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George Galloway es un parlamentario del Partido Laborista por Glasgow que ayer fue expulsado del partido por el Comité Estatal Constitucional, que en realidad es un organismo diseñado para llevar a cabo los deseos de Blar. George Galloway adoptó una posición clara en contra de la guerra de Iraq. Esa es la razón de su expulsión. Han intentado echarle basándose en documentos falsificados. Como no han podido conseguirlo con estos métodos al final han optado por otro camino. El veredicto del comité formado por tres personas fue unánime. Después de dos días de reunión sólo le pudieron acusar de un cargo: animar a los votantes de Plymouth para que no votaran laborismo. También le declararon culpable de incitar a los árabes a luchar contra las tropas británicas, incitar a los soldados británicos a que desafiaran las órdenes de sus superiores y apoyar a un candidato en Preston que estaba en contra de la guerra frente al candidato laborista oficial. Galloway ha declarado que el pueblo iraquí tiene el derecho a defenderse contra un invasor extranjero, de la misma forma que el pueblo británico tendría el derecho a defenderse de un ejército extranjero si éste le invadiese. Eso no es incitar a los demás a que asesinen a los soldados británicos. En realidad, la mejor forma de defender a los jóvenes británicos enviados a Iraq para hacer el trabajo sucio de las multinacionales, es traerles de vuelta a casa. Es asombroso como el ala de derechas blairista y sus amigos de los medios de comunicación pueden manipular las cosas. Galloway no es el responsable de las muertes de los cincuenta soldados británicos. El primer responsable es Blair que decidió enviar tropas a Iraq. ¡Son sus manos las que están manchadas de sangre! Esto es claramente una caza de brujas contra uno de los más destacados parlamentarios laboristas que se ha opuesto a la guerra de Iraq. También es una advertencia para el resto del Partido Laborista. Galloway lleva 36 años militando en el Partido laborista. El Grupo por una Campaña Socialista formado por parlamentarios laboristas ha pedido una reunión urgente de la ejecutiva nacional para discutir esta expulsión. Pero no basta con discutir, hay que hacer algo. Hoy es Galloway, mañana puede ser cualquier otro destacado dirigente de la izquierda del partido. El movimiento obrero y sindical debe protestar urgentemente ante este hecho tan escandaloso. Debe exigir la readmisión de George Galloway en el partido. Hay que hacer una campaña para echar a los blairistas. La única forma de garantizar la verdadera democracia en el partido y garantizar que los trabajadores están verdaderamente representados en los sindicatos y en el partido, es con una campaña fuera y dentro del partido para reestablecer las verdaderas tradiciones de la democracia obrera. |