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La convención republicana y la clase obrera norteamericana |
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escrito por John Peterson
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viernes, 17 de septiembre de 2004 |
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A principios de septiembre se celebró en Nueva York la convención nacional republicana. Bush y compañía pronunciaron sus discursos habituales sobre una economía fuerte, oportunidades, una guerra victoriosa contra el terrorismo... y la guerra de Iraq se justificó como un acto de legítima defensa de EEUU. Por supuesto no han dicho nada de los 1,65 millones de puestos de trabajo perdidos mientras se disparan los beneficios empresariales, tampoco que el déficit presupuestario federal amenaza con desestabilizar la economía mundial y que millones de personas han pasado a engrosar las listas de pobreza. Pero las cosas fueron totalmente diferentes en las calles. Las protestas comenzaron el fin de semana previo a la convención y duraron hasta el jueves por la noche, cuando Bush pronunció su discurso. Utilizando la excusa de la “amenaza terrorista” la policía cargó duramente contra los manifestantes. Se calcula que arrestaron a unas 1.800 personas, el mayor número de detenciones durante una convención política en la historia de EEUU. Hubo protestas de todo tipo aunque la más importante fue la manifestación del domingo que reunió a unas 500.000 personas. Estas manifestaciones marcaron un punto de inflexión importante en el movimiento de protesta que se ha vuelto a reactivar después del inicio de la guerra en Iraq. Y esto es sólo el principio porque en el próximo período los trabajadores norteamericanos, independientemente de quien gane las elecciones, tendrán que volver a salir a las calles para luchar contra la ofensiva de los empresarios. La clase dominante estadounidense se enfrenta a una crisis económica seria e intentará salir de ella atacando los salarios, la sanidad, las pensiones, la seguridad en el empleo e incluso la jornada laboral de 40 horas. La próxima cita importante es la marcha que pretende reunir el 17 de octubre en Washington a un millón de trabajadores. Este puede ser un acontecimiento importante para el despertar de la clase obrera estadounidense, que está comenzando a estirar los músculos tras un largo período de inactividad. La marcha ha sido organizada a pesar de la oposición de la dirección del AFL-CIO y es un síntoma de la presión que existe en la base. No es casualidad que la idea partiera del sindicato de estibadores (ILWU) que hace dos años protagonizó una larga huelga. La clase obrera norteamericana tiene una tradición de lucha heroica y en el próximo período veremos como vuelve a demostrar su capacidad de lucha. |