaría conocerle”. Ya estaba girando de manera independiente hacia nuestra tendencia internacional. La seriedad con la que expresó su opinión sobre nuestra tendencia se demostró en los acontecimientos posteriores, su aproximación rápida y entusiasta a las perspectivas políticas representadas por In Defence of Marxism. Desgraciadamente, por razones de salud, la reunión con Ted Grant no se pudo celebrar. En su sala de estar, en un apartamento en el barrio obrero de St Martín d’Hères, cerca de Grenoble, su mesa donde tenía el ordenador y máquina de escribir, estaba llena de artículos que había bajado de la página web de In Defence of Marxism. Por ejemplo, era un gran admirador del trabajo realizado por la tendencia marxista pakistaní, The Struggle, cuyas tácticas definió como la “quintaesencia del marxismo”. Sin ostentación ni pidiendo un reconocimiento personal particular, durante los últimos 4 o 5 años Pierre Broué defendió las ideas de nuestra tendencia internacional allí donde podía, incluso donde no era muy popular. Lo que nos acercó fue sobre todo la necesidad que tienen los revolucionarios de hacer un trabajo sistemático dentro de las organizaciones de masas, tanto políticas como sindicales. Paolo Brini es miembro del Comité Central del Fiom-Cgil (sindicato metalúrgico), delegado sindical de Smalti Modena y miembro del Comité Provincial del PRC en Modena, Italia. Franceso Giliani es miembro del Comité Regional del PRC de Emilia-Romagna. Ambos son seguidores de la tendencia marxista italiana aglutinada alrededor del periódico Falce Martello y seguidores de las ideas de In Defence of Marxism. · |