EL MILITANTE
Más de 3 millones de personas acudieron a las manifestaciones
Éxito
rotundo de la Huelga General: los trabajadores tenemos fuerzas para derrotar a
la derecha
Ahora, CCOO y UGT deben continuar
la lucha
La huelga general del 20J ha
sido un éxito rotundo. El paro secundado por más del 90% de los trabajadores
industriales, se extendió por todos los rincones del país afectando a todos los
sectores de la producción: Transportes y telecomunicaciones, empresas de
automóvil, grandes factorías del metal, astilleros y puertos, industrias
químicas, construcción... La enseñanza pública también quedo paralizada, como
la sanidad y amplios sectores de la administración del estado, autonómica y
local. En el campo, la huelga fue seguida unánimemente por miles de jornaleros
y en los pueblos de Extremadura y Andalucía el paro fue total. En las grandes
ciudades la huelga alcanzo una dimensión masiva, con los polígonos industriales
cerrados, la circulación reducida al mínimo y los quioscos de prensa cerrados.
Una huelga general que se suma a la que los trabajadores griegos desarrollaron
el día 19, y a la jornada de lucha que cientos de miles de trabajadores
portugueses e italianos secundaron el
mismo día 20.
Durante la jornada de huelga el
gobierno del PP realizo un enorme despliegue mediático para ningunear la huelga
y enfatizar su supuesto fracaso. Desde el portavoz Pio Cabanillas, pasando por
Rato, Rajoy o Aznar, el guión de estos reaccionarios pasaba por negar lo que
todo el mundo estaba viendo con sus ojos: ¡Qué la huelga estaba siendo un
tremendo éxito! Que patéticas sonaban las palabras del portavoz del gobierno
cuando afirmaba que tan solo el 6% de los trabajadores habían secundado la
huelga, o cuando el señor Rato negaba el seguimiento general de la misma. Y en
realidad el gobierno hizo todo lo que pudo por que la huelga fracasara: jamás
se había vivido un despliegue tan brutal de fuerzas policiales para reprimir el
derecho de huelga, fuerzas represivas que se convirtieron en el piquete más
violento del 20J, un piquete al servicio de la patronal y contra los
trabajadores. La represión brutal contra miles de jóvenes y trabajadores, el
cerco policial a la sede de UGT en Madrid y la agresión a decenas de
trabajadores allí concentrados y la detención de cerca de un centenar de
sindicalistas ponen de manifiesto el auténtico talante reaccionario de este
gobierno. Sin embargo y a pesar de los intentos del PP, la huelga fue respaldad
mayoritariamente.
El papel de los medios de
comunicación
El gobierno en su actitud
provocadora contó con el apoyo inestimable de los propietarios y consejos de
dirección de los grandes medios de comunicación, esos mismos medios que se
arropan con la demagogia de la “independencia informativa” pero que en realidad
están al servicio de los intereses de la burguesía y sus representantes
políticos. La información de las televisiones, especialmente de Antena 3 y
RTVE, fueron muy ejemplificadoras: Es difícil mentir tanto, con tanta
desfachatez y arrogancia. En el caso de los periódicos, el intento de los
propietarios y directores El Mundo, ABC, La Razón o El País por garantizar su
publicación el 20J fracasaron por la actitud decidida de sus plantillas de
sumarse al paro y el comportamiento ejemplar de los trabajadores de
distribución, más conocidos como ruteros, que en el caso de las grandes
ciudades como Madrid, impidieron que ni un solo periódico llegase a los
quioscos. Lo que hoy ha quedado desvelado es que estos diarios que en muchos
aspectos secundarios se enfrentan, cuando se trata de defender los intereses de
la clase dominante se unen como una piña. Ahí está Pedro J. Ramírez, ese
“campeón “ de la libertad empresarial, uno de los que más histéricamente ha vociferado
contra la huelga, recurriendo a los antidisturbios en Madrid para que sacaran
los ejemplares de su periódico en furgonetas policiales. De nada le sirvió,
pues en Madrid nadie podía comprar El Mundo. Lo mismo ocurrió con los
“liberales” de El País que ha pesar de que la plantilla había votado
masivamente la huelga editaron el diario en imprentas esquirolas de Valencia y
trasladaron miles de ejemplares a la capital que no llegaron en ningún caso a
los puntos de venta.
En la práctica esta actitud desafiante
y bravucona del gobierno y sus medios de comunicación animaron también a la
participación masiva en las manifestaciones.
El éxito de una huelga se mide
también por la participación en las manifestaciones. En realidad el clamor que
ayer recorrió todo el país es la mejor prueba de la decisión de millones de
trabajadores de luchar hasta el final contra las agresiones del gobierno de la
derecha. Hay que remontarse al 14D y en algunos casos la asistencia fue
superior, para encontrarnos con manifestaciones tan masivas: Madrid más de
500.000, Barcelona más de 500.000, Vigo más de 150.000, Sevilla más de 100.000,
Oviedo más de 100.000, Valencia más de 100.000, Granada 50.000, Málaga más de
20.000 y así en todas y cada una de las ciudades y pueblos de todo el Estado
hasta llegar a más de tres millones de manifestantes.
En las manifestaciones el
ambiente de euforia, confianza y decisión eran palpables. Un ambiente que surge
de la fuerza de la huelga y también de la frustración contenida durante años
por millones de trabajadores contra el gobierno de la derecha. Esta huelga y la
participación extraordinaria en las manifestaciones ponen de manifiesto una
idea que los marxistas hemos defendido durante años: la fuerza de la clase
obrera, su papel central en la movilización contra las políticas de ajuste
capitalistas y la necesidad de acabar radicalmente con la política de
colaboración de clases y pactos sociales practicada por los dirigentes de CCOO
y UGT.
La huelga del 20J marca un antes
y después en la situación política: el antes es el fracaso de la política de
desmovilización que solo ha cosechado retrocesos en derechos, precariedad y
beneficios multimillonarios para los capitalistas. El después tiene que ser la
continuidad de esta lucha basándonos en la fuerza mostrada por los trabajadores
y su disposición entusiasta.
Los dirigentes de CCOO y UGT
tienen una gran responsabilidad. Si el PP no cede y retira el decretazo, su
obligación es preparar una respuesta más contundente: una nueva huelga general
más extensa contra la política económica y antisocial del PP hasta que cedan y
en la perspectiva de provocar la caída de este gobierno reaccionario al
servicio de la patronal y las multinacionales. Es
necesario realizar una amplia campaña de asambleas de balance en empresa,
fabricas, tajos, centros de estudio y barrios de todo el país para valorar el
20J y organizar el movimiento de cara a las nuevas acciones que serán
necesarias.
Hasta ahora la debilidad
mostrada por los dirigentes sindicales ha favorecido el envalentonamiento del
gobierno que ha desarrollado ataques en todos los sectores: enseñanza, sanidad,
derechos democráticos, inmigración. Es hora de demostrar al gobierno una
decisión igual de firme en no aceptar ni un ataque más.
Los trabajadores, sindicalistas
y jóvenes marxistas agrupados en la corriente de El Militante que hemos estado
con nuestras fuerzas en la primera línea de la batalla contra el PP,
participando las luchas de la juventud estudiantil y en el Sindicato de
Estudiantes contra la LOU y la ley de calidad, en numerosas huelgas obreras y
ahora en la huelga general, hacemos un llamamiento a continuar el trabajo,
empezando por participar en los sindicatos obreros para transformarlos en
auténticas herramientas de lucha de los trabajadores y fortalecer la corriente
marxista y combativa de los mismos.
Al tiempo es necesario subrayar
que la lucha por nuestros derechos, contra el decretazo, la precarización, el
desmantelamiento de la educación y la sanidad pública o la defensa de los
derechos democráticos, forma parte del combate por transformar la sociedad,
derribar este sistema social injusto y bárbaro y establecer un nuevo orden
social basado en propiedad colectiva de los medios de producción y la
democracia obrera: una sociedad socialista.
¡Retirada inmediata del
decretazo!
¡Subsidio de desempleo para el
100% de los parados!
¡Libertad inmediata y sin cargos
para todos los sindicalistas detenidos!
¡La lucha debe continuar:
preparar las fuerzas para una nueva huelga general!
¡Únete a los marxistas de El
Militante para transformar los sindicatos y luchar por el socialismo!