60 Aniversario del asesinato de León Trotsky.

15 de septiembre 

 

Cómo fueron aplastadas las tradiciones de 1917

 Las purgas de Stalin 

 

Este año se cumple el 65º aniversario del comienzo de los juicios de Moscú, en los cuales los líderes de la Revolución Rusa de 1917 fueron puestos en el banquillo como "enemigos del pueblo". Fueron torturados hasta que hicieron absurdas "confesiones" de que habían colaborado con los nazis y habían sido espías, traidores, o lo peor, "trotskistas", y fueron sentenciados a ser encarcelados o fusilados.

El artículo de Trotsky Una historia gráfica del bolchevismo, escrito en 1939 (Escritos, 1938-39, pág. 488), del que reproducimos un extracto, analiza los procesos de degeneración dentro del Partido Comunista de la Unión Soviética que condujeron a los juicios.

En 1917, el Partido Bolchevique, que poco después se convirtió en el Partido Comunista, estableció el primer y único Estado obrero democrático del mundo. Estaba basado en los cuatro principios subrayados por Lenin: todos los funcionarios debían ser elegidos y estar sujetos a revocabilidad en cualquier momento, no debían cobrar más que el salario medio de un trabajador cualificado, no debía haber un ejército permanente sino un pueblo armado, y no debía haber burocracia, sino rotación de responsabilidad para tareas administrativas a cargo de toda la sociedad.

A pesar de los años de la Primera Guerra Mundial, de la guerra civil y del hambre, este naciente Estado obrero sobrevivió. Pero el atraso económico de Rusia y la derrota de las revoluciones en Estados más industrializados lo habían dejado aislado y débil.

Una capa de ricos granjeros, funcionarios y carreristas empezaron a apoderarse de posiciones más y más importantes en el Partido Comunista. Iósiv Stalin, uno de los líderes menores durante la revolución, se había convertido en el secretario general del partido. Hizo uso de su posición para proveer de puestos de trabajo a aquellos dispuestos a apoyarle políticamente.

Durante los siguientes años, la totalidad del aparato, tanto del partido como del Estado, fue purgado de cualquier oposición. Trotsky describió este período como Thermidor, similar al período de reacción que siguió a la Revolución Francesa de 1789. Una contrarrevolución política estaba teniendo lugar. El propio Trotsky fue forzado al exilio, y en 1940 fue asesinado por los agentes de Stalin.

Para asegurar su posición dentro del Estado, Stalin lanzó una ofensiva contra aquellos campesinos ricos (kulaks) que le habían ayudado a construir su base de poder. Esta tomó la forma de colectivización forzosa de la agricultura, y en ella murieron millones de personas.

El estalinismo: una negación del bolchevismo

Llegados los años 30, el poder de Stalin era absoluto; la totalidad de la burocracia estaba en sus manos. No obstante, todavía se sentía perseguido por los viejos bolcheviques, cuya mera existencia veía como una amenaza. En consecuencia se embarcó en los juicios tratando de borrar cualquier rastro de oposición potencial de aquellos que habían jugado algún papel durante la revolución de 1917.

El artículo de Trotsky refuta totalmente el argumento, todavía popular en círculos académicos, de que el estalinismo creció de las raíces del bolchevismo. Muestra cómo la burocracia se había convertido en un aparato de represión totalitaria, no para defender la revolución contra los capitalistas, sino para defender los privilegios de la burocracia contra los trabaja dores. El estalinismo era una negación del bolchevismo y sólo pudo existir mediante la exterminación de cualquier rastro de pensamiento bolchevique.

Lenin había previsto que en una sociedad socialista el Estado empezaría a desaparecer. En la Unión Soviética el Estado se vio enormemente reforzado. La victoria en la Segunda Guerra Mundial condujo a un fortalecimiento mayor de la burocracia. Sus privilegios materiales crecieron: altos salarios, villas de vacaciones, buenos coches, tiendas especiales, escuelas especiales para sus hijos...

Según el derroche y la corrupción alcanzaban niveles casi zaristas, la burocracia pasó de ser un freno relativo al desarrollo económico, en una economía que todavía se expandía más rápido que en cualquier otro país, a un freno absoluto. Sin ningún control de las masas, y con todo el poder concentrado en la cima de la máquina burocrática, la economía empezó a crecer muy lentamente y luego se estancó

Vuelta al capitalismo

Quizás la prueba más palpable de la podredumbre burocrática es el hecho de que esos que se hacían pasar por comunistas y herederos de Octubre no han tenido ningún inconveniente en pasarse al campo capitalista, intentando de esa manera mantener sus privilegios pero sobre otra base social. La caída de los regímenes estalinistas en líneas precapitalistas ha supuesto un retroceso gigantesco para las masas de estos países, abriendo un período turbulento en el que la clase obrera aún no ha dicho su última palabra.

Extracto de Una historia gráfica del bolchevismo, de León Trotsky

Trotsky comienza su análisis ha blando del Partido Comunista, su Congreso y su Comité Central. Sin la dirección política y organizativa del Partido Bolchevique y sus líderes, la revolución de 1917 no hubiera triunfado.

El éxito de los bolcheviques procedía, y no en pequeña medida, del hecho de que su partido era tan democrático como centralizado. Era altamente disciplinado y bien organizado, a la vez que demo críticamente elegía su dirección y debatía los temas políticos. Los congresos y los Comités Centrales (CCs) jugaban un papel crucial para mantener estas tradiciones. Se componían de los más capacitados políticamente y de los más probados luchadores dentro del partido, elegidos por los militantes y responsables ante ellos.

Trotsky veía un paralelismo entre el crecimiento del estalinismo y la degeneración de estas tradiciones dentro del partido. Mientras Lenin vivía, los congresos se celebraron muy regularmente, cada año, entre el VI Congreso de 1917 y el XII de 1923. El siguiente año, el congreso fue celebrado un mes más tarde. En 1925 fue seis meses más tarde. El intervalo fue alargado constantemente, de dos años entre 1925 y 1927, a cinco años entre 1934 y 1939.

Intervalos entre los congresos

"Esta prolongación de los intervalos entre congreso y congreso", escribe Trotsky, "no fue, por supuesto, accidental. En los años de la revolución y la guerra civil, al partido le fue posible atener se a sus estatutos; el Comité Central seguía siendo un organismo sujeto al control del partido. Con el ascenso de la burocracia en el Estado obrero, simultáneamente el Comité Central comenzó a elevarse sobre el partido.

"El control del partido, aun aterro rizado como estaba, se convirtió en una traba fastidiosa para el Comité Central. A partir de entonces, los intervalos entre congresos estuvieron determinados cada vez más por las exigencias administrativas del núcleo dominante del Comité Central, es decir, la camarilla de Stalin. Así, el XIV Congreso (diciembre de 1925) sufrió una prórroga de medio año, relacionada con la lucha interna que se daba en el triunvirato (Stalin, Zinóviev y Kamenev). Antes de presentarse al congreso, Stalin debía cerciorarse de su mayoría en las provincias. Ya no se trataba de solucionar cuestiones en debate ni de ejercer el control sobre el CC, sino de poner, sobre los hechos consumados, el sello de aprobación. El XV Congreso (diciembre de 1927) fue convocado con el único propósito de hacer el balan ce del estrangulamiento de la Oposición de Izquierda [la corriente del partido dirigida por Trotsky que defendía los viejos ideales bolcheviques]; el momento de su convocatoria estuvo determinado por la misma tarea. Una faena similar cumplió el XVI Congreso (junio de 1930), esta vez en relación a la Oposición de Derecha. El XVII Congreso (febrero de 1934) se convocó justo después de pasado el momento más agudo de la crisis de la colectivización, y cuando el CC ya estaba en condiciones de informar sobre ciertos hechos ‘alentadores’. Por último, el XVIII Congreso (marzo de 1939) fue convocado después de que las purgas de Yagoda, Ezov y Benz consiguieran extirpar la oposición, aterrorizar al partido y reconstruir el aparato gobernante en el Estado y el ejército. La interrelación partido-aparato fue fundamental".

Trotsky vuelve al tema del Comité Central describiendo cómo en la era bolchevique su composición reflejaba "años de trabajo, prueba y selección". La sustitución de miembros más viejos por fuerzas más jóvenes fue llevada a cabo de tal manera que permanecía un núcleo estable. Durante los primeros siete congresos después de la revolución, permaneció el mismo núcleo, con sólo unos pocos nuevos elementos incorporados y, después, sujetos a prueba y selección.

Después de 1923, no obstante, el número de miembros del CC empezó a aumentar de entre 15 y 27 a 40 y más tarde a 71. Después de 1927 empezó "la exclusión de los viejos bolcheviques", para darse a continuación una campaña de exterminio físico de ellos...

"¡El XVIII Congreso, celebrado en marzo de este año, sólo mantuvo del CC saliente el 22,5% de sus miembros! El CC, que en los últimos cinco años aplastó a la Oposición de Izquierda primero, luego a la Oposición Con junta [corriente unificada de oposición a la dirección estalinista] y por último a la Oposición de Derecha, y que había asegurado el completo ‘monolitismo’ del partido de Stalin, demostró, pues, que había estado formado en más de sus tres cuartas partes por traidores, felones, o simplemente ‘enemigos del pueblo’ (...). Como ejemplo, tomemos el Comité Central elegido en agosto de 1917, que condujo la Revolución de Octubre. Este histórico plantel constaba de veintiún miembros. De ellos, sólo uno permanece actualmente en la dirección partidaria: Stalin. Siete murieron por enfermedad o cayeron en manos del enemigo (no nos detendremos a discutir las causas). Fusilados o condenados al pelotón de fusilamiento, siete. Tres desaparecieron durante las purgas, otros tres fueron liquidados política y quizás también físicamente. Trece de ellos, casi el 62% por ciento de los miembros del CC de Octubre, resultaron ser ‘enemigos del pueblo’. Aquí Stalin nos da una confirmación estadística sui generis de la venerable teoría de Miliukov [político burgués liberal que participó en el Gobierno Provisional de 1917] y Kerenski de que la Revolución de Octubre fue obra de los agentes del Estado Mayor alemán.

"Proporciones similares de aquellos elegidos para el CC en congresos posteriores fueron liquidados política y físicamente, el 63,5%, 70%, 76% y 67,6% de los elegidos en el X, XV, XVI y XVII congresos, respectivamente (...).

"No podemos decir aún cuándo o en qué forma será extirpado el actual CC, pero su horóscopo es muy oscuro (...).

"Los cambios en la composición del CC fueron acompañados por otros aún más drásticos en su función. El viejo CC bolchevique era el líder indiscutido del partido y tenía una actitud sumamente escrupulosa hacia las cuestiones teóricas y las opiniones de los trabajadores. El actual CC no tiene ninguna importancia por sí mismo. Es designado como auxiliar del núcleo gobernante, y modificado por éste en el intervalo entre congresos. Los cambios de sus integrantes se efectúan a través del aparato estatal, o para decirlo con más propiedad por medio de determinados departamentos ‘secretos’ de ese aparato, en es pecial de la GPU [policía política estalinista]. "Entre el plantel de setenta y un miembros del actual CC se encuentran Beria, jefe de la GPU, y Visinski, ex fiscal general, actualmente prisionero de Molotov. El pasado partidario de Beria es, en el mejor de los casos, oscuro. El pasado partidario de Visinski es completamente claro: adherido al menchevismo en los períodos ‘heroicos’ de su carrera, en la época en que era imposible no pertenecer a un partido ‘izquierdista’; pero sobre todo fue abogado del trust petrolero. Apareció en la escena soviética cuando fue aplastada la oposición trotskista. Este individuo no se convirtió en un lacayo bonapartista; nació así. Stalin no se apoya sobre el CC, sino sobre Beria, Visinski y sus ayudantes, ante cuya presencia tiemblan los miembros ordinarios del CC (...).

Exterminio del Comité Central

"El Comité Central como comité es un mito de múltiples cabezas. No es necesario decir que los problemas más importantes, a saber las purgas del propio CC, no pueden siquiera discutirse en él, ya que el 32,4% de sus miembros no pueden hacer aprobar una resolución que destruya al restante 67,6%. Tales cuestiones son decididas por el súper Comité Central de Stalin-Yago da-Ezov-Visinski. La suerte del partido depende tan poco del CC como la suerte de este último depende del partido.

El Buró Político [BP], a su vez, tampoco depende del CC. Lo demuestra palmariamente el hecho de que en la era stalinista el BP ha sufrido pocos cambios, mientras que el CC electo ha estado periódicamente sujeto a exterminio. Este inmutable Buró Político es la parte más o menos estable del decorado. En realidad, carece de poder. En contraste con el Comité Central, el BP está formado principalmente por viejos bolcheviques. De ellos, sólo Stalin fue miembro del Buró Político en la época de Lenin; Kalinin fue candidato por un tiempo. La mayoría de los restantes miembros, gente como Molotov, Andrelov, Voroshilov, Kaganovich, Mikoian, no es de ninguna manera jovencitos cuyos talentos han florecido últimamente. Hace quince o veinte años eran ya muy bien conocidos; pero precisamente por esta razón a nadie se le ocurría que fueran capaces de dirigir el partido. Si hoy se les mantiene en el Buró Político es fundamentalmente porque bajo el disfraz de viejos bolcheviques dan cobertura a pillos del tipo Visinski-Beria-Potemkin. En todas las cuestiones importantes, Stalin pone a su ‘Buró Político’ ante el hecho consumado.

Monolitismo totalitario

"Resumiendo, podemos extraer dos conclusiones extremadamente importantes:

"1.- Lo que actualmente se designa con el nombre de monolitismo partidario ha adquirido un contenido social y político diametralmente opuesto al bolchevismo. Un genuino partido bolchevique se enorgullece de su unanimidad, pero sólo en el sentido de que agrupa a la vanguardia de los trabajadores en base a un claro programa revoluciona rio. El partido se distingue de las otras tendencias en la línea de la lucha obrera revolucionaria. El partido estalinista tiene el siguiente rasgo característico: un curso sistemático de alejamiento de la política proletaria hacia la política de defensa de capas privilegiadas: en el primer periodo, el kulak, el nepman [persona enriquecida durante la NEP, la Nueva Política Económica] y el burócrata; en la segunda etapa, el burócrata y la aristocracia obrera y koljosiana (kol jós: granja colectiva). A este giro social se halla íntimamente ligado el replanteamiento de todo el programa, tan to en política interior como exterior (la teoría del socialismo en un solo país, la lucha contra la igualdad, la defensa de la democracia imperialista, el frente popular, etc.). El aparato gobernante adapta sistemáticamente el partido y sus instituciones a este cambiante programa; es decir, al servicio de nuevas capas sociales, cada vez más privilegiadas. Para efectuar esta adaptación, el principal método es la purga dictatorial. El monolitismo del partido no significa hoy en día su unidad sobre la base del programa proletario, sino su docilidad al aparato que traiciona ese programa. Las renovaciones de los integrantes del CC han reflejado, y continuarán haciéndolo, el viraje social del partido; de los oprimidos hacia los opresores.

"2.- La segunda conclusión está indisolublemente relacionada con la primera. El irrecusable lenguaje de las cifras refuta sin piedad la afirmación tan en boga entre los intelectuales democráticos en el sentido de que el estalinismo y el bolchevismo son ‘la misma cosa’. El estalinismo no se originó como un brote orgánico del bolchevismo, sino como su negación, impuesta a sangre y fuego. El proceso de esta negación se refleja gráficamente en la historia del Comité Central. El estalinismo tenía que exterminar, primero política y luego físicamente, a los cuadros más importantes del bolchevismo a fin de convertirse en lo que es en la actualidad: un aparato de los privilegiados, un freno al progreso histórico, una agencia del imperialismo mundial. El estalinismo y el bolchevismo son enemigos mortales".

Trotsky y la lucha contra el fascismo