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El pasado 7 de diciembre se celebró en Uruguay el referéndum sobre la “Ley de ANCAP” (Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland) una de las principales empresas estatales del país y que en gran medida ha venido manteniendo la econom El pasado 7 de diciembre se celebró en Uruguay el referéndum sobre la “Ley de ANCAP” (Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland) una de las principales empresas estatales del país y que en gran medida ha venido manteniendo la economía del Uruguay durante décadas.

La ley en cuestión pretendía terminar con el monopolio de la empresa petrolera en cuanto a la exportación, importación y refinado del crudo, que en la práctica significaría una futura privatización del sector como ya se viene haciendo desde el año 89 con las gasolineras del país, anteriormente dependientes de ANCAP y ahora explotadas a través de subcontratas. Por supuesto los argumentos del gobierno del Partido Colorado, eran muy previsibles: “La empresa no es competitiva y hay que adaptarse a las necesidades del mercado”. Argumentos que el pueblo uruguayo interpretó perfectamente, como lo demuestran los espectaculares resultados del referéndum: 62,2 % de los votos en contra de la ley, lo cual supone la victoria en 16 de los 19 departamentos que comprende el país, frente a un 34,4% de votos a favor, con una participación absolutamente masiva.

Este proceso prepara la antesala de las futuras elecciones de 2004 donde todo apunta a que el Frente Amplio (partido que aglutina a las principales fuerzas de izquierdas) podría ganar las elecciones con mayoría absoluta. Un hecho muy significativo si lo enmarcamos dentro del actual contexto latinoamericano. Son muchos los países del entorno que en el último periodo han sido sacudidos por acontecimientos de carácter revolucionario: huelgas insurreccionales, fábricas bajo control de los trabajadores, derrocamientos de gobiernos, etc. Un nuevo frente podría abrirse en la débil cadena del capitalismo latinoamericano. El deterioro en las condiciones de vida y la brutal crisis han despertado la conciencia de los uruguayos que han decidido, como así demuestran los resultados del referéndum, pasar a la acción.

El resultado en las elecciones generales será decisivo, el reformismo tiene cada vez menos margen. Los trabajadores, principal base social del Frente Amplio, exigirán a sus dirigentes una política de izquierdas, veremos entonces cómo se desarrollan los acontecimientos. Si el Frente Amplio ganase las elecciones debería llevar a cabo, basándose en los trabajadores, un auténtico programa socialista que terminara de una vez con décadas de explotación, corrupción y subdesarrollo.

Solamente bajo el socialismo podremos ver un país y un continente próspero, que desarrolle su enorme potencial humano y productivo.