Los acontecimientos de las últimas semanas en Venezuela demuestran
una vez más que los procesos revolucionarios no se desarrollan en línea recta,
hay constantemente avances y retrocesos. Con una tensión enorme entre las
clases como telón de fondo, los acontecimientos, los cambios en la situación
y en el ambiente se suceden a un ritmo vertiginoso.
En los primeros
días de mayo la revolución era amenazada por la entrada de paramilitares.
Tras ser detenidos, desactivando temporalmente sus planes, el presidente Chávez
hizo un llamamiento a que el movimiento popular organizase la defensa armada
de la revolución. Llevar esto a la práctica supondría un enorme paso adelante
en el proceso revolucionario.
Poco tiempo después
se anuncia la puesta en marcha del Referéndum Revocatorio (RR), fijado para
el 15 de agosto.
¿Por qué el CNE aceptó el fraude del RR?
Desde que se inició la campaña reaccionaria por el revocatorio
quedó en evidencia la utilización de todos los medios a su alcance, sean legales
o ilegales, por parte de la oposición.
No han conseguido las firmas pero
habrá revocatorio. De hecho uno de los rectores del CNE, Óscar Battaglini,
hizo uso del derecho a salvar su voto, se declaró en contra de aceptar el
RR calificando la convocatoria de éste como acto “espurio” y afirmó que hubo
“reparos (confirmación de firmas) de muertos, reparos de menores de edad,
reparos de extranjeros” también explica que hubo “cédulas (DNIs) falsas,”
y un largo etcétera. Battaglini termina denunciando la “incalificable injerencia”
en los asuntos internos venezolanos y en la labor del CNE de la OEA y el Centro
Carter –observadores supuestamente imparciales que el gobierno venezolano
aceptó- y su “parcialidad” a favor de la oposición. Otro rector, Jorge Rodríguez,
aunque finalmente aceptó los resultados también denunció públicamente la
existencia de más de 50.000 muertos que todavía no han sido retirados del
censo electoral para inflar las firmas opositoras.
¿Por qué el CNE, declara que sí están las firmas? Está cada
vez más claro que se ha debido a las presiones del imperialismo y la burguesía
venezolana y al eco que estas presiones han tenido en una parte del “circulo”
que rodea al gobierno de la República y en concreto al presidente. Sin ese
consentimiento posiblemente el CNE, no se habría atrevido a convocar el revocatorio.
Esto es muy peligroso porque esta táctica se basa en un gravísimo
error estratégico consistente en pensar que esta gratuita concesión a la oposición
servirá para que sea reconocida la legitimidad del proceso revolucionario
ante algunos sectores de la oposición y ante los gobiernos socialdemócratas
y la dirigencia reformista del movimiento obrero en Europa y entre los gobiernos
“críticos” con el imperialismo en América Latina. Pero como la experiencia
se va a encargar de demostrar más pronto que tarde esto no será así.
De forma inmediata todos ellos directamente o a través de
los medios de comunicación burgueses han saludado con cinismo encubierto este
“gesto” del gobierno de Chávez, como un paso en el “buen camino de volver
a la senda democrática al que tienen que seguir otros pasos en el mismo sentido”.
¿En qué sentido tendrían que ir esos “otros pasos” según esos sensatos señores?
Obviamente en deshacer el camino recorrido hacia la revolución ya que si no
es así, les faltará tiempo para volver a poner en cuestión la legitimidad
democrática del gobierno de Chávez y a tratar de desprestigiarlo como de
hecho, con más o menos énfasis, han venido haciendo hasta ahora.
Lo que realmente quieren es que el gobierno abandone las,
según ellos, “veleidades revolucionarias y demagógicas que han fracturado
la sociedad en Venezuela, provocando un enfrentamiento social que nunca se
tenía que haber producido”. Hablando claro quieren que se acabe de una maldita
vez con la revolución. Ese es su único objetivo y eso es lo que persiguen
y no pararán hasta conseguirlo.
Por lo tanto la oposición, la burguesía venezolana, no ha
aceptado ni aceptará las normas democráticas establecidas en la Constitución
salvo cuando sirvan para frenar y poner obstáculos a la revolución y para
conseguir sus propios objetivos.
Por eso es un gravísimo error por parte de los sectores de
la dirección de la revolución plantear que con este tipo de tácticas vamos
a conseguir el reconocimiento y la legitimidad de estos sectores y que poco
a poco aceptarán que la revolución pueda avanzar con menos obstáculos en el
futuro.
Estas tácticas conciliadoras se parecen mucho a las que vimos
en Chile cuando sectores de la dirección planteaban que no había que tocar,
ni intervenir las multinacionales de determinados países porque si lo hacían
podían poner en peligro el enorme apoyo “diplomático” que estaban prestando
al gobierno chileno en los foros internacionales, como la ONU, etc. Las consecuencias
de ello y el final de esa historia ya la conocemos así como las “duras” condenas
diplomáticas que hicieron al golpe de estado, las lágrimas de cocodrilo que
derramaron estos gobiernos y también los negocios que esas multinacionales
siguieron haciendo con el gobierno de Pinochet.
La lucha en el campo diplomático también es necesaria para
aprovechar las divisiones y las contradicciones interimperialistas, para incrementar
el apoyo de la clase obrera y la población de los demás países… pero la diplomacia
siempre debe estar supeditada a los objetivos de la revolución, es una diplomacia
que nada tiene que ver con el cinismo y la mentira característico de la diplomacia
burguesa, cuyo fin es defender los intereses de la burguesía nacional de cada
país.
Las vacilaciones respecto a hacia donde debe ir el proceso
revolucionario sólo sirven para introducir confusión, tanto entre la base
más decidida como entre los sectores sociales que apoyan el proceso con algunas
dudas. Ese tipo de acciones sólo contribuyen a aumentar esas dudas en vez
de despejarlas, transmitiendo una idea de debilidad de las fuerzas revolucionarias
que es falsa pero que puede tener algún efecto en crear incertidumbre en sectores
tan sensibles como la cúpula del ejército.
Chávez acepta ir al RR
Es innegable el papel dirigente que
representa el presidente Chávez en el proceso revolucionario de cara a las
masas y también se ve claro el vacío que existe entre el presidente y las
masas.
La dirigencia de los principales partidos que apoyan a Chávez
y que encabezaron el Comando Ayacucho (MVR, PPT, Podemos, y —con un papel
menos importante— el Partido Comunista) han sido puestos en evidencia por
los acontecimientos. No resulta extraño entender porqué eran llamados comando
“hablamucho”por muchos bolivarianos.
No han estado a la altura de las circunstancias, no han cumplido
con las importantes tareas que les habían sido encomendadas ni de cara a la
vigilancia del fraude, ni ante los RR que se deberían haber concretado contra
varias decenas de diputados de la oposición, ni en recoger el sentimiento
y la opinión de la base del movimiento para la designación de los mejores
candidatos ante las próximas elecciones.
Es difícil conocer con exactitud qué sucedió realmente los
días anteriores a la decisión del CNE, quienes y cuantos de los miembros del
gobierno y de los círculos que rodean al presidente defendieron la línea de
aceptar el RR, pero el hecho es que finalmente se impuso la tesis de aceptar
el RR.
Al final, el presidente Chávez apareció públicamente, hablando
desde una sala del palacio de Miraflores a través de una pantalla gigante
y no en un mitin ante las masas como gusta le hacer habitualmente, llamando
a aceptar el reto lanzado por la oposición y formar el Comando Maisanta para
organizar el reafirmatorio.
En este caso será el propio presidente quien encabezará dicho
comando, ya que realmente es complicado que cualquier otro pudiera contar
con la confianza de las masas para dirigir una tarea de esta envergadura.
Aprender de la experiencia
Hasta aquí lo sucedido en estas semanas. Ahora es necesario
analizarlo y entenderlo para sacar conclusiones correctas sobre las tareas
a emprender mirando hacia delante. Aprender para avanzar más solidamente:
ésta tiene que ser la actitud de los revolucionarios en esta coyuntura.
Lo primero que se puede apreciar una vez más es que el movimiento
revolucionario no puede estar sometido al arbitrio de las instituciones del
régimen pasado. En estos momentos el Estado venezolano esta atravesando un
periodo de inestabilidad, hasta cierto punto de transición. Viene de ser un
estado burgués normal es decir, el máximo instrumento de la burguesía para
salvaguardar el viejo orden de las cosas en la economía, la política, la ideología,
la cultura , la propiedad... con el objetivo fundamental de preservar el orden
burgués predominante, la división social en explotadores y explotados. Este
es y será el objetivo del Estado burgués y sus instituciones judiciales, legislativas,
ejecutivas... en Venezuela y en todos los demás países, ya que representan
y protegen los intereses de los poderosos, por ello no podemos tener ninguna
confianza en la “imparcialidad” de los jueces, etc.
Sin embargo en Venezuela desde que se inicia el proceso de
la revolución bolivariana, el Estado no responde exactamente a lo que sería
un Estado burgués clásico o normal. Eso se expresa particularmente en la situación
que hay en el ejército, muy influido por la acción de las masas populares
contra el golpe de abril de 2002. De hecho se produce una situación paradójica
en la que el ejército burgués no responde a los intereses de la burguesía,
como ocurriera en la revolución portuguesa de 1974. Con todo, cuando la nueva
situación intenta abrirse camino y superar obstáculos, choca una y otra vez
con el viejo orden, demostrándose en la práctica cada es cada vez más difícil
que la revolución avance sin que rompa definitivamente con él y construya
sus propios organismos genuinamente revolucionarios.
Por lo tanto debemos avanzar en este terreno, dotándonos
de las instituciones que auténticamente representen los intereses de la mayoría
de la población y que no tenemos actualmente.
Cuando el presidente Chávez aceptó cumplir la decisión que
tomase el CNE, lo hizo pensando en que al no haberse recogido las firmas,
esta institución dirigida por un Consejo Rector de cinco hombres justos, sería
neutral, imparcial y ecuánime, ya que es la institución que debería velar
por los intereses de todo el pueblo venezolano. Ahora volvemos a ver como
esto no ha sido así poniendo en evidencia una vez más que el pueblo y la clase
obrera sólo puede confiar en sus propias fuerzas y en los organismos que surjan
del propio proceso revolucionario, basados en la máxima participación popular,
que ejerza tareas de control (entre otras) sobre cualquier aspecto político
y económico que afecte a los intereses fundamentales de la población.
La experiencia enseña a quien esta dispuesto a aprender de
ella. Cada vez que la revolución ha estado en peligro, ¿quién la ha defendido
realmente hasta el final? Sólo la clase obrera, los campesinos, los sectores
oprimidos de la sociedad que son la mayoría del pueblo.
¿Acaso lo han hecho los sectores “democráticos” de la oposición,
los gobiernos “democráticos” de los demás países, sean de Europa o América
Latina, los organismos internacionales del tipo de la ONU o la OEA? La respuesta
es evidente No.
Por lo tanto la conclusión no puede ser otra que: Confianza
solo en nuestras propias fuerzas, en nuestra clase, la clase obrera en Venezuela
y en el resto del mundo.
Fortalecer este frente es lo que debe guiar las acciones
de la revolución.
El RR un nuevo reto para avanzar
Debemos marcándonos un claro objetivo, aprendiendo las lecciones
nos ayudará a saber qué camino debemos seguir.
El RR tenemos que convertirlo exactamente en lo contrario
que han pretendido sus promotores.
Ahora se trata de un Reafirmatorio, tanto de la presidencia
como de todo el proceso. Por eso necesitamos ganarlo contundentemente, eso
significa que tenemos que conseguir la mayor movilización que se haya conocido
en Venezuela por parte de la clase obrera, los campesinos, los pobres de las
ciudades....
Pero para conseguirlo hay que ampliar el contenido del Reafirmatorio
dándole desde el principio un carácter claramente más amplio que decir simplemente
NO al revocatorio y añadir y concretar un SI a la revolución, que supone un
SI a la expropiación de los empresarios golpistas, SI a un puesto de trabajo
para todos o sino subsidio de desempleo, SI al incremento del salario mínimo,
SI a la nacionalización de la banca.....en definitiva Nacionalización de la
economía bajo control obrero.
El presidente Chávez ha planteado que la oposición viene
jugando sola y que ahora vamos a jugar también los demás, eso es lo que hay
que hacer. Hay que pasar de una postura defensiva a una postura ofensiva,
se acabaron las bromas.
Comandos Maisanta para la defensa
y desarrollo de la revolución
El comando Maisanta debe tener un carácter diferente a los
anteriores comandos, en el sentido de que sus tareas no deberían quedar reducidas
al día 15, además de conseguir la máxima movilización para el RR, deben permanecer
y ampliar sus funciones.
El carácter extraordinario de los CM, en cierta medida lo
está dando el hecho de ser dirigido directamente por el presidente, pero como
muy bien señala en su comunicado la UNT, deben ser elegidos democráticamente
en Asambleas abiertas y unitarias en cada fábrica, en cada localidad,
el protagonismo de las masas debe estar plasmado realmente, la dirigencia
de los CM deben ser revocables en todo momento por quien los ha elegido.
Este proceso debe extenderse a todos los acuartelamientos
militares para conseguir plasmar en una realidad el hermanamiento entre el
pueblo revolucionario y las fuerzas armadas.
Entre sus tareas deben estar la concreción de la formación
de milicias populares, el armamento del pueblo.
También deben asumir la defensa de los puestos de trabajo:
no admitir ni un sólo despido y si se produce, expropiación bajo control obrero
de la empresa. Deben combatir el boicot y desabastecimiento: expropiación
bajo control obrero de las empresas de alimentación y las distribuidoras.
Los CM tendrían que coordinarse entre si, organizando los
Comandos provinciales, estatales y nacionales posibilitando así una visión
más amplia de las tareas del proceso revolucionario. Los CM deben tener un
carácter estable y permanecer después del 15 de Agosto, para continuar el
desarrollo de todas sus tareas y enfrentar las nuevas tareas que requerirá
el proceso.
La oposición no aceptará un resultado
desfavorable
Si hay otra lección que aprender de lo sucedido es que la
oposición nunca va a aceptar complacientemente las normas democráticas cuando
estas no sirvan a sus intereses.
Ellos, al utilizar el RR no están aceptando la legalidad
vigente, sino que la están utilizando en su propio beneficio para tratar de
lograr su objetivo central: detener, desviar y aplastar el proceso revolucionario.
La coartada ya está en marcha, tratan de enredar todo lo
posible el RR, desde los sistemas de recuento de votos, la intromisión de
observadores “neutrales”, las provocaciones constantes, hasta el sabotaje,
el chantaje y la presión en las empresas con amenazas de cierre si pierden
el RR, fugas de capitales, incluso no se puede descartar a priori que llegasen
hasta el boicot al RR, viendo que lo pierden, con los consabidos argumentos
de que hay falta de garantías democráticas por parte del gobierno “dictatorial”
del presidente Chávez.
El hecho será que pase lo que pase, no
reconocerán su derrota, no admitirán que son una minoría de la población y
por lo tanto seguirán luchando por descarrilar el proceso revolucionario utilizando
todos los medios a su alcance, sean estos legales o ilegales.
¿Alguien puede creerse que los Carlos Andrés Pérez, los Ortegas,
los Cisneros....van a ir a un RR para perderlo y un mes después a unas elecciones
y perderlas nuevamente para, de derrota en derrota, llegar pacíficamente hasta
la derrota final?
Hay que organizarse hacia la toma
del poder
Una situación como la actual, en que la oposición no tiene
fuerzas suficientes para aplastar a la revolución, ni de forma democrática
ni de forma violenta, no va a durar indefinidamente.
Tampoco se puede mantener una revolución a medias durante
mucho tiempo, ya lo hemos explicado con muchos ejemplos históricos y la actual
experiencia lo demuestra.
Pudimos ver como tras la movilización popular que hizo fracasar
el golpe del 2002 se dieron todas las condiciones para que la revolución hubiera
podido completarse prácticamente de forma pacifica.
Ahora de nuevo podría volver a presentarse una nueva posibilidad
en los próximos meses.
Dependerá de la dirección del movimiento revolucionario que
no se vuelva a perder otra oportunidad.
Para los marxistas, que participamos en primera línea desde
el primer momento no hay la más mínima duda, no habrá ninguna vacilación:
hay que construir ya el autentico poder obrero y popular, el poder que representa
a la nueva sociedad que está emergiendo y que sepulte definitivamente los
elementos del viejo orden social.
La extraordinaria movilización de estos días vuelve a demostrar
el enorme potencial revolucionario del movimiento, su disposición a la lucha,
representan una inspiración para cualquier revolucionario en el mundo, apoyaremos
hasta el final este proceso estemos donde estemos, la revolución socialista
en Venezuela es nuestra revolución.
-
¡Movilización
popular para el Reafirmatorio!
-
¡Comandos
Maisanta de carácter revolucionario!
-
¡Preparemos
la toma del poder!
-
¡Desarrollemos
el poder obrero y popular!