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El secuestro de la periodista italiana Giuliana Sgrena y el asesinato del agente de los servicios secretos italianos Nicola Calipari por las tropas norteamericanas demuestra, hasta a los más ingenuos, la crueldad y el carácter despiadado de la ocupac
El secuestro de la periodista italiana Giuliana Sgrena y el asesinato del agente de los servicios secretos italianos Nicola Calipari por las tropas norteamericanas demuestra, hasta a los más ingenuos, la crueldad y el carácter despiadado de la ocupación imperialista de Iraq.
El asunto ha causado gran revuelo en Italia y bochorno dentro del gobierno de Berlusconi. Más allá de las versiones oficiales y los intentos de tapar el asunto por parte del ejército de EEUU, en la carretera que lleva al aeropuerto de Bagdad los soldados no cometieron error ninguno, sino que tendieron una verdadera trampa.
Las razones del asesinato del agente Calipari y del atentado a la periodista Giuliana Sgrena podrían ser varias. Una periodista que trabaja para un diario comunista (Il Manifesto) y escribe en contra de la ocupación es claramente incómoda. No es la primera vez que los mandos estadounidenses ordenan la muerte de periodistas. ¿Os acordais de los cañonazos contra el Hotel Palestina en Bagdad que mataron al cámara José Couso? Esta vez la advertencia ha surtido efecto y todos los periodistas italianos han sido repatriados. El imperialismo quiere perpetrar sus crímenes sin la presencia de incomodos testigos.
Otra posibilidad es un enfrentamiento entre servicios secretos. Ya se da por cierto que el gobierno italiano pagó por la liberación de la periodista, igual que hizo en el caso de otros rehenes. Esta conducta no les acaba de gustar a los representantes de Washington, que tal vez decidieron mostrar su disgusto de una forma más clara. Si el ejército de EEUU se comporta de este modo con los funcionarios de un estado aliado, podemos imaginarnos los actos de verdadero terrorismo que llevan a cabo cada día las tropas contra la población iraquí. Esa es la razón por la cual la resistencia iraquí es tan masiva y el odio hacia los invasores está tan difundido.
Las clases dominantes en guerra no tienen reglas, todo vale. Las torturas y humillaciones en la prisión de Abu Ghraib, las matanzas de Faluya y Ramadi, los disparos contra el agente Calipari y Giuliana Sgrena (y el asesinato de José Couso) enseñan la verdadera cara del imperialismo de EEUU.
Amago de retirada
Sea cual sea la verdadera razón del atentado, en Italia las consecuencias políticas no se han hecho esperar. El gobierno de Berlusconi se encuentra en dificultades crecientes debido a la presencia militar italiana en Iraq donde un Estado “aliado” ha llegado a humillar al Estado italiano. La irritación hacia el “amigo americano” era evidente también entre los ministros más derechistas del gobierno. Hace pocas semanas Berlusconi llegó a sugerir una retirada de las tropas italianas a partir de septiembre, para luego negar sus mismas palabras tras una llamada de su amo George W. Bush. Una vez más este gobierno demuestra su carácter servil.
Ante este asesinato lo que hace falta no es otro llamamiento más a la solidaridad nacional o al “sentido de Estado”, como están repitiendo los máximos dirigentes de la izquierda, sino profundizar la oposición a la guerra imperialista y hacer un análisis de clase del conflicto. |