El escándalo por la leche contaminada en China sigue extendiéndose. De dos han pasado a cuatro los niños muertos y algunas noticias hablan de seis. Cuando el escándalo estalló el gobierno tuvo que intervenir y ordenó una investigación nacional de todas las leches en polvo infantiles. La investigación oficial ha encontrado que el 20 por ciento de las empresas lácteas chinas están implicadas. El Grupo Sanlu hay estado distribuyendo leche que contiene melamina, un producto químico que puede hacer que el nivel proteico de los productos lácteos parezca mayor del que realmente es.
En los últimos cinco meses del nuevo gobierno de coalición encabezado por el PPP, los trabajadores y las masas ya empobrecidas han pasado un sufrimiento social y económico no visto en la accidentada historia de Pakistán. Los precios de los alimentos han subido más de un 200 por ciento, el combustible que con el anterior gobierno estaba a 47 rupias está ahora a 87 rupias, cuando los representantes del PPP están en el poder. Después de aumentos relativamente pequeños de la tarifa eléctrica, ayer el gobierno anunció un aumento de los precios de la electricidad de un 31 por ciento.
El ejército de Pakistán ha jugado un papel más abierto que encubierto como institución estatal gobernante del país. Y como la institución más poderosa y organizada de un estado, como en todos los estados capitalistas, tiene un papel fundamental en la preservación y protección de los bienes, estatus social, privilegios y explotación económica de las clases dominantes locales y el imperialismo.
escrito por Yasir Irshad (Secretario de The Struggle de la región de Cachemira)
miércoles, 09 de julio de 2008
El domingo 6 de julio se celebró en Cachemira el congreso regional de The Struggle, Corriente Marxista Internacional en Pakistán, la reunión se hizo en Rawalakot, en el distrito Poonch de Azad Cachemira. Asistieron más de 1.000 personas entre delegados, militantes y contacto cercanos.
La fuga de Kandahar demuestra que la ocupación de la OTAN azuza las llamas de la insurgencia
Durante años, los gobiernos de la OTAN, la prensa capitalista y un ejército de "expertos" han estado repitiendo, una y otra vez, el siguiente coro: "Afganistán está mejorando". Durante bastante tiempo, ha sido lo único que se ha dicho de Afganistán. De los principales medios de comunicación, casi es imposible tener una idea clara de la situación en ese país, han intentado siempre mantener oculta la información y la han relegado a las últimas páginas. Pero, como ocurre a veces, los acontecimientos han obligado a sacar la verdad a la superficie.
La recién elegida asamblea constituyente de Nepal, consecuencia de la insurrección de abril de 2006, ya está en movimiento. Ha promulgado la declaración formal del final de la monarquía, a la que ha dado una salida airosa.
La dimisión de quince ministros del gabinete federal pertenecientes a la Liga Musulmana de Pakistán de Nawaz Sharif (PML-N) ha demostrado la frágil naturaleza del actual sistema democrático.
Japón es la segunda economía industrial del mundo. En los años ochenta experimentó una enorme burbuja especulativa, como la burbuja inmobiliaria que ha estallado en EEUU y que está a punto de estallar ahora en Gran Bretaña. Cuando estalló la burbuja, los japoneses hasta ese momento consideraban que vivían en una "economía milagrosa", después experimentaron una década de recesión, la "década perdida". Hillary Clinton ha advertido a EEUU: "Podríamos vernos arrastrados a una situación como la japonesa". ¿Podría ocurrir de nuevo?
Cuando faltan pocos meses para los Juegos Olímpicos ha vuelto a resurgir en China el conflicto del Tíbet. Todo empezó el 10 de marzo cuando la policía detuvo a 60 monjes del monasterio de Drepung que conmemoraban el 49 aniversario de la fracasada revuelta de 1959 apoyada y organizada por la CIA. Al día siguiente de la conmemoración 600 monjes se manifestaron frente a la sede de la policía en Lhasa para exigir la liberación de los detenidos. A partir de ese momento se extendieron las protestas, las detenciones, los manifestantes quemaron tiendas, bancos, hoteles etc., todo propiedad de ciudadanos Han (el grupo étnico más grande en China). En este saqueo y violencia participaron activamente grupos de monjes budistas. Se ha intentado presentar este conflicto como algo exclusivamente cultural o religioso, pero sólo es posible comprenderlo en un contexto de creciente malestar social que hoy existe en China.
Desde el punto de vista del Partido Comunista Chino, la reciente explosión de revueltas y violencia en el Tíbet no podía haber llegado en peor momento, China se prepara para su presentación en la escena mundial, albergará este verano los Juegos Olímpicos, tendrá la oportunidad de pregonar sus mercancías, demostrar sus espectaculares avances, desplegar la maravilla de sus inmensas ciudades y redes de transporte. China esperar demostrar las maravillas del capitalismo y explicar a la burguesía mundial, que observará y enjuiciará atentamente, que está preparada para entrar en el club.
El segundo día del congreso contó con la asistencia de más de 2.000 delegados e invitados. En entusiasmo del primer día no fue nada comparado con el segundo. Las discusiones revelaron un alto nivel de comprensión de las tareas que se avecinan. Los trabajadores y jóvenes que intervinieron demostraron que la corriente marxista en Pakistán ha recorrido un largo camino desde sus inicios a principios de los años ochenta.
El 1 de abril comenzó el 27 Congreso anual de la Corriente Marxista Pakistaní The Struggle, se celebró de nuevo en Iqbal Hall en el centro de Lahore, una sala con capacidad para 2.000 personas.
Frente a los disturbios y derramamiento de sangre en el Tíbet, el gobierno chino ha respondido culpando al Dalai Lama y a la campaña internacional de los exiliados tibetanos, aprovechando la próxima celebración de los Juegos Olímpicos. Sin duda, el Dalai Lama, con sus seguidores y amigos, tienen interés en utilizar estos acontecimientos para presionar políticamente a Pekín a través de los medios de comunicación, pero por sí solo no puede explicar lo que hoy está sucediendo en el Tíbet.
El viernes 29 de febrero de 2008, se celebró en Karachi la conferencia regional de The Struggle. Fue después de las elecciones en las que se presentó el compañero Riaz Lund y que consiguió la mayor cantidad de votos que ha conseguido el PPP en este distrito de Karachi desde 1970.
En una conferencia de prensa celebrada el 19 de febrero, los senadores norteamericanos, entre ellos el candidato Demócrata en las pasadas elecciones presidenciales, John Kerry, dijeron que los resultados de las elecciones en Pakistán eran "muy positivos". También prometieron aumentar la ayuda si se formaba un gobierno de coalición entre el PPP y el PML (N). Pero, al mismo tiempo, ¡quieren que Musharraf continúe en la presidencia! La interferencia estadounidense en los asuntos interior de Pakistán es ya algo normal. Ellos dictan la política de cada régimen.
Antes de que se conociesen los resultados, el presidente Musharraf aparecía en la televisión estatal pakistaní pidiendo que se aceptase el voto de la "voz de la nación" y la "madre de las elecciones". Pero en realidad se trata de la madre de todos los fraudes.
El 18 de febrero es la fecha establecida para las elecciones generales en Pakistán. También es la fecha en que la política pakistaní entrará en una nueva época, la época en que las masas desafiarán a la clase que las ha oprimido y tiranizado durante generaciones.
La campaña electoral en Karachi ha ganado impulso de nuevo tras el asesinato de Benazir Bhutto. Karachi es la principal ciudad industrial de Pakistán y cuenta con un enorme proletariado. Durante décadas trabajadores de todo tipo de orígenes étnicos emigraron a esta ciudad. Para romper la unidad de los trabajadores en líneas étnicas y nacionales el Estado ha apoyado a organizaciones reaccionarias.
Llamamiento a todos los lectores y seguidores de In Defence of Marxism y El Militante
Después de muchas vacilaciones y retrasos, no sólo debido al brutal asesinato de Benazir Bhutto y cientos de sus seguidores, está previsto que las elecciones en Pakistán se celebren el próximo 18 de febrero. Estas elecciones son diferentes a cualquier otra de las celebradas en Pakistán. Hemos recibido un llamamiento de los tres candidatos que el PTUDC (Campaña por la Defensa de los Sindicatos en Pakistán) apoya y que defienden un programa socialista claro.