Estamos atravesando uno de los momentos más duros y difíciles desde el inicio de la crisis económica en el verano de 2007. Evidentemente no es un momento igual para todos. Los grandes bancos vuelven a mostrar unos balances llenos de números positivos, y reparten dividendos a los accionistas como en los mejores tiempos. Según el diario Público (1/11/09): "Los bancos y cajas españolas han recibido entre ayudas, facilidades, fondos anticrisis o cambios de normativa, unos 160.000 millones de euros en el último año. Con ese dinero y según cálculos basados en criterios del sector, este año conseguirán unos réditos de casi 6.000 millones de euros, una cifra muy elevada si se tiene en cuenta que los beneficios anuales rondarán los 20.000 millones".
El 31 de octubre vivimos en Valencia una de
las mayores manifestaciones del último año. 70.000 personas salimos a la calle
contra el gobierno del PP. El detonante esta vez ha sido la trama de corrupción
que afecta de lleno tanto al President
de la Generalitat como a varios de sus Consellers,
pero esta convocatoria de la plataforma No
a la Corrupció no ha hecho sino canalizar parte de la rabia acumulada tras
más de una década de gobierno de la derecha.
El pasado mes de julio Fèlix Millet se vio implicado en una
investigación de la fiscalía de Barcelona en que se intenta aclarar el desvío
de dinero por parte de la Associació Orfeó Català - Palau de la Música y de la
Fundació Orfeó Català de la que él era presidente. Día tras día crece las
implicaciones del caso que protagoniza Millet y su mano derecha Jordi Montull
ex director administrativo de la Fundació Orfeó Català imputados por
apropiación indebida y falsedad. El caso ha generando un fuerte malestar entre
toda la clase política y especialmente entre la burguesía catalana de la que
Millet es un destacado miembro.
El 11 de septiembre, en Gijón, el Colectivo de Refugiados
Colombianos en Asturias convocó, junto a otras organizaciones, un homenaje más
al sindicalista colombiano que dio nombre tras su muerte a este colectivo
itinerante, Luciano Romero Molina.
La noche del sábado 18 al 19 de octubrevolvieron a aparecer pintadas de signo
fascista en los locales de la Fundación Federico Engels, el Sindicato de
Estudiantes, la Asociación en Defensa de los derechos de la Mujer Trabajadora,
la Campaña Manos Fuera de Venezuela y la Corriente Marxista El Militante en la
c/San Antonio de Vitoria-Gasteiz, frente a los locales de la UGT.
El Parque Nacional del las Tablas
de Daimiel situado en la Mancha
húmeda es el último representante del ecosistema denominado tablas fluviales,
que se forma por el desbordamiento natural de los ríos Guadiana, de agua dulce
y carácter permanente, y el Gigüela, de agua salada y carácter estacional.
Ambos ríos al estar en una suave depresión del terreno y sobre roca caliza dan
lugar a una laguna, inundada también con agua subterránea del acuífero, en la
llanura manchega. Cuenta con una superficie de 1.928 hectáreas con multitud de
áreas húmedas o tablas fluviales que cuando se inundan acogen una de las
mayores riquezas faunísticas del Estado español.
escrito por Andrés de las Heras Médico y miembro de IU ·Guadalajara
domingo, 11 de octubre de 2009
Ya cuando se anunciaron en México los primeros casos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que nos encontrábamos ante una pandemia potencial de carácter global, lo cual era más que probable (ver www.elmilitante.org: ‘La gripe nueva: chantaje, negocio y crisis económica'). Simultáneamente, los medios de comunicación globales dibujaban un escenario apocalíptico al comparar esta pandemia con la de 1918-1919, que causó más de 40 millones de muertos. Desde entonces, una gigantesca campaña de propaganda ha exagerado el impacto de la pandemia sobre la población y los sistemas sanitarios, sin existir bases sólidas para ello. Sin embargo, cada muerto se presenta como si se tratara de un parte de guerra, con el fin de convencernos de la gravedad de la situación.
escrito por Tohil Delgado Sec. Gral del Sindicato de Estudiantes
domingo, 11 de octubre de 2009
Para muchos inmigrantes vivir en el Estado español se ha convertido en
vivir bajo un estado de sitio permanente. Cada vez es más habitual
asistir al bochornoso espectáculo en el que varios coches de policía
rodean a jóvenes o familias de inmigrantes para pedirles "los papeles",
o bien les esperan a la salida de los trenes o autobuses para realizar
la misma operación.