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Previamente, en los locales de CCOO de Cangas de Narcea se había tomado esta decisión en asamblea, después de que en los Juzgados se consideraran nulos otros nueve despidos. Anteriormente se habían declarado nulos cinco, con lo cual se consideraron nulos la totalidad de los 14 despidos. La empresa amenaza con recurrirlos. Esta victoria judicial no ha solucionado los problemas a los que se enfrentan los trabajadores. Nada se ha adelantado en materia de seguridad, ni en el asunto de la rozadora, otro punto surgido a lo largo del conflicto. Tampoco se ha llegado a un acuerdo sobre relevos e incentivos. De momento, pues, el conflicto se ha cerrado en falso. La huelga sí estaba justificada Una semana después de finalizada la huelga, los trabajadores vuelven al tajo y a los dos días de reanudarse los trabajos se produce un accidente laboral, cayéndose el entibado de la capa Elvira, justamente la capa que habían denunciado los trabajadores que estaba en malas condiciones. En el accidente resulta herido un trabajador, que casualmente era uno de los encerrados en el Ayuntamiento de Cangas. Si todavía quedara alguna duda sobre las condiciones de seguridad en esta capa, al día siguiente se produce un hundimiento en la zona central de la misma. Con todo esto, el dueño de la mina, Vitorino Alonso, aún tiene la desfachatez de plantear que de no cumplirse sus condiciones sobre turnos, seguridad y demás, retirará las inversiones y se llevará el cupo minero a León, provocando así el cierre de la mina. Las direcciones sindicales, durante esta larga huelga, se centraron en presionar al Principado para que retirara las ayudas y subvenciones al empresario, pero lejos de esto el Principado le concede la explotación de una nueva mina: Coto Cortés. Extender el conflicto, la única manera de vencer A pesar de la dureza de la huelga y la determinación de luchar de los mineros, el aislamiento al que se vieron abocados ha terminado por vencer su resistencia. En un conflicto tan largo y duro, las direcciones sindicales debían haber planteado involucrar a toda la minería pública y privada, coordinando movilizaciones conjuntas de solidaridad, incluyendo la huelga general en el sector. Lejos de esto, con excepción de una huelga convocada a finales de julio y una marcha a Oviedo, nada se planteó para romper ese aislamiento y extender el conflicto. De esta forma, hubiera sido posible frenar los ataques del empresario y presionar mucho más al gobierno regional para que tomara cartas en el asunto. En todo caso, el conflicto de Coto Minero no ha sido en balde. Si algo ha puesto de manifiesto es en primer lugar, que los trabajadores están dispuestos a defender sus derechos con la movilización y la lucha y en segundo lugar, que en determinadas ocasiones sólo es posible obtener la victoria basándose en la fuerza y la unidad de todos los trabajadores, y sacando el conflicto más allá de la propia empresa. Paco Ibáñez CCOO · Asturias |